Silleteros de Santa Elena quieren cultivar sus propias flores

Silleteros de Santa Elena quieren cultivar sus propias flores

Cada vez son menos quienes adornan sus silletas con flores cultivadas con sus propias manos.

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12 de julio 2016 , 07:36 a.m.

Los silleteros de Santa Elena se han ido quedando de lado en la industria de las flores. Aunque algunos han logrado convertirse en exportadores, lo cierto es que cada vez son menos quienes adornan sus silletas con flores cultivadas con sus propias manos.

El auge de los invernaderos y de la industria de exportación de flores a gran escala se ha convertido en una problemática que afecta el gremio.

Esta situación ha provocado que la costumbre de llevar las flores de la huerta orgánica a la silleta se haya mermado en los últimos 20 años, pues para ellos, ha dejado de ser rentable cultivar sus propias flores. Es por ello que se han visto obligados comprarlas o a recibir donaciones de empresas exportadoras.

Debido a esto, los silleteros reclaman la atención del municipio para preservar esta tradición que ha sido el evento central de la Feria de Flores desde sus inicios, en 1957.

Para Óscar Atehortúa Ríos, presidente de la corporación de silleteros de Santa Elena, cultivar sus propias flores ayudaría a garantizar que la tradición continúe. “Queremos que todas las flores salgan del jardín de los silleteros y que se nos tenga en cuenta no solo los 7 de agosto sino todos los días del año”, comentó.

Para Atehortúa lo ideal sería lograr que los silleteros se vuelvan empresarios de las flores, por medio de créditos con bajos intereses y de ayudas que les permitan ser competitivos, los cuales podrían lograrse por medio de las Unidades Municipales de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata), de cooperativas o bancos solidarios.Esto favorecería además la preservación de flores nativas de la región.

Actualmente, las flores que se exhiben en el Desfile de Silleteros son, en su mayoría, donadas por la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), con excepción de los racimos de las silletas tradicionales que por reglamento tienen que ser hechas con flores nativas de Santa Elena.

Además, el gremio señala otras preocupaciones como el precio que el Municipio de Medellín les paga por las silletas.
Se calcula en 2'028.000 de pesos es el costo de una silleta tradicional y quienes las elaboran reciben 1'394.500 de pesos, por lo que aducen que están trabajando a pérdida.

Entre los costos se tienen en cuenta los 64 días de trabajo que toma la elaboración de la silleta y los seis días de recolección de flores que se toman, además de los fungicidas, riegos, abonos, fertilizantes, madera y otros elementos que deben adquirir.

En este sentido, Amalia Londoño, secretaria de cultura de Medellín, hizo un llamado a la nación para construir un plan nacional de salvaguarda que cuide la tradición silletera. Se busca que a esta tradición cultural se le dé la misma importancia que tiene, por ejemplo, el Festival de la Leyenda Vallenata o el Carnaval de Negros y Blancos.

Para lograr que la labor silletera se reconozca y se fortalezca, desde el Concejo se estudian otras estrategias, como la creación de una nueva categoría que se le sumaría a las cuatro ya existentes (Emblemática, Tradicional, Comercial y Monumental).

Este nuevo tipo de silleta se denominaría Artesanal y es pensada para que las silletas con diseños tridimensionales sean evaluadas de forma diferenciada a las Emblemáticas. De igual forma conservarían la función de llevar mensajes alusivos a temas políticos, religiosos, sociales, educativos o ambientales, pero con figuras en realce.

“La silletas tridimensionales han desplazado a la silleta plana, entonces ya hay silleteros que se dedican a hacerlas. A ellos sería bueno reconocerlos”, comentó Atehortúa.

Asimismo, el concejal Carlos Alberto Zuluaga propuso ampliar la premiación del desfile para dar estímulos a los diez mejores y no a los cinco primeros en cada categoría como se hace actualmente.

“Esta propuesta podría tener un sobrecosto de 300 millones de pesos, que frente a las utilidades del Medellín Convention & Visitors Boreau es nada, porque ellos son el símbolo de la feria, son un patrimonio cultural”, declaró el cabildante y agregó que “la idea es generar una política pública que tenga claro el respeto de esta ciudad hacia la dignidad de los silleteros, que tengan unas reivindicaciones de tipo gremial”.

De esta forma se trabaja por mejorar las condiciones económicas de los silleteros además de tener en cuenta sus voces, que reclaman hacer parte de la producción floricultora y no ser olvidados durante el resto de los días del año que no son de feria.

DIANA SOFÍA VILLA
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

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