En la senda de Nelly Rojas

En la senda de Nelly Rojas

La marca de joyas de esta diseñadora se consolida como una de las más reconocidas del mercado.

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13 de julio 2016 , 01:49 p.m.

En su adolescencia, su padre le insistía que estudiara algo sólido, por eso se matriculó en la facultad de arquitectura. Y a pesar de que no ejerció, reconoce que él tenía razón. Así no se dedicara a hacer construcciones, esa carrera le daría las bases para construir y encaminar su vida.

Antes de convertirse en la exitosa diseñadora de joyas que hoy es, Nelly Rojas exploró distintos campos: intentó una sociedad con una amiga venezolana en la que hacían muebles y accesorios para el hogar. Abrieron un local en Aventura Mall y quebraron. Probó, falló, se sintió perdida, pero no se rindió.

En ese proceso de búsqueda reconoce que ganó en fortaleza. “Para algo debo servir”, se repetía como un mantra, sobre todo después de que falleciera su padre, la persona que más creía en su talento. Y también porque quería demostrarle a su mamá que sí era muy capaz. "Ella me decía: 'No puedo creer que tú, arquitecta y con especializaciones en Estados Unidos, te dediques a hacer aretes", recuerda con una sonora carcajada esta diseñadora de joyas que, más que eso, se considera una orfebre orgullosa de su oficio.

Esa desaprobación de su mamá la impulsó aún más a dedicarse a lo quería y le sirvió para darse cuenta de que era tiempo de enfocarse en su verdadera pasión: el diseño de joyas y accesorios. Su debut lo planeó con meticulosidad y con la claridad de que hay cosas que siempre escaparán a su control, como qué tanto se venderían sus diseños. Por eso, con una alegría que no le cabía en el corazón, celebraba con su equipo de colaboradores que una española, fascinada con sus primeras creaciones, le haya hecho su primer gran pedido. No podía creerlo y más cuando se estaba recuperando de la bancarrota de su anterior negocio.

Por eso no es gratuito que esta caleña llamara Senda a su naciente proyecto, porque era la palabra que mejor representaba "el nuevo camino que había elegido". Tampoco es gratuito que en la simbología de la marca incluyera un elefante: "Vi uno por primera vez en un viaje a Tailandia y me sorprendí con su majestuosidad. Es un animal noble, sinónimo de fuerza, sabiduría y protección". Su proyecto empezó con el pie derecho porque al poco tiempo de vender sus primeros pedidos le propusieron tener su propia pasarela en Cali Exposhow.

"¿Una pasarela de joyas y a las 9 de la noche, en un horario especial? Eso fue como si me retaran y me dijeran: ¡Hágale!", recuerda Nelly. Y desde entonces su empresa no para de crecer, con dos tiendas en Bogotá, cuatro en Cali, una en Barranquilla y otra en Cartagena y con presencia en Perú y Panamá.

La demanda que tiene su labor orfebre, y que cumple de la mano con artesanos del Valle y de Mompox, la atestiguan las paredes de su taller en Cali, tapizadas de sartas de piedras naturales y semipreciosas. Turmalinas, ágatas, ónix, labradoritas, nácares, corales, cerámicas, cristales, madera, hueso. Tiene cerca de 2.500 piezas que compra en diferentes ferias del mundo a proveedores africanos, de Japón, Brasil y la India.

Piezas que forman diseños únicos, porque "¿cuándo han visto dos piedras iguales? ¡Nunca!", ella misma se responde. Halo Rosa es su más reciente colección, que expondrá en el stand 63 en el pabellón blanco de Colombiamoda, a finales de este mes. Una producción de la que se siente orgullosa "porque muestra mi evolución –dice Nelly– y que estoy en un estado más espiritual".

FLOR NADYNE MILLÁN M.

@NadyneMillan

 

 

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