Mábel Lara: regreso a la raíz

Mábel Lara: regreso a la raíz

Carrusel repasa la historia de éxito de la presentadora caleña y los retos que le esperan.

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11 de julio 2016 , 06:13 p.m.

“El destino siempre lo lleva a uno al lugar en el que debe estar”, dice Mábel Lara desde su oficina en Caracol, en el piso 39 de la Torre de Cali, en el norte de la ciudad. Aquí, en esta tierra, empezó a escribir su historia. Nacida en Puerto Tejada (Cauca) llegó a Cali con seis años. Y aquí regresó para escribir otro capítulo después de conquistar el sueño bogotano.

Cuatro veces galardonada con el premio India Catalina como mejor presentadora y tras ocho exitosos años en Bogotá, en donde se convirtió en una cara habitual del horario de máxima audiencia de Noticias de Caracol, un giro inesperado hizo que decidiera regresar a casa: César Galvis, su esposo, fue nombrado gerente del canal regional Telepacífico. “Ese ha sido el sueño de toda su vida. Cuando él se viene para Cali, yo me quedo en Bogotá, pero después me pregunté ¿por qué no, por qué no regresar a mi soporte familiar?”, dice.

La idea era renunciar a Caracol, pero le ofrecieron seguir presentando desde Cali, un formato que el mismo Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, definió como arriesgado pero importante. “Ha sido un terreno abonado, ha sido un crecer crecer. Yo siento que Caracol ha sido mi casa, la amo profundamente; hemos tenido algunas diferencias, como los amores, pero me ha visto crecer y todo el tiempo me ha demostrado que soy importante para ellos. Con este mecanismo lo que hemos demostrado es que las noticias no solo están en Bogotá; las regiones ahora cobran valor”, dice la periodista.

La historia de Mábel Lara, la menor de dos hermanas, se inicia en casas grandes y calles polvorientas. En caminos a pie descalzo. Absolutamente natural. Una vez terminada la etapa de la infancia, cuenta que obtuvo una beca para estudiar derecho en la Universidad Libre, pero Hilda Dinas, su mamá, le dijo que el futuro estaba en la comunicación.

“Mi madre siempre ha trabajado en el tema formativo, es una mujer que indaga, y yo le hice caso; entré a regañadientes. La verdad es que el tema de lo social siempre me llamó la atención; no quería medios ni nada de eso, pero el destino me llevó a realizar mis prácticas en la radio”, cuenta.

En el 2002 dio sus primeros pasos profesionales en deportes de Caracol Radio. No sabía mucho del tema, pero no se dejó apabullar. Tiempo después, un programa de televisión deportivo le ofreció la oportunidad de ser su rostro, la cara bonita que hablara de deportes. Entonces estudió, se esforzó y demostró que lo suyo no era solo una buena estampa. “Hay un fondo, y eso es importante”, dice convencida.

Después vendría, con su calor, sus sonidos de marimba y cununos, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que, casi por casualidad, le abriría las puertas a un nuevo mundo. En una de esas citas, en medio del baile y el jolgorio la vio Germán Patiño, quien le ofreció ser presentadora de Nuestra herencia, un programa de Telepacífico que consistía en recorrer Valle, Cauca, Nariño y Chocó y recoger las historias de vida de los habitantes de esa región.

“En ese programa, recién entré, nos ganamos un premio de periodismo Simón Bolívar. Es la mejor experiencia profesional que he tenido en mi vida”, asegura Lara.

Durante esa experiencia de cuatro años, Mábel presentó todos los eventos de la región. Y sin teleprompter, una herramienta sin la cual muchos presentadores no subsistirían, pero que ella rechaza, pues se siente más cómoda con la improvisación porque considera que enriquece su trabajo.

'Ahora amo bogotá'

Mábel Lara reconoce que estaba tentada a trasladarse a Bogotá a pesar de su amor por Cali. Un día, durante una nota que le hizo al también periodista Mauricio Gómez, el hijo del político Álvaro Gómez Hurtado, recibió una propuesta para trabajar en la sede de Caracol en la capital. “La verdad es que nunca pensé que Bogotá me fuera a dar la oportunidad”, dice. Y añade: “Me costó muchísimo asimilar lo que es Bogotá. Me costó hasta montarme a un ascensor y que la gente no te salude, pero mis sueños eran más grandes. Debo aceptar que ahora amo esa ciudad”, afirma.

Mientras piensa en lo que fueron sus primeros pasos en Bogotá, Mábel Lara pronuncia una frase que últimamente se repite en su cabeza: “Nadie es profeta en su tierra. Otros me dieron la oportunidad”.
Cada mañana, a partir de las 5, Mábel se despierta, lee la prensa, hace algo de ejercicio y lleva a su hijo Luciano al jardín. Después llega a Caracol, preside el consejo de redacción y después del noticiero del mediodía regresa a su casa. En la noche, sobre las 8, presenta la última edición del noticiero.

Mábel Lara dice que disfruta mucho esta nueva etapa en Cali. Incluso, sale más que cuando estaba en Bogotá. De su hijo ya brotan los primeros “vos, mirá”, y a donde va siente el cariño de los caleños. ¿Qué más se puede pedir?

También dice que ama correr, es hiperdisciplinada y en una escala de vanidad del uno al diez se ubica en el puesto número ocho. Aunque ha realizado estudios de relaciones internacionales y ciencias políticas, así como una maestría en gerencia de desarrollo, Mábel siente que necesita seguir estudiando. Y lo hará, seguro. Porque no hay obstáculos para ella. Porque, afirma, está preparada para todo lo que le traiga el futuro. 

Por Miguel Ángel Espinosa
Para CARRUSEL

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