Falleció Héctor Babenco, la voz de los marginales en el cine

Falleció Héctor Babenco, la voz de los marginales en el cine

El cineasta fue nominado al Óscar como mejor director por 'El beso de la mujer araña'.

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14 de julio 2016 , 07:31 p.m.

Héctor Babenco lucía enojado, pero no lo estaba. Su rostro adusto y sus enormes ojos saltones dieron siempre esa impresión de molestia. Entre los medios internacionales creció la fama de que detestaba las entrevistas.

Hace cuatro años aceptó concederle una a este diario. Al contestar el teléfono de su casa, en São Paulo (Brasil), se desdibujó el ogro que había sido alimentado por algún mal momento o por una pregunta incómoda.

“Pregúntame sobre lo que tengas curiosidad”, se le escuchó decir al otro lado de la línea, con un acento suave que, a pesar de haber vivido medio siglo en Brasil, mantenía los matices de su natal Argentina. (Lea también: Murió el cineasta Héctor Babenco)

Su voz enmudeció en la noche del miércoles, a los 70 años de edad. El corazón de Babenco se detuvo de manera fulminante, según confirmó el Hospital Sirio-Libanés de la ciudad paulista.

En total, dirigió 14 producciones, entre largometrajes, un documental y algunos episodios para televisión. La mayor parte, producidos en Brasil.

Aunque nació en la ciudad argentina de Mar del Plata en febrero de 1946, en una familia de inmigrantes judíos, Héctor Eduardo Babenco se sentía “el director de cine más brasileño de todos”, como le dijo a la prensa a mediados de los años 90.

Su llegada a Brasil ocurrió en 1969, cuando ni siquiera había terminado el bachillerato y evadiendo el servicio militar. Ya radicado, trabajó como fotógrafo hasta reunir el dinero para rodar su primer largo: O Rei da Noite, en 1975.

El reconocimiento le llegaría con Lúcio Flávio o Passageiro da Agonia (1977) y Pixote (1981), esta última cinta sobre los niños brasileños que viven en la miseria.

“Recuerdo que casi simultáneamente con Pixote apareció una película colombiana llamada Gamín (del director Ciro Durán), que era muy parecida a la mía. Lamentablemente, es el único referente que tengo del cine colombiano”, le dijo a EL TIEMPO en esa ocasión.

Como cineasta siempre se centró en relatos crudos, protagonizados por personajes densos, marginales y hasta truculentos que dibujó en la gran pantalla inspirado en una realidad social que resultaba más extravagante que la misma ficción.

El éxito araña

En 1985, el mundo conoció a Sonia Braga en uno de sus papeles más recordados, El beso de la mujer araña (Kiss of the Spider Woman) que también contó con Raúl Julia y William Hurt. Era la primera película que Babenco dirigía en inglés.

“Yo nunca trabajé en Hollywood, hice películas en inglés, que es diferente, porque no fueron producidas ni distribuidas por los estudios”, aclara con ímpetu.

“No tengo nada en contra de Hollywood, pero decir eso, es una denominación equivocada”, comentó en la entrevista del 2012, que precedió su llegada a Cartagena, donde fue jurado de la competencia oficial del festival de cine.

La adaptación de la novela homónima del argentino Manuel Puig llevó muy lejos a su realizador: un año después del lanzamiento de El beso de la mujer araña se convirtió en el primer cineasta de Latinoamérica en ser nominado como mejor director en los premios Óscar.

A la postre, el filme fue postulado en tres categorías más y Hurt se llevó la estatuilla como mejor actor principal por su inolvidable interpretación de un homosexual que es detenido por ser acusado de seducir a un menor.

El paso exitoso del filme –que obtuvo cuatro postulaciones para los Globo de Oro y una más a la Palma de Oro en el Festival de Cannes– hizo que el argentino-brasileño repitiera en inglés con Ironweed (1987), que contó con Meryl Streep y Jack Nicholson en los papeles centrales y que les merecieron nominaciones al Óscar.

Y cerró su ciclo en lengua inglesa con Jugando en los campos del Señor (1991), una superproducción que se rodó en el Amazonas, con Tom Berenger y Kathy Bates.

'El beso de la mujer araña' parecía la cima en la carrera de Babenco, luego de tener a la crítica y al público sintonizados. Sin embargo, representó una de sus producciones más accidentadas, sobre todo, porque le diagnosticaron un cáncer linfático que lo marginó de terminar el filme, que salió adelante gracias a la intervención de su productor, el neoyorquino David Weisman.

'Carandiru' (2003) ostenta el récord de ser la película más taquillera en la historia de Brasil. Está inspirada en un hecho real. Archivo particular

Enfermedad y cine

Durante la charla telefónica de Babenco con este diario no quiso hablar de la enfermedad que lo afectó durante casi una década y cuyo tratamiento no evitó que siguiera trabajando.

“Sabes: difícil es levantarse en la mañana, abrir la ventana y ver la realidad. Eso sí es dificilísimo”, aseguró el director que enfrentó un duro revés crítico cuando estrenó Corazón iluminado (1996), que rodó en su país natal.

Su reivindicación se dio siete años más tarde cuando presentó Carandiru (2003), un retrató de la masacre de 111 reclusos ocurrida a manos de la Policía Militar del estado de São Paulo dentro del penal más grande de esa ciudad, luego de un amotinamiento.

Para el guionista y director fue una inversión de cuatro millones de dólares que le dejó no solamente ganancias, sino también el récord de haber dirigido la cinta brasileña más vista de todos los tiempos con más de seis millones de espectadores.

“Solo los prisioneros, los policías y Dios pueden contarnos lo que realmente pasó allí”, resumió el propio Babenco en el 2003, cuando la película llegó a los teatros.

De su visita a Cartagena, en el 2012, quedó su solemnidad cuando se sentaba en las sillas del teatro Adolfo Mejía, rodeado por los otros jurados y varios periodistas que asistían a las hoy desaparecidas funciones a puerta cerrada de las 9 de la mañana.

“Qué frío hace aquí”, era lo único que interpelaba antes de empezar aquellas sesiones cinematográficas, azotadas por un fuerte aire acondicionado.

Tras su muerte, le sobreviven su esposa Bárbara y su hija Janka. Su obra ha trascendido la gran pantalla y se ha convertido en el insumo de series de televisión (Carandiru) y montajes teatrales (El beso de la mujer araña).

Los últimos años pasó mucho tiempo escribiendo en su casa, según decía, para evitar el tráfico asfixiante de São Paulo. Desde el 2007, con El pasado, no había hecho un largometraje.

'Mi amigo hindú' (2015), con el dos veces nominado al Óscar Willem Dafoe, revela apartes del cáncer que superó Babenco. Archivo particular

“Es una película mórbida, que está entre El bebé de Rosemary y un melodrama mexicano –explicaba sobre El pasado–. Es la historia de los celos de una mujer demente. Trabajar con un personaje masculino frágil (que interpretó el mexicano Gael García), verlo sufrir por cosas del corazón, me pareció que era un personaje descuidado en la cinematografía, porque estamos acostumbrados a ver a los hombres como los que deciden, los fuertes, los que mandan”.

Pero la experiencia con El pasado no fue la mejor, porque le vendió los derechos de distribución a Capital Films, en Londres, que se declaró en bancarrota; eso impidió que la cinta llegara a las salas de cine por fuera de Argentina y Brasil, los países productores.

“Tuvo una confección muy feliz, pero un final medio trágico porque la película no caminó, quedó bloqueada (…). A mí me da un aprieto en el corazón de saber que Gael, que se entregó con tanta fuerza y honestidad a hacer la película, vio que el proyecto no salió de esos dos países. Aunque ya lo conversamos muchas veces, me siento un poco triste”, agregó en ese momento.

Curiosamente, el último filme que rodó el año pasado se convirtió en el único que contenía apartados de su propia vida. Al final, decidió hablar de su cáncer, pero no a través de una entrevista, sino como siempre prefirió hacerlo: en un guion que se hizo película.

Mi amigo hindú (2015) cerró el ciclo de su cine y de su vida. Con la actuación del reconocido actor estadounidense Willem Dafoe, la historia ahonda en el drama de un hombre enfermo y sus quimioterapias.

“No es una biografía. No se puede ser objeto inspirador de la propia obra. Hay elementos en el personaje de Dafoe que se parecen a lo que yo pasé, pero es una historia de ficción”, señaló a la prensa al presentar la película en Río de Janeiro a principios del año.

En la realidad de Babenco, esa película trágica tuvo un final alentador: su cáncer se curó cuando recibió un trasplante de médula, en 1995.

Su muerte fue comentada, incluso, por el presidente interino de Brasil, Michel Temer: “Lamento mucho el fallecimiento del extraordinario Héctor Babenco, quien trajo su inmenso talento para iluminar al cine y a la cultura de Brasil”.

SOFÍA GÓMEZ G.
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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