El toro que mató al torero y una España que polemiza por las corridas

El toro que mató al torero y una España que polemiza por las corridas

La muerte de Víctor Barrio en el ruedo desató una controversia que puso a hablar hasta a la realeza.

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12 de julio 2016 , 08:04 p.m.

El domingo en la plaza de Teruel, el torero Víctor Barrio recibió una tremenda cornada que no solo acabó con su vida en el ruedo sino que ha provocado una fuerte conmoción en España, tanto en el seno del mundo taurino como fuera de él.

Sus compañeros no cesaron de enviar mensajes apoyo a la familia desde que se conociera el fallecimiento del joven, de 29 años. Incluso los reyes de España y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mandaron sus condolencias. No en vano, la trágica muerte de Barrio hizo recordar épocas que se creían ya en el olvido, pues hacía 24 años, desde 1992, que un torero no moría en una plaza de toros, desde los fallecimientos de los banderilleros Manolo Montoliú (1 de mayo) y Ramón Soto Vargas (13 de septiembre).

La familia de Barrio a su llegada a la iglesia de San Bartolomé, donde se realizó el funeral. Foto: Pablo Martín / EFE

Aún más atrás hay que llegar, hasta 1985, para encontrar a un matador de toros que se dejó la vida en un ruedo: José Cubero, Yiyo, herido de muerte en Colmenar Viejo (Madrid) un año después del deceso del también matador Francisco Rivera, Paquirri, corneado en la plaza de Pozoblanco (Córdoba) y fallecido en el traslado al hospital.

Barrio se encontraba frente al primer toro de su lote, de la ganadería de Los Maños, cuando al prepararse para empezar a torear el animal lo derribó y, ya en el suelo, lo corneó en el costado derecho. No hubo tiempo para nada. El torero entró en la enfermería prácticamente sin vida; los médicos no pudieron más que certificar la su muerte.

La noticia corrió como la pólvora por el callejón y los tendidos del lugar con la estampa de sus compañeros de cartel llorando desconsolados, abrazándose a los miembros de las cuadrillas, hablando por sí sola. El festejo quedó suspendido, y, a partir de ahí, el drama lo inundó todo. El juez de guardia procedió al levantamiento del cadáver; la cirujana de la plaza, Ana Cristina Utrillas Martínez, compareció ante los medios para dar oficialmente la noticia, y pocos momentos después salía de la plaza el féretro de Víctor Barrio camino del Hospital Provincial Teruel, donde el lunes se le practicó la autopsia.

La muerte causó conmoción porque Barrio fue un ejemplo de torero joven que pudo llegar a lo más alto de haber contado con más suerte. Empezó muy tarde en el toreo, a los 20 años, sin pasar por escuela taurina alguna, forjándose en el campo y en los tentaderos. En su corta carrera salió triunfador en plazas y ferias de primer nivel como Sevilla, Barcelona, Córdoba, Valencia, Bilbao, Santander, Salamanca o Almería.

Aficionados y compañeros guardaron un momento de silencio por la memoria de Barrio. Foto: Susana Vera / REUTERS

Pero el incidente también ha reavivado la polémica taurina que cada tanto salta a las primeras planas de los medios españoles. En este caso, incluso, la justicia de ese país ya emprendió acciones judiciales contra personas que en redes sociales celebraron la muerte de Barrio.

Se han registrado medio centenar de mensaje antitaurinos en diferentes redes sociales en los que se alegran e, incluso, celebran la muerte del joven, vertiendo, además, insultos hacia él, hacia su viuda y miembros de su familia.

Uno de los más polémicos ha sido el del rapero Pablo Hasel, que tras el fallecimiento del torero, publicó en su cuenta de Twitter: "Si todas las corridas de toros acabaran como la de Víctor Barrio más de uno íbamos a verlas". Este mensaje fue calificado por Mariano Rajoy, jefe del Gobierno, como “miserable”.

El director general de la Guardia Civil española, Arsenio Fernández de Mesa, dijo que ya está investigando si los comentarios "humillantes" en las redes sociales contra el torero son constitutivos de delitos de odio.

Fernández de Mesa recordó que "los delitos de odio están castigados y tipificados” y advirtió de que, independientemente de que cada uno puede tener "la opinión que quiera" sobre la fiesta de los toros, "no se pueden consentir comentarios humillantes, que incitan al odio", y que se utilicen las redes sociales para "humillar y ofender a personas".

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, informó que la Fiscalía también está estudiando si estos mensajes pueden constituir delitos. Una posibilidad "muy prematura de apuntar" para la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, porque también existe la libertad de expresión y "los casos objeto de estudio son multitud".

 Mientras que la Fiscalía lleva a cabo esta labor, la que sí ha denunciado ya a "entre 6 y 10" personas ha sido la Fundación del Toro de Lidia, quien también ha anunciado que seguirá ejerciendo acciones legales contra el resto de usuarios de la redes que han dejado estos mensajes. La Fundación tiene ya un dossier de 77 páginas lleno de insultos y mensajes ofensivos contra Barrio y su familia.

La Fundación del Toro de Lidia señaló que podría llegar a plantear al Gobierno una reforma legal para salvaguardar la dignidad y el honor de los profesionales taurinos, tras estos ataques vertidos en las redes.

El torero Juan del Álamo luce un crespón negro en el brazo en memoria de su compañero. Foto: Jesús Diges / EFE

Por su parte, partidos animalistas como el Pacma, defensores de la abolición de las corridas de toros, han manifestado que "no comparten" ninguna de esas opiniones y comentarios "espeluznantes", y han calificado de "lamentable" la imagen que están dando algunas personas en este caso.

Para la presidenta de la Asociación Defensa Derechos Animal (ADDA), Carmen Méndez, resultan también "desagradables" este tipo de comentarios tras una muerte tan violenta, y para el diputado Chesús Yuste, portavoz de la Asociación Parlamentaria de Defensa de los Animales (Apdda), todos esos comentarios y actitudes son "completamente ajenos" al movimiento animalista.

Con rotundidad se ha manifestado el torero Julián López, El Juli, quien a través de su cuenta de Facebook ha defendido a Barrio y al mundo del toro: "¡¡¡Basta ya!!! Las autoridades de este país tienen que hacer algo. Esto es una discriminación social y un atentado a nuestra profesión y a nuestra persona... Esto es inhumano. Respeto a todo aquel que no le gusten los toros y respeto la libertad de expresión, pero este tipo de comentarios son inaceptables en la sociedad que vivimos y tienen que tener castigo", escribió.

EFE

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