Rosetta y Philae dormirán juntos el sueño eterno

Rosetta y Philae dormirán juntos el sueño eterno

La sonda espacial llegará a un cometa para finalizar allí sus observaciones científicas.

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10 de julio 2016 , 08:54 p.m.

El 30 de septiembre de este año, cuando la sonda Rosetta se pose sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, terminará un viaje interplanetario de 12 años, cuyo objetivo final es llegar allí para morir.

La fecha exacta la anunció hace un par de semanas la Agencia Espacial Europea (ESA). Pero antes de dormir el sueño eterno, esta sonda realizará su última tarea: durante su aproximación, a una velocidad de 50 centímetros por segundo, tomará imágenes de alta resolución en tiempo real y hará mediciones científicas nuevas.

Este material se sumará a los descubrimientos que ha hecho la sonda como detectar amplias regiones de agua helada en la superficie del cometa ‘Chury’, en el que solo se había encontrado el rastro de pequeños cristales de hielo.

También halló oxígeno, el cuarto gas más común del cometa, después del vapor de agua, el monóxido de carbono y el dióxido de carbono.

Esto no lo hizo solo. Para recolectar información y comprender mejor el Sistema Solar desde su nacimiento, le ayudó su robot Philae, del tamaño de una lavadora y con 11 instrumentos de observación, que aterrizó en el cometa el 12 de noviembre de 2014.

El cometa, de forma irregular y unos 4 kilómetros de diámetro, actualmente se aleja del Sol y seguirá haciéndolo en su órbita elíptica hasta unos 850 millones de kilómetros de distancia.

A partir de los 600 millones de kilómetros, Rosetta, que le acompaña en su periplo, perderá la capacidad para almacenar la energía solar suficiente para seguir operando sus instrumentos de observación y transmisión de datos a la Tierra por ondas de radio. Por eso, la ESA decidió dar por concluida la misión.

La agencia espacial recalcó que si a eso se le suma el envejecimiento de la nave y de la carga útil, “que han soportado un entorno muy adverso durante más de 12 años”, dos de ellos cerca de un cometa con gran cantidad de polvo, resulta lógico que esté llegando a su final.

Algo similar le pasó a Philae. Al aterrizar en el cometa, rebotó dos veces en la superficie, antes de quedar inmovilizado sobre el cuerpo celeste. El imprevisto hizo que quedara posado en una zona de relieve accidentado y escasa exposición a la luz solar para ‘alimentarse’.

Tras extenuar sus baterías enviando a Rosetta el resultado de unas 60 horas de observaciones, el robot quedó ‘dormido’. En junio de 2015 volvió a despertar, pero desde hace casi un año, el 9 de julio, no volvió a dar señales de vida.

Así que sonda y robot volverán a estar juntos y se quedarán eternamente en 67P/Churyumov-Gerasimenko.

AGENCIAS

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