Doblegue al asesino silencioso / Le tengo el remedio

Doblegue al asesino silencioso / Le tengo el remedio

Siga estos nueve consejos para controlar la presión alta y mantener un equilibrio.

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12 de julio 2016 , 05:00 p.m.

Usted tiene que saber que puede tener la presión alta y sentirse muy bien, porque la hipertensión no produce síntomas, pero poco a poco va deteriorando todos los órganos del cuerpo hasta inutilizarlos de manera irreversible, lo que pone en riesgo la vida. No en vano, la tensión arterial elevada es conocida como el asesino silencioso.

Es muy importante, además, que usted conozca sus cifras de presión, tal y como tiene presente siempre el número de su cédula, y que de paso entienda que debe mantenerlas dentro de un rango de normalidad.

¿Cómo lograrlo? Las siguientes recomendaciones lo orientarán un poco.

Aprenda. La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias al pasar por ellas. Se mide con dos cifras: la sistólica (la más alta), que mide la fuerza que hace el corazón cuando late, y la diastólica (más baja), que mide la resistencia que hacen las arterias al paso de la sangre mientras el corazón se relaja.

Las cifras. Aunque puede haber variaciones, lo ideal es mantener la presión diastólica por debajo de 120 mm de mercurio y la diastólica por debajo de los 80 mm de mercurio.

Cuidado. Si en más de dos chequeos sus cifras son mayores a 140/90 (mm de mercurio), no le dé más vueltas al asunto: usted es hipertenso y requiere controles con el médico de manera regular.

Entienda. Entre las causas de hipertensión hay algunas que no se pueden cambiar; entre ellas están la edad (el riesgo de contraer esta enfermedad aumenta con los años); el género, pues los hombres son más propensos; la herencia y la raza (los afrodescendientes la desarrollan más fácilmente).

Kilos. El sobrepeso aumenta el riesgo de padecerla, así que si sus cifras de tensión son elevadas, debe hacer lo posible por mantener su peso acorde con su edad y estatura.

Muévase. El ejercicio moderado en condiciones aeróbicas (el que mueve articulaciones), practicado por 30 minutos al día, ayuda a mantener la hipertensión a raya.

Coma sanamente. Una dieta rica en frutas, verduras y cereales, baja en grasas y con agua suficiente y sin bebidas con azúcar agregado es bendita a la hora de controlar la tensión. No abuse de las porciones.

Mérmele. No es cuento, la sal en exceso eleva la tensión. En tal sentido, no hay ninguna razón para no disminuir su consumo; eso no quiere decir que la erradique de la dieta: hasta dos gramos diarios es lo recomendado (algo menos de una cucharadita).

Por último. Por nada del mundo fume. Bájele al estrés. No deje de tomar los medicamentos que le ordena el médico y aprenda a medirse la tensión en la casa, ¿sí? Por favor...

Carlos Fernández
Médico de EL TIEMPO

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