'Si el golpe fracasa, los organizadores lo pagarán muy caro'

'Si el golpe fracasa, los organizadores lo pagarán muy caro'

Académico turco y magíster en Ciencias Políticas analiza los sucesos de este viernes en Turquía.

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15 de julio 2016 , 09:46 p.m.

Hasan Turk, académico turco y magíster en Ciencias Políticas, explica para EL TIEMPO el actual momento de tensión que vive Turquía.

¿Por qué los militares turcos intentaron tomarse el poder?

Ellos están descontentos por las políticas del presidente Erdogan, quien llegó como primer ministro en el 2003 y ha modificado la Constitución para perpetuarse en el poder, y ahora quiere volver a cambiarla para permitir su reelección ilimitada. Sus políticas están orientadas a islamizar las instituciones, y además hay mucha corrupción en la esfera pública. Ha cambiado jueces y magistrados para meter a sus amigos islamistas. Hay que recordar que en 1923, con la fundación de la República de Turquía por Mustafa Kemal Atatürk, se consagró que el país sería laico y democrático, además de que el ejército sería el guardián de esa tradición. (Lea también: 'El golpe es un regalo de dios que servirá para limpiar el Ejército')

¿Pero el ejército ha protagonizado varios golpes de Estado?

En los últimos 55 años se habían producido cinco. Luego del golpe de 1980 se hizo una modificación de la Constitución para reforzar el laicismo, elemento que apoya el ejército y que, ante el deseo de Erdogan de cambiarla, ese cuerpo armado se ha opuesto. Y es que Erdogan ha llevado su proyecto islamizador a todas las actividades, como la cultura, la educación, la política, los medios de comunicación y hasta la salud. Esto se comprueba con la detención de periodistas o el encarcelamiento de funcionarios políticos.

¿Y el proyecto de entrar a la UE en qué queda?

Erdogan ha tenido dos políticas con la UE. Al comienzo mostraba el deseo de entrar para ganar popularidad ante el mundo y la sociedad turca. Decía que quería traer el modelo europeo cristiano y demócrata, y conjugarlo en el país con una política islámica pero democrática. Algo así como ‘ustedes allá y nosotros, acá, y todos democráticos’. Hoy en día ya no maneja ese discurso, y en cambio se han deteriorado las relaciones con varios países. Para empeorar, Turquía ha sido víctima de violentos ataques de grupos como el Estado Islámico. En lo personal, no estoy de acuerdo con el golpe, pues el país podría atrasarse y perder los logros ganados. Además, creo que si el golpe fracasa, los organizadores de ese movimiento lo pagarán caro. (Además: Erdogan y su agresiva política de denunciar a sus contradictores)

Un país clave para Occidente

El contexto que actualmente se vive en Europa y Oriente Próximo hace de Turquía un país muy importante para Occidente.

Por un lado, Turquía se ha convertido en un protagonista importante en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Siria.

Bajo el gobierno del presidente turco, Recep Taayip Erdogan, Ankara entró en el 2015 a hacer parte de la coalición internacional contra el terrorismo –liderada por EE. UU. y en la que están países como Francia, Canadá, Alemania y el Reino Unido, entre otros–. Desde su frontera ha bombardeado al EI, pero también a los kurdos sirios, a quienes considera sus enemigos.

Por otro lado, Turquía se ha convertido en un país clave para enfrentar la crisis de refugiados que se ha ocasionado por la guerra siria, y por otros conflictos en países del norte de África y de África subsahariana.

Ankara se comprometió a comienzos de este año con la Unión Europea (UE) a parar el tránsito de inmigrantes hacia Europa a través de su territorio y a recibir a los inmigrantes a los que les hayan negado la solicitud de asilo en Grecia. (Fotos: Retenes, sobrevuelos, militares y tanques en la calle: el panorama del golpe de estado en Turquía)

Ese gesto fue visto como parte de un esfuerzo más de Turquía para intentar convertirse en un miembro de la UE, una negociación oficial que lleva a cabo con el grupo de los 28 desde el 2005, pero que no ha logrado dar frutos, pues hay incertidumbres frente al panorama económico y político, la situación de represión en el país y la falta de libertades con la minoría kurda. Además, Turquía, miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), un sistema de defensa colectivo intergubernamental, se considera un vínculo entre Oriente y Europa. De hecho, Ankara limó asperezas hace poco con Rusia e Israel, algo que estabiliza la región.

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