Embarazo adolescente refuerza desigualdad en barrios de Medellín

Embarazo adolescente refuerza desigualdad en barrios de Medellín

Las comunas con mayores carencias económicas y sociales tienen los índices más elevados.

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15 de julio 2016 , 08:13 a.m.

Entre 2012 y 2015, en la ciudad se presentó un promedio anual de 6.626 embarazos en niñas y adolescentes de 10 a 19 años, según el último informe de calidad de vida de Medellín Cómo Vamos.

El 84 por ciento de niñas entre los 10 y los 14 años que estaban embarazadas dio a luz, mientras que en mujeres de 15 a 19 años, los nacimientos ocurrieron en el 89,6 por ciento de los casos.

Ante la problemática que representan los embarazos adolescentes en la ciudad, explicaron los expertos, hay una preocupación adicional: las tasas de fecundidad de mujeres entre 10 y 19 años revelan grandes desigualdades geográficas.

“Aunque la tasa de fecundidad en adolescentes disminuyó frente al periodo 2008 - 2011, cuando se presentó un promedio anual de 8.451 embarazos, seguimos manteniendo unas diferencias territoriales enormes, ligadas a las condiciones de vida”, expresó Piedad Patricia Restrepo, directora del programa Medellín Cómo Vamos.

Es decir, en las comunas y corregimientos con menores índices de calidad de vida hay una mayor incidencia de embarazos adolescentes. Para el rango de edad de 10 a 14 años, los primeros lugares en número de casos fueron para Palmitas, San Javier, Popular, Manrique y Aranjuez, mientras que El Poblado ocupó el último lugar.

Por su lado, en jóvenes entre 15 y 19 años, Popular, Manrique, Villa Hermosa, Santa Cruz y San Javier encabezan la lista y El Poblado quedó en último lugar.

Esto se debe a tres causas principales, explicó la profesora Clara Restrepo, ginecóloga infanto - juvenil de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.

La primera es la falta de oportunidades que tienen las niñas y adolescentes, respecto a educación y recreación, aunque no se ha podido determinar con exactitud si la falta de escolarización ocasiona los embarazos o viceversa. La segunda, es la importancia que las adolescentes le dan a la opción de ser madres y la atención que ganan con ello por parte de sus familias y parejas. La tercera, la violencia sexual, de la que depende buena parte de estos embarazos y cuyos responsables son en general personas cercanas.

Esta situación es grave para el desarrollo social y económico de la ciudad, consideran los expertos, en tanto que perpetúa los círculos de pobreza.

Y es que las consecuencias que traen los embarazos en las adolescentes son agudas, especialmente en las que viven en los sectores más pobres. Muchas de ellas dejan sus estudios, ven menores oportunidades de obtener empleos de calidad y crece la posibilidad de que se conviertan en víctimas de maltratos por parte de sus parejas.

Para Camila*, quien vive en uno de los corregimientos de la ciudad, la experiencia de quedar embarazada cambió muchos aspectos de su vida. Tenía 15 años cuando se enteró de que sería madre y meses después dejó el colegio. Hoy, a sus 16 años, la joven vive con el padre de su hijo de 4 meses, quien corre con todos los gastos económicos del hogar.

“Al quedar en embarazo, ya no podía salir, ni jugar fútbol, ni rumbear, ni estudiar, desde ese momento todo cambió. Ha sido una etapa muy difícil, pero es muy bueno compartir con mi hijo”, apuntó, y agregó que quiere terminar el bachillerato, estudiar una Técnica y trabajar para poder darle un mejor futuro a su bebé.

Entre tanto, la profesora Restrepo afirmó que los partos en adolescentes corren mayor peligro de hemorragias, infecciones y mortalidad, y los bebés de madres tan jóvenes son más propensos a nacer prematuros o con bajo peso.

Otros factores de riesgo son el consumo de sustancias psicoactivas por parte de las adolescentes y una mayor susceptibilidad a sufrir depresiones.

Además, manifestó que los planes y políticas que se han adelantado en la ciudad no han sido efectivos para reducir esta problemática.

“Muchas veces les ponen trabas cuando consultan a un médico, por ejemplo, les dicen que vayan con los padres de familia y las chicas prefieren no asistir”, dijo.

Agregó que también les recetan métodos de planificación no ideales para esas edades, como las pastillas o las inyecciones, pues, indicó, los dispositivos intrauterinos y los implantes subdérmicos ubicados en el brazo son los que deben utilizar las adolescentes.

La recomendación de Medellín Cómo Vamos es priorizar estrategias de largo plazo focalizadas en reducir el embarazo adolescente, que permitan disminuir las brechas entre las comunas y que no se enfoquen solo en el componente reproductivo y sexual, sino que aborden factores sociales, económicos y psicológicos.

Estas estrategias deben incluir una educación sexual temprana, abierta e informada desde el grado preescolar, dirigida tanto a mujeres como a hombres, recomendó la ginecóloga, así como más programas y oportunidades culturales, educativas y recreativas para los jóvenes de todas las comunas y corregimientos.

* Nombre cambiado a petición de la fuente.

HEIDI TAMAYO ORTÍZ
Redactora de EL TIEMPO
@HeidiTamayo

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