Siga estos consejos para evitar el desprendimiento de la retina

Siga estos consejos para evitar el desprendimiento de la retina

Traumas, diabetes y miopía severa pueden hacer que se desprenda y causar ceguera.

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12 de julio 2016 , 05:00 p.m.

La retina es al ojo lo que era la película a una cámara antigua de fotografía.

Es una especie de tapete de células nerviosas que cubre por dentro la pared del globo ocular que se encarga de recibir la luz que viene del exterior y transformarla en señales para que el cerebro las convierta en imágenes.

Esto lo hace a través de los llamados conos y bastones que son, en realidad, neuronas receptoras capaces de transformar la luz en impulsos que envían por el nervio óptico a la corteza occipital para que los interprete.

Para que eso ocurra, la retina tiene que estar fija y en su sitio. Cualquier desplazamiento puede alterar la dirección de los rayos de luz y la capacidad funcional de sus estructuras, al punto que la visión puede afectarse o perderse.

El desprendimiento o separación de la pared del ojo a la que está adherida es la principal causa de estos desplazamientos. Es uno de los dos males más importantes de la retina (el otro es la degeneración macular) y puede afectar a una de cada 10.000 personas, sobre todo a los mayores, y en uno de cada diez casos puede comprometer los dos ojos. Las siguientes son respuestas a las principales inquietudes sobre este mal.

¿Qué es el desprendimiento de retina?

Es la separación espontánea de la capa de adentro de la retina (neurosensorial) de la capa externa donde se fija llamado epitelio pigmentario. Al producirse esta separación, se acumula líquido entre las dos capas, lo que ocasiona que la retina desprendida no pueda recibir nutrientes, se deteriore y deje de funcionar, es decir que la gente no pueda ver.

¿Por qué se produce?

La mayoría de las veces se presenta porque hay un desgarro o perforación de la retina por donde pueden filtrarse los líquidos del ojo y poco a poco van separando la capa interna de la externa, como una burbuja debajo de un adhesivo.

Esto ocurre como consecuencia de una afección conocida como desprendimiento vítreo posterior, también por un trauma, una miopía muy severa (que hace al ojo más esférico y más tenso) o un antecedente familiar.

La diabetes no controlada ocasiona un desprendimiento por tracción a causa de inflamaciones crónicas. De igual forma puede ocurrir como complicación de la cirugía ocular y por la presencia de tumores.

¿Cuáles son los síntomas?

No es una afección dolorosa, pero por lo general se acompaña de visión de “moscas” o puntos negros que parecen volar dentro del ojo, que indican que el vítreo está comprometido. También hay destellos luminosos, que son una señal de que ya hay ruptura de la retina o que algo la está traccionando. Otro síntoma es la sensación de que una cortina oscura se mueve dentro del ojo e impide la visión, lo que indica que ya un pedazo de retina se ha despegado de la pared del ojo. Por último, cuando hay compromiso de la parte central de la retina o mácula, que es el sitio donde se forma la visión más nítida, puede haber distorsiones en las imágenes y pérdida de la capacidad para ver.

¿Cuándo consultar?

Es una urgencia y requiere atención médica dentro de las primeras 24 horas de iniciados los síntomas, como los puntos flotantes, los destellos de luz o la presencia de una imagen de cortina dentro del ojo.

¿Se puede prevenir?

Sí, poniendo en marcha los siguientes cuidados. Hay que proteger los ojos con anteojos industriales en espacios de trabajo o en sitios con riesgos de trauma; es necesario que los diabéticos controlen rigurosamente el azúcar en la sangre, y es importante consultar regularmente al oftalmólogo, en casos de miopía elevada o de antecedentes familiares o personales de desprendimientos de retina.

¿Quiénes deben estar alerta?

Puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente después de los 40 años y el riesgo se incrementa en la tercera edad. Las personas con miopía, diabetes o quienes estén expuestos a traumas oculares se encuentran entre los más afectados.

Suele tratarse con cirugías

La mayoría de los desprendimientos de retina requieren de cirugía para ser tratados. Estos son los más usados:

Fotocoagulación con láser: se trata de causar quemaduras controladas con láser en los bordes de la zona desprendida para que en el proceso de cicatrización se vuelva a soldar y a reparar la retina, lo que evita, de paso, la filtración de líquidos que separan las capas.

Crioterapia: el frío en el sitio de la ruptura, al igual que el láser, produce una cicatrización que en su proceso va sellando los desperfectos.

Retinopexia neumática: el objetivo es introducir una burbuja de gas dentro del ojo para que empuje la retina contra la pared del ojo, exprima los líquidos que la desprenden y ayude a sellar las imperfecciones; en desprendimientos muy grandes se usa como complemento de las dos técnicas anteriores.

Vitrectomía: se extrae el humor vítreo para que no traccione la retina; esta se pega luego con cualquiera de los otros procedimientos.

Cirugía escleral: consiste en aplicar una banda de silicona en la esclera (parte externa del ojo) para hacer presión desde afuera y ayudar al cierre de las lesiones.

¿Cuál es el pronóstico?

Depende de la localización, la magnitud del desprendimiento y la rapidez con que se trate. Sin embargo, si la mácula (parte central) no ha sufrido daño la recuperación puede ser total. En algunos casos hay déficit en la visión y en otros, a veces, no es posible reparar el daño.

Los mitos comunes

Leer en un carro en movimiento hace que se desprenda la retina.

En esencia no, pero en personas mayores, con otros factores de riesgo, como la deshidratación del humor vítreo, una miopía muy elevada o diabetes no controlada, los movimientos bruscos de la cabeza en un carro podrían favorecer el desgarro y no propiamente la lectura.

Un golpe en la cabeza puede desprenderla.

En casos en los que coexistan otros factores, los traumas leves directos o indirectos sobre el ojo incrementan el riesgo de desprender la retina. Los traumas fuertes o repeti- dos en la cabeza, sin duda, son un factor que puede causar esta alteración.

Leer con baja luz la desprende.

No, dificulta la lectura y aumenta el cansancio, pero no desprende la retina.

Orlando Ustáriz
Para EL TIEMPO*
(*) Médico oftalmólogo, retinólogo. Con información de la Academia Americana de Oftalmología e Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

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