'Predecir impactos de la paz en la economía es un acto de esoterismo'

'Predecir impactos de la paz en la economía es un acto de esoterismo'

Sin datos e información no se puede saber aún el impacto de los acuerdos en la economía del país.

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08 de julio 2016 , 08:17 p.m.

Con motivo de los hechos acontecidos hace unas semanas en la Habana relacionado con la “firma de la paz”, varios medios de comunicación han contactado insistentemente a economistas para que ellos, en su “infinita” sabiduría respondan las siguientes preguntas: ¿Cuál es el impacto económico de la “firma de la paz”?, ¿cuánto le va a costar al país el posconflicto? o ¿cuáles serán las tasas de crecimiento económico después de la “firma de la paz”?

Estas, al igual que un sin número de preguntas adicionales tiene respuestas infinitas. Tan infinitas como puntos de vista, formas de pensar o simplemente anhelos.

Los economistas no somos adivinos. Nos piden inferir el futuro sin nuestro insumo principal: los datos e información. Sabemos muy poco de lo firmado en la Habana. Sin embargo, sorprendentemente me he enterado de respuestas inverosímiles. Respuestas que no es necesario ser economista para identificar que son difíciles de creer.

La primera, se la escuche al Ministro de Hacienda en la Convención Bancaria en Cartagena al referirse a la reducción del gasto militar (por motivo de la finalización de la guerra) y su posterior traslado a la financiación de proyectos sociales.

Las Farc no son el único grupo al margen de la ley. Esta el Eln y las Bacrim, solo por nombrar algunos. Por su naturaleza, la rentabilidad de los negocios ilícitos es muy alta y seguirá siendo atractiva para cualquier persona o grupo como un “buen negocio”. Si el Estado no lo controla (y esto requiere mucho dinero) es natural que por la ambición humana estos se fortalezcan.

La segunda, se refiere a la reactivación del agro con la nueva inversión gubernamental. Pongo en contexto al Gobierno sobre algunas situaciones.

El sector cafetero se encuentra altamente preocupado por el relevo generacional. Los padres cafeteros han decidido enviar a sus hijos a estudiar a los grandes centros urbanos para que ellos tengan otra posibilidad de vida. ¿Por qué? En palabras de varios cafeteros de Nariño, Huila y Cauca, porque “esto está muy complicado”.

Los hijos de cafeteros no desean retornar el campo porque encontraron en las ciudades una “mejor forma de ganarse la vida”. Y no los culpo. ¿Quién desea que su esfuerzo y trabajo no sea correctamente pagado? El sector agrícola es intensivo en trabajo, pero todo este esfuerzo no es adecuadamente remunerado.

Describo otra situación. En el departamentos de Tolima (Melgar) y Cundinamarca (Anapoima) la proliferación de fincas de descanso ha incrementado la demanda por “cuidanderos” o “mayordomos”, personas de la región que son contratadas para realizar oficios varios en las fincas de descanso.

Como pago a sus servicios reciben un salario mensual, ingreso que sobrepasa el que obtiene en actividades agrícolas. Y sin todo el esfuerzo que requiere las arduas jornadas de siembre y cosecha. ¿Cuál sería el incentivo a volver al campo? No es solo inversión acompañada de capacitación como lo mencionó el ministro Rafael Pardo.

No estoy en contra de la búsqueda incansable de un país en paz. Solo pido moderación a los economistas en sus pronósticos económicos. No podemos volver a caer en errores como la apertura económica, donde tantos economistas alabaron las bondades del comercio sin barreras, para encontrarnos años más tarde con industrias quebradas, alto desempleo y costos sociales incuantificables.

No podemos sobre estimar los beneficios y subestimar los costos, generando falsas expectativas en los colombianos. Más aún ad portas de un plebiscito como mecanismo para la refrendación de los acuerdos de la Habana.

No nos dejemos cegar por los pronósticos de los economistas. O que economista predijo el precio del petróleo por debajo de los US30, el dólar por encima de los $3300, la inflación que sobre pasa el 7% e internacionalmente la salida de del Reino Unido de la Unión Europea.

Son tantas las variables que no podemos controlar que pronosticar la economía es un acto de esoterismo.

GIOVANNI ANDRÉS HERNÁNDEZ
Profesor del programa de Economía y Finanzas internacionales
Universidad de la Sabana

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