Terrorismo, el desafío que Europa no logra descifrar

Terrorismo, el desafío que Europa no logra descifrar

La masacre de más de 80 personas en Niza, abre debate sobre cómo combatir los ataques extremistas.

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16 de julio 2016 , 06:16 p.m.

El mundo no sale de su asombro. La seguidilla de ataques terroristas contra países europeos, y en particular contra Francia, a pesar de estar en un Estado de Excepción y con militares en sus calles, hace pensar, irremediablemente, que contra el terror indiscriminado y suicida es poco lo que se puede hacer, al menos desde el plano de la seguridad.

A partir de los atentados cuidadosamente planeados y articulados como los de noviembre del 2015 en la sala de conciertos Bataclan y en los alrededores del Estadio de Francia –en París–, hasta la carnicería cometida el jueves en Niza por Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, que al volante de un camión logró asesinar a más de 80 personas en el Día Nacional, los servicios de inteligencia del mundo se devanan los sesos intentando anticiparse a estas acciones que causan enorme zozobra y pueden tener efectos desestabilizadores si se piensa que alimentan sentimientos de venganza y promueven el ascenso de movimiento radicales, por ejemplo de derecha, que tienden a culpar a los inmigrantes, a las políticas fallidas de integración y al moderno sentido de ‘sociedad multicultural’ de todo lo malo que sucede. El terreno más fértil para la xenofobia, el racismo y la violencia.

A la luz de la matanza del jueves en Francia, la presencia militar en las calles y la proclamación de un Estado de Emergencia que limita ciertas libertades y les da facultades antes impensadas a las fuerzas armadas y policiales, se han quedado muy cortas para enfrentar el fenómeno. Entonces, ¿qué hacer?

“Parece que se está creando una ideología en general que tiene la capacidad de crear un flujo sin fin de personas que están dispuestas a matar por matar”, analizó el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

“Nuestra respuesta debe ser bien calculada y sofisticada, porque no se trata sólo de aumentar la seguridad, sino de desinflar la ideología por sí misma hasta que vuelva a donde pertenece, que es a ningún lugar”.

Para los analistas es claro que si la solución se concentra sólo en el plano militar y de seguridad e inteligencia será insuficiente, porque los hechos han demostrado que resulta terriblemente fácil causar daños muy elevados con escasos recursos. Por eso, para algunos expertos, hay que desatar una batalla en el mundo de la ideología y en el combate del odio. El terrorismo de bajo costo es una verdadera pesadilla. (Lea también: Europa se blinda tras el atentado en Niza, Costa Azul de Francia)

“La estrategia solamente militar no sirve porque son terroristas que se nutren del odio. Lo más importante es promover gobiernos representativos en los países de Oriente Próximo y el norte de África. Escuchar a los pueblos y buscar gobiernos transicionales”, dijo a EL TIEMPO Leila Nachawati, profesora de la Universidad Carlos III, experta en Oriente Próximo y autora del libro Cuando la revolución termine.

Para otros, como el periodista y analista español Ignacio Cembrero, en esa lucha ideológica la solución tiene que pasar por “involucrar a los musulmanes pacíficos para que hagan entender a aquellos que se están radicalizando y que aún no han optado por la violencia, que esa no es la vía, que es una interpretación equivocada de su religión” (Análisis: 'Se debe implicar a los musulmanes pacíficos en la solución').

La tormenta perfecta

La naturaleza del desafío para Francia y también para Europa no es desdeñable. A la crisis económica generalizada, a la inmanejable llegada de miles de inmigrantes a sus costas, al ascenso de los movimientos de extrema derecha, e incluso a la pérdida de confianza en las instituciones europeas representada de alguna manera en la salida del Reino Unido de los 28 a través de un referendo, se suma la sangrienta irrupción del terrorismo islamista a través de relativamente sencillas operaciones y por lo mismo difíciles en su neutralización. En suma, la tormenta perfecta.

“Primero, la guerra en Siria y en Oriente Próximo alimenta el radicalismo y el odio. Segundo, hay una gran población joven inmigrante marginada en Francia, en particular, que tienen rabia. Muchos de ellos no están necesariamente conectados con la guerra en Siria o en Oriente Próximo, pero están radicalizados debido a esto. Tener una parte de la población radicalizada hace parte del problema”, comentó a este diario James Hollifield, experto del Wilson Center, de Washington.

“Lo tercero es que en este caso (Niza) parece ser alguien que no necesariamente estaba aliado con una red yihadista, sino que es alguien como el atacante de la masacre en Orlando, que actuó como un ‘lobo solitario’ que se radicalizó, alguien que tiene sus propios problemas, que tiene rabia, que estaba alienado. Que Francia tenga todos estos factores hace que tenga lo que yo llamo una tormenta perfecta”, añadió Hollifield.

De acuerdo con los analistas, las operaciones de seguridad, combinadas con una estrategia de trabajo social en las bases de las comunidades en conflicto, podrían tener mejores resultados. Lo que sucede es que esta segunda opción es una cuestión de tiempo que no se da de la noche a la mañana. Pero los desafíos terroristas no dan espera ni lugar a la paciencia.

Para el experto en inteligencia Robert Mc Fadden, “las autoridades en Francia y Europa pueden tomar algunas medidas para reforzar la seguridad física de lugares públicos y objetivos sensibles. Aumentar puntos de control, bloquear o redirigir el tránsito, incrementar los controles de equipajes, hacer más inspecciones. Medidas así pueden ser aplicadas, pero las autoridades deben calibrar constantemente el efecto en el libre movimiento de sus ciudadanos, el impacto en la calidad de vida, el daño al comercio y el riesgo de sucumbir a una mentalidad de búnker y cambiar el modo de vida”.

Estos fueron, entre otras razones, algunos de los razonamientos que hicieron que el jueves pasado, horas antes de los ataques en la costanera de Niza, el presidente francés, François Hollande, anunciara el levantamiento el próximo 26 de julio del Estado de Emergencia. “Toda la vida no podemos estar en Estado de Emergencia”, comentó entonces. Pero la realidad de lo sucedido en Niza lo sacudió y tuvo que ampliar tres meses más el estado de excepción. “¿Cómo es posible que este ataque haya tenido lugar en Niza, en plena celebración de su fiesta nacional?, se preguntó Nachawati. “Es necesario implementar una verdadera coordinación europea”.

Gran parte del éxito en la lucha contra el terrorismo tiene que ver con la coordinación de los servicios de inteligencia de los diferentes países. Pero también que se coordinen mejor los diversos servicios de información que trabajan dentro de Francia.

Este fue precisamente uno de los pedidos que la Comisión de investigación parlamentaria sobre los atentados yihadistas de 2015 en Francia hizo al Elíseo. Pero ayer se quejaban amargamente de que el Gobierno había sido “ciego” e “impotente” y no había atendido las recomendaciones.

“El presidente Hollande fue claro en decir que no se podía para cada ataque. Pero con eso en mente es muy sorprendente que las autoridades (en Niza) no hayan detenido un camión tan grande en una celebración como esa. Cada vez que se tiene una reunión masiva se tienen que tomar precauciones extraordinarias para proteger a la gente. No se puede olvidar que por la Eurocopa las autoridades estaban en alerta máxima, pero bajaron la guardia. Es un error que seguro no volverán a cometer”, comentó Hollifield.

¿Y después qué?

De fondo, la gran preocupación es que los atentados continúen. Los países vecinos a Francia fortalecieron la presencia policial en los pasos fronterizos y en el caso de Bélgica se piensa en limitar algunas celebraciones masivas por su Día Nacional (21 de julio). Pero nada los blinda completamente del terrorismo ciego. Y eso lo saben:


“Tristemente puede haber más ataques. Lo único que pueden hacer a corto plazo es buscar las maneras de prevenirlos. Eso requiere un trabajo extraordinario de la Policía, requiere una seguridad excepcional cuando se tengan grandes congregaciones de gente; requiere una gran cooperación entre los servicios de inteligencia y de los grupos de ejecución de la ley no solo en Francia, sino en Europa. No es un problema que tenga una solución fácil; no hay una fórmula mágica para parar esto. No es como tener a todo el mundo pacifico e integrado de un momento a otro. Eso no va a pasar”, concluye un pesimista Hollifield. ¿O realista?

Los cuatro atentados más recientes ocurridos en Francia

EFE

 7 de enero del 2015
Ese miércoles, dos terroristas de origen argelino, los hermanos Chérif y Said Kouachi, ingresaron a la sede de la revista satírica ‘Charlie Hebdo’, situada en París, y asesinaron con armas de fuego a doce personas: el director de la publicación, varios de sus reconocidos caricaturistas y dos policías.

AFP

9 de enero del 2015
Un militante del Estado Islámico (EI), identificado como Amedy Coulibaly, de 32 años, ingresó a un supermercado kosher (de comida judía) en París y les quitó la vida a cuatro personas que había tomado como rehenes. Luego fue abatido por la Policía. Un día antes, el mismo terrorista había asesinado a una agente municipal.

 

AFP

13 de noviembre del 2015
Un saldo de 137 muertos y más de 400 heridos dejaron ataques casi simultáneos, cometidos por miembros del Estado Islámico en varios puntos de París: la sala de conciertos Bataclan (allí se registraron 90 muertos), restaurantes y bares del centro de la capital y en los alrededores del estadio de fútbol de Saint-Denis.

 

REUTERS

14 de julio del 2016
El jueves, durante la conmemoración de la Toma de la Bastilla, un hombre de origen tunecino, identificado como Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, arrolló con un camión a varias personas en el Paseo de los Ingleses, en Niza (sur de Francia). Al menos 84 de ellas murieron y medio centenar resultaron heridas. La Policía abatió al agresor.


* Con colaboración de Sandra Ramírez Carreño, Juanita Samper Ospina e Idafe Martín Pérez

Redacción Internacional*

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