Turquía vive horas confusas tras golpe de Estado contra Erdogan

Turquía vive horas confusas tras golpe de Estado contra Erdogan

Militares intentaron tomarse el poder, pero fueron neutralizados por la población en las calles.

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15 de julio 2016 , 09:46 p.m.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anunció en la madrugada que un golpe de Estado perpetrado por un sector rebelde del Ejército estaba siendo neutralizado y que las fuerzas leales a su gobierno habían emprendido una operación rastrillo para acabar de sofocar los focos de resistencia que aún quedaban en el país.

Disparos y explosiones sacudieron Estambul, la mayor ciudad, y a la capital, Ankara, en una noche en la que se registraron al menos 161 muertos y más de mil heridos, pero en las primeras horas de este sábado había indicios de que el intento de golpe fracasaba.

Tras la toma del control en la capital del país y en Estambul, el Ministro del Interior turco, Efkan Ala, ha destituido en lo que va corrido del sábado a 5 generales y 29 coroneles. Adicionalmente, han sido detenidos unos 750 militares por participar en los desmanes del fallido Golpe de Estado.

(Fotos: el panorama de tensión en Turquía)

La gente asiste, en las calles de Ankara, a los heridos durante el ya detenido Golpe de Estado. / Foto: EFE.

El organismo de inteligencia manifestó que los golpistas estaban siendo vencidos y que ya la situación estaba bajo control. Sin embargo, los turcos continuaban en vilo porque al amanecer no era claro en manos de quién estaba el poder. De hecho, el primer ministro turco, Binali Yildirim, dijo que había ordenado a la Fuerza Aérea atacar a los aviones y helicópteros que estaban participando en el golpe. Los combates continúan.

En declaraciones al canal CNNTürk, el jefe del Ejecutivo explicó que tanto en Ankara como en la base aérea de Balikesir había fuerzas rebeldes y que había ordenado a los aviones en otros emplazamientos que los atacaran.

Yildirim también aseguró que entre los responsables de la asonada estaban unos 40 altos mandos, principalmente coroneles, así como también un general, quien ha muerto durante el golpe.Añadió que hay ya unos 130 militares detenidos por su participación en el intento de derrocar al Gobierno. (Lea: Erdogan y su agresiva política de denunciar a sus contradictores)

En su alocución de la madrugada, que fue interpretada como una señal de la derrota de los militares sublevados, Erdogan dijo: “No podemos aceptar que ustedes usen las armas contra sus hermanos, sus hijos (...) Si apuntan con las armas que les hemos dado, ustedes pagarán un alto precio. El ejército será limpiado. Estamos completando esta operación”.

Fue una noche de caos. Los golpistas primero se tomaron la televisión estatal y luego cerraron todas las operaciones en el aeropuerto Ataturk, de Estambul, el principal del país. También dijeron haberse tomado el poder y haber proclamado la ley marcial y un toque de queda para todo el país. Lo hicieron a través de un comunicado en la página web del estado mayor de las fuerzas armadas.

 

La acción tiene como objetivo “asegurar y restaurar el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades, y que prevalezca la ley suprema”, rezaba el texto.

Los helicópteros sobrevolaban Ankara, al igual que aviones de combate. Los dos puentes que cruzan el estrecho del Bósforo en Estambul fueron cerrados parcialmente. En Estambul, las fuerzas de seguridad bloqueaban las avenidas que llevan a la plaza Taksim, y la policía estaba desplegada en las calles.

El parlamento en Ankara fue bombardeado, y en otro incidente en la capital, 17 policías murieron, anunció la agencia Anadolu.

Ya para entonces, el gobierno había denunciado que era víctima de un intento de golpe de Estado.

 

Poco después, y desde un lugar incierto, Erdogan, que se encontraba de vacaciones en la localidad de Bodrum, pidió a la gente echarse a las calles a defender su gobierno y los exhortó a “congregarse en plazas públicas y aeropuertos” para resistir. Luego pronosticó que el golpe fracasaría, en una intervención en televisión con teléfono móvil vía FaceTime.

Policías turcos acordonan un vehículo militar en Ankara. / Foto: REUTERS.

Erdogan denunció “una traición” de soldados golpistas a los que acusó de estar vinculados a su enemigo jurado Fethullah Gülen, un imán exiliado desde hace años en Estados Unidos.Pero el movimiento de Gülen se desmarcó de lo sucedido y condenó cualquier intervención militar.

Las relaciones de Erdogan con el ejército fueron complicadas en el comienzo de sus mandatos como primer ministro porque redujo la influencia de las fuerzas armadas en la política, pero luego alcanzaron un punto de equilibrio.
Luego de que se empezaron a consolidar las operaciones del contragolpe, Erdogan logró aterrizar en el aeropuerto Ataturk y fue recibido por miles de personas que se enfrentaron al ejército y se interpusieron ante la avanzada de los tanques.

AFP, EFE Y REUTERS

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