Deseo y dolor en Almodóvar / Cine: Julieta

Deseo y dolor en Almodóvar / Cine: Julieta

Esta es una de las piezas fílmicas más íntimas y desoladoras del cineasta.

09 de julio 2016 , 06:22 p.m.

Melodrama familiar, no pasional, que abandona su habitual humor para transitar por penosas experiencias en las distantes relaciones de madre a hija.

Especie de tragedia personal que compromete la presencia femenina en medio del misterio de una desaparición y del retrasado esclarecimiento como suele suceder en muchas ficciones de carácter trascendental.

Tres historias cortas del libro Escapada, por la escritora canadiense Alice Munro (Nobel de Literatura 2011), sirvieron de inspiración o punto de partida para sondear el padecimiento que implica olvidar o perder el contacto de un ser querido, además de exponer el fracaso tanto afectivo como maternal.

Porque Silencio, antes de llamarse Julieta, abarca un matiz bastante dramático a través de las miradas narrativas y emocionales del autor intimista que siempre ha manejado los inalcanzables deseos en su condición de solitario guionista.

En su vigésimo largometraje, desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), este madrileño de corazón se apartó voluntariamente del llamado toque ‘almodovariano’.

Aunque no haya chistes y sus habituales caricaturas o excentricidades estén ausentes, se trata de una de las piezas fílmicas más íntimas y desoladoras del cineasta manchego.

Pero subsisten características suyas: créditos publicitarios, el rojo intenso, el envoltorio de una desmembrada escultura erótica y primeros planos de rostros bien maquillados.

De nuevo las mujeres son sus protagonistas –como en Hable con ella y Todo sobre mi madre–, con dos magníficas actrices de diferentes edades que se desdoblan a través del tiempo en el papel del mismo personaje: Julieta adulta, bajo las máscaras de Emma Suárez, y la joven madre personificada por Adriana Ugarte.

Almodóvar traza entonces las inevitables consecuencias de heridas sin cicatrizar y plantea incógnitas que persisten por varios años hasta romper el corazón de una madre en su más legítima vena romántica.

El inesperado reencuentro en una esquina madrileña obliga a escribir cierta carta y referir lo que una mamá no se había atrevido a contar.

Un salto abrupto en el tiempo de tres décadas atrás, en las vidas desprendidas de madre e hija, causa desconcierto e incomprensión cuando obliga a dilucidar los acontecimientos del pasado y hallar incógnitas en el destino de sus coprotagonistas; es decir, aquellas amarguras dejadas por el paso de los años al callar las penas del alma. Chavela Vargas, la inolvidable, canta Sí no te vas…

Julieta como personaje dual es viuda de un pescador gallego que conoció en el tren e hija de otro hombre anodino refugiado en Andalucía, y la novia de un escultor enamorado, quien ignora de ella que alguna vez fue madre y otros secretos contenidos del pasado –evoca por supuesto La flor de mi secreto–.

Siendo El Deseo una empresa de producción familiar, La ley del deseo es una de sus piezas más tortuosas y Ese oscuro objeto del deseo el obligatorio referente póstumo de don Luis Buñuel.

MAURICIO LAURENS
maulaurens@yahoo.es

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