'Aplacé mi retiro por la crisis financiera': José Alejandro Cortés

'Aplacé mi retiro por la crisis financiera': José Alejandro Cortés

Fue homenajeado con premio 'Vida y obra en el sector financiero' en la pasada convención del sector.

10 de julio 2016 , 08:57 p.m.

A escasas tres cuadras del que fue su despacho por varias décadas, en la torre de Seguros Bolívar situada en la avenida Eldorado con calle 68, José Alejandro Cortés, mantiene un ritmo de trabajo casi tan intenso como el que le demandaba la presidencia de uno de los mayores conglomerados financieros y empresariales del país: el Grupo Bolívar.

A sus 86 años de edad y, según él en uso de buen retiro, dedica gran parte de sus jornadas diarias a brindar asistencia y asesoría social al país por medio de la dirección de la Fundación Bolívar y de las juntas directivas de entidades como el Consejo Privado de Competitividad, el Instituto de Ciencia Política, Probogotá, la Corporación Excelencia a la Justicia, y Empresarios por la Educación, entre otras.

Aunque dice manejar ahora un horario más relajado, en su agenda también están la participación en las juntas directivas del Banco Davivienda, Seguros Bolívar y del Grupo, sin que ello haya implicado hasta el momento abandonar sus prácticas diarias de tenis, aunque reconoce que ahora “más como un proceso de práctica de pegarle a la bola”, pues dice que a su edad ha perdido la destreza que lo llevó a ser campeón nacional cuatro años consecutivos (1961-1964).

¿Qué significó el homenaje recibido de sus colegas en la pasada convención bancaria?

Gratitud porque, al final, las personas se mueven por los reconocimientos; forma parte de lo que es el ser humano, porque son como una constancia de que se ha sido una persona valiosa para la sociedad, una corporación o una empresa. Lo traemos desde niños, cuando tratamos de demostrarles a nuestros padres una destreza o algo, buscando un reconocimiento; y después de grandes, seguimos siendo niños en eso, pero se vuelve importante cuando ese mérito es reconocido por los demás en el sentido de que somos personas valiosas desde el punto de vista de la profesión y la sociedad.

Cuando se tiene esa convicción, ¿es difícil tomar la decisión de retirarse de una organización?

Es necesario que la gente entienda que uno no puede seguir de manera indefinida siendo el presidente de la organización; es mejor tomar la decisión y no que la tomen por uno. Yo dije que me retiraba al cumplir 80 años, y así lo hice; pero me hubiera gustado hacerlo a los 70, y no lo hice porque sentí que era mi obligación estar al frente del Grupo y sacarlo adelante tras los problemas que surgieron con la recesión de finales del siglo pasado. Esos problemas me obligaron a permanecer 10 años más.

¿Cómo termina estudiando actuaria y qué es exactamente?

La actuaria es como una ingeniería de los seguros. Terminé en esto porque en aquel entonces (1945) ya funcionaba Seguros Bolívar, de la que era presidente mi tío (Jorge Cortés). Con mi papá, que conocían bien qué era la actuaria, vieron que a mí se me facilitaría estudiarla por mi gusto por las matemáticas; y me encarrilaron por ahí viendo que era una disciplina que tendría mucho futuro y se necesitaría.

¿Cuál era la opción?

Habría sido físico, era algo que estaba muy en boga porque fue el desarrollo de la bomba atómica y esa nueva tecnología con campos interesantes; pero al final fue mi hermano quien terminó siendo físico y no yo.

¿Cómo pudo desarrollar una cultura del seguro?

Muy difícil, pero había un gran campo por hacer; no se realizaba con el profesionalismo ni las herramientas tecnológicas de hoy, pero había gente dispuesta a tomar los seguros; otros no tanto porque decían que no le iban a dejar a su viuda un seguro para que se lo gastara con otro, pero no era lo común.

¿Cómo se dio el salto de una compañía de seguros a un grupo empresarial?

Me invitaron a formar parte de la junta directiva del Banco de los Andes, luego del Banco de Colombia, y allí me di cuenta de que el negocio bancario se desarrollaba rápido y por naturaleza tendría en el largo plazo una participación clave en la economía mucho mayor que la que podrían tener los seguros.

¿En qué momento entra el Banco Davivienda?

Con el Banco de Bogotá y otras entidades, como Colombiana de Seguros y Seguros Tequendama, fundamos Davivienda, pero cuando Luis Carlos Sarmiento quiso meterse fuerte en la banca, también se presentaron algunas dificultades y nosotros nos concentramos en la compra de acciones de Davivienda.

Seguros, construcción o bancos, ¿por cuál se inclina más?

No creo que se pueda inclinar por uno u otro. Hay momentos en que la banca está muy bien o los seguros o la construcción. Cada negocio es diferente. Diría que la realidad es que el sector bancario sí crece más rápido que los seguros; por eso, Davivienda se pudo desarrollar más rápido.

¿Alguna decisión que lamentar durante su vida empresarial?

Muchas. Fuimos accionistas de Office Depot, se vinieron la recesión, las dificultades, y cerramos la compañía. Tuvimos que salir de varias inversiones hechas, como la de la AFP Davivir. A uno le da tristeza tener que abandonar ese negocio, pero en su momento era lo que tocaba hacer.

¿Fue mala la experiencia de negocios en Venezuela?

Fue muy buena. Compramos el banco, lo arreglamos, pero cuando entra Chávez (Hugo), decidimos salir. Esto coincidió con la recesión que se desató en Colombia y pensamos que lo mejor era afrontar el mercado nacional.

CARLOS ARTURO GARCÍA

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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