El persistente Miguel Borja va por otra copa internacional

El persistente Miguel Borja va por otra copa internacional

7 meses después de ganar la Suramericana, está a un paso de la final de Libertadores con Nacional.

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09 de julio 2016 , 03:13 p.m.

Lo que ha logrado Miguel Ángel Borja en este 2016 es un premio a la insistencia, a no renunciar nunca a los sueños, aun cuando las puertas, más de una vez, se le cerraron en su cara. Hoy, sus goles le dieron el título de la Copa Libertadores a Nacional. Y, por qué no, Borja puede, apenas siete meses después de coronarse campeón de la Copa Suramericana con Santa Fe, volver a pensar en otro título continental de clubes.

Desde su natal Tierralta (Córdoba), Borja, nacido el 26 de enero de 1993, mostró que el fútbol era algo especial para él. A los 7 años, se iba a una cancha llamada La Bonga y allí se ponía a jugar con los balones que salían del campo. Era hincha fanático de la Selección Colombia, a tal punto que lloraba y se ponía de mal humor cuando perdía. Y en su edad adolescente se declaró hincha del Junior.

De origen muy humilde, los padres de Miguel hacían lo posible por sobrevivir. José María, el papá, era vendedor de lotería. Y la mamá, Nicolasa Hernández, vendía fritos. Así trataban de sacar adelante a sus hijos. Y él también ayudaba. “Antes de salir del pueblo, un amigo me consiguió un camellito en una ferretería y con eso le ayudaba a mi mamá en lo que ella necesitaba”, recordó Borja en el 2013. “En ocasiones me tocaba ir a entrenar a pie, y otras, mi mamá me prestaba la bicicleta”, agregó.

Miguel entró a una escuela llamada Pony Gol. Y de allí dio el salto al primer equipo profesional que lo tuvo a prueba, Envigado Fútbol Club. Su paso por el equipo naranja fue corto. Hubo un problema de patrocinio y tuvo que volver a su ciudad. Hasta que en 2010 dio el primero de muchos pasos para demostrar que iba a ir hasta donde fuera para cumplir su sueño de ser jugador profesional, después de demostrar su capacidad de goleador en la selección de su pueblo y luego en la de su departamento.

Un amigo de la familia, nacido en Tierralta, pero que vivía en Cali, lo contactó para que fuera a esa ciudad a probarse con el América, después de dos intentos fallidos por llegar al Independiente Medellín y, vaya paradoja, a Nacional, que no lo dejó en el club porque no había cupo...

En la capital del Valle, la primera escala de Borja fue el América. Pero ya el club no era el mismo de los años 80 y 90. Ya empezaba a cavar el hueco que lo llevó al descenso. No había cómo retenerlo, a pesar de que salió goleador del torneo de la Liga del Valle con la camiseta roja, con Hernando ‘Sordo’ Ramírez como técnico.

Terminó en la acera del frente, en el Deportivo Cali, con una escala que le sirvió mucho para su formación, la escuela Fútbol Paz. El presidente de esa escuela, César Valencia, se puso al frente de su formación y perfeccionó su técnica. Por fin, Miguel encontró cupo para jugar, pero las oportunidades fueron escasas. Vestido de verde, Borja solamente pudo jugar un partido: fue en la Copa Colombia, el 29 de junio del 2011. Cali, ya clasificado a la segunda ronda, mandó una nómina suplente a Buenaventura para enfrentar a Pacífico Fútbol Club. Y entre esos 11 titulares estaba Miguel. De ellos, solo dos hoy están en el fútbol profesional: Cristian Higuita, que ese día fue expulsado, y él.

A Borja, finalmente, no le hicieron contrato. De Cali se fue al Cúcuta Deportivo, donde, por fin, debutó en la primera división, de la mano de un entrenador que ha sido fundamental para su carrera, Jaime de la Pava. El 17 de septiembre del 2011, tuvo sus primeros diez minutos en la A: reemplazó a Jimmy Asprilla en un partido que Cúcuta perdió 2-1 con el Deportivo Pereira.

Ocho días después salió por primera vez como titular, en un partido contra Envigado, pero ese día cayó una tormenta en el Parque Estadio Sur y el partido se suspendió. Para cuando se reanudó, al día siguiente, ya De la Pava lo había cambiado por William Zapata.

Tres raticos más, contra Santa Fe, Junior y Medellín, fueron el final del paso de Borja por el equipo rojinegro. Se devolvió a Cali y de allí, tuvo que hacer un recorrido de hora y media por tierra para encontrar la ciudad y el equipo que le iban a cambiar la vida: Cortuluá se lo llevó para jugar en el torneo de ascenso.

En su primera etapa en el Corazón del Valle, Borja estuvo año y medio. Entre torneo de ascenso y Copa Colombia jugó 61 partidos y marcó siete goles. Sus condiciones llamaron la atención del técnico Carlos ‘Piscis’ Restrepo, que lo convocó a la Selección Sub-20 para el Suramericano de Argentina.

A Borja le tocó pelear mucho por el puesto de titular. Para el técnico, las dos primeras opciones eran dos atacantes que hoy juegan en Europa: Jhon Córdoba, el hijo de Ascisclo, que está en el Mainz 05 de Alemania, y Brayan Perea, que hasta febrero jugaba en el Troyes de Francia y pertenece a Lazio.

La falta de gol del ‘Coco’ les hizo ganar minutos a él y a Mauricio Cuero, con quien volvería a compartir más adelante en su carrera. Y ‘Piscis’ lo puso por fin como titular en el tercer partido del Suramericano, contra Bolivia.

Respondió, primero, con gol de cabeza, luego, con otro tanto definiendo por encima del portero Guillermo Vizcarra y, finalmente, Cuero lo dejó mano a mano con el arquero para conseguir el tercero de su cuenta. Colombia ganó 6-0 y lo primero que hizo Borja fue dedicarle los goles a su pueblo, Tierralta.

Pese a los tres tantos, ‘Piscis’ lo volvió a mandar al banco en el siguiente partido, contra Argentina. Se mantuvo en el proceso, fue campeón suramericano y jugó el Mundial de Turquía. Alcanzó a sonar de nuevo para el Medellín. Óscar Ignacio Martán, el máximo accionista de Cortuluá, recordó que el DIM se interesó en él y en otros dos jugadores de Cortuluá, Brayan Angulo y Dairon Mosquera. Los otros dos sí se fueron (el primero terminó después en América y el segundo está hoy en Santa Fe). Borja tenía otro destino.

A Europa, con escala

Borja y Cuero, los dos compañeros en la Sub-20, llegaron juntos a Equidad. El paso de Miguel por el equipo bogotano fue muy corto. Apenas jugó dos partidos, contra Once Caldas y Boyacá Chicó. Y en esos dos juegos se despachó con cuatro goles, dos en Manizales al blanco y dos en Techo al ajedrezado. Eso, más el paso por la Selección, le permitieron dar el salto a Europa.

El empresario Efraín Pachón le consiguió cupo en el Livorno de Italia, a donde llegó con otro colombiano, Jonny Ferney Mosquera. Pero no pudo consolidarse. Apenas pudo jugar ocho partidos, sin convertir anotaciones. Borja consideró que su ida a Italia fue apresurada: no pudo adaptarse en lo físico y se fue rápido.

De Italia salió para Argentina. Terminó en Olimpo de Bahía Blanca, donde se reencontró con Mauricio Cuero, que venía de jugar un año en el Vaslui de Rumania. Jugó 16 partidos y logró marcar tres goles. “No es que le haya ido mal a Borja en Olimpo. Lo que pasa es que llegó a un equipo donde era difícil que le pusieran atención”, recordó el periodista Jorge Barraza. Sin embargo, eso le alcanzó para llamar la atención de un técnico argentino, Gustavo Costas, que por entonces dirigía a Santa Fe y buscaba refuerzos para el equipo, que acababa de salir campeón e iba a jugar Copa Libertadores. Así que Miguel dejó Bahía Blanca y regresó a Bogotá.

Costas tenía dos equipos en la cabeza, uno para jugar la Copa Libertadores y otro para enfrentar la Liga local. Y en esa segunda nómina vino a encajar Borja, que en ese primer semestre fue el segundo goleador del equipo en la Liga, con cinco goles, uno menos que Wilson Morelo. Pero la eliminación en la Libertadores y también en el torneo local, en el que no entró entre los ocho, acabó con el ciclo de Costas. A Borja le tocaba, otra vez, ganarse el puesto.

El reemplazo de Costas fue Gerardo Pelusso. Y el uruguayo tomó la misma decisión que su antecesor: Borja, al equipo de la Liga. Tuvo cifras calcadas: cinco goles, uno menos que Morelo. Fue campeón de la Copa Suramericana jugando por ratos. Pero los hinchas no se quedaron con los 10 goles que marcó, sino con el penalti que falló contra Junior en Barranquilla y que significó la eliminación del equipo en cuartos de final.

“Santa Fe es una institución que me abrió las puertas. No tengo por qué estar resentido, ni mucho menos, ya que creo que salí por la puerta grande y con un título de la Copa Suramericana. Eso es algo muy importante”, declaró.

La confianza que no tuvo en Santa Fe sí la encontró en Cortuluá, donde se reencontró con el técnico que lo hizo debutar en la A, Jaime de la Pava. Allí, impuso el récord de goles para los torneos cortos, 19, uno más que Jackson Martínez en el segundo semestre de 2009. “Cuando uno se siente importante en un equipo, si te brindan la confianza los compañeros y el cuerpo técnico, pues las cosas salen bien”, dijo.

Pero aún le faltaría un golpe más para seguir forjando su carácter. Luego de empatar 1-1 con Estados Unidos en Barranquilla, en el primer partido del repechaje para los Olímpicos de Río, ‘Piscis’ lo volvió a llamar. Alcanzaron a ubicarle pasajes en Tuluá, pero mientras se iba por tierra a Cali, el DT logró que José Pékerman le prestara a Guillermo Celis, que estaba convocado con la de mayores, y a Borja le cancelaron el tiquete.

Ahora, la opción de jugar con la Selección Sub-23 está más que viva y ganar el el oro Olímpico está más que viva. Y Ahora con Nacional el gran reto es el Mundial de Clubes.

JOSE ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de DEPORTES
En Twitter: @josasc

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