El esmog intradomiciliario: cuando la casa tiene su propia polución

El esmog intradomiciliario: cuando la casa tiene su propia polución

Este tipo de contaminación genera desde irritación en la garganta hasta asma y rinitis.

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08 de julio 2016 , 07:24 p.m.

Ya sea por el humo de cigarrillo, fuentes de calefacción, hongos y esporas producto de la humedad o compuestos químicos derivados de pinturas o productos de aseo, la contaminación que se produce al interior de un hogar puede ser variada y se asocia a múltiples problemas de salud, según un estudio realizado por investigadores europeos y australianos y publicado hace unos meses en la revista 'Science of the Total Environment'.

“Cuando hablamos de ‘contaminación del aire’ tendemos a pensar en el humo gris que sale de autos o fábricas. Sin embargo, hay varias fuentes de polución que tienen un efecto negativo en la calidad del aire al interior de casas y oficinas”, dice el doctor Prashant Kumar, de la Universidad de Surrey (Reino Unido), y uno de los autores del trabajo.

Los tóxicos derivados de esta contaminación son más dañinos de lo que se cree: su presencia se asoció a 4,3 millones de muertes en el planeta, en comparación a 3,7 millones de decesos asociados a la contaminación ambiental, según datos del 2012.

Solo de manera inmediata, el esmog intradomiciliario causa más jaquecas, dificultad para respirar y cansancio. A largo plazo, contribuye al desarrollo de enfermedades respiratorias y cardíacas.

“A nivel de oficinas, esto se asocia al llamado ‘síndrome del edificio enfermo’, en donde los usuarios o residentes exhiben una serie de efectos nocivos para la salud, relacionados con el aire que se respira en su interior”, explican los autores de la investigación.

Ojo con estas zonas

A nivel del hogar, especial atención requieren aquellas zonas en donde se concentran potenciales fuentes contaminantes. Por ejemplo, en la cocina, la sala y los dormitorios, en especial por el uso de carbón o leña para cocinar o calefaccionar, así como combustibles como gas o parafina. También el baño es fuente de contaminantes, por el uso de productos químicos de aseo (tienen compuestos orgánicos volátiles) o mayor concentración de humedad, que favorece la aparición de hongos o esporas.

El doctor Juan Vicente Conde, experto en salud ocupacional y medicina del trabajo, explica que “en interiores de casas y oficinas hay una enorme cantidad de probabilidades de que muebles, tapetes, pisos paredes, sillas y acabados de escritorios y muebles de ensamblar uno mismo tengan sustancias químicas (como formaldehídos) que van emitiendo y que en espacios cerrados van saturando el ambiente y generando algunos síntomas en la gente”.

La solución para evitar la contaminación es tan simple como abrir ventanas durante el día, para ventilar los espacios bajo techo. “Sin embargo, es esencial que seamos capaces de monitorear de manera efectiva la polución interior, para entender mejor cuándo los niveles son peores”, dice el doctor Kumar.

Kumar y sus colegas de la Universidad de Surrey trabajan en el desarrollo de pequeños sensores, de bajo consumo de energía y accesibles a la población general, para conocer cuál es el nivel de contaminación al que están expuestos.

Esta alerta planteada por Kumar y sus colegas es compartida por el estudio The Lifelong Impact of Air Pollution, del Royal College of Phisicians, publicado este año. “La calidad del aire en el interior de nuestras casas y oficinas también es importante, porque pasamos mucho tiempo allí dentro. Así que tenemos que considerar las cosas que usamos todos los días, comenzando por las estufas a gas y productos de limpieza y cuidado personal, hasta el humo del cigarrillo y el monóxido de carbono”, dice el estudio.

Para el doctor Conde, “esto puede generar síntomas sencillos como irritación en ojos y garganta, y rasquiña en la piel. En personas más sensibles, pueden llegar a tener problemas de asma y rinitis. Y en casos extremos sentir fatiga, producir bronquitis y otras enfermedades. La gravedad de la situación depende del tipo sustancia, la cantidad y el tiempo al que se esté expuesto”.

Prevenir, el mejor remedio

Tanto el doctor Juan Vicente Conde, como los estudios consultados, coinciden en que la mejor medida de prevención es abrir las ventanas. “El sol y el aire son fundamentales para mantener más libre de contaminantes el ambiente en el hogar”, comenta el doctor Conde.

* Guarde productos como disolventes, pinturas, limpiadores fuertes, etc., en gabinetes lejanos, altos, cerrados con seguro y en su envase original.

* Asegúrese de que toda fuente potencial de monóxido de carbono, como calentadores y estufas, estén bien ventilados y trabajando bien.

* Para evitar hongos y moho, controle la humedad: arregle goteras, ventile baños y secadoras, use deshumidificadores.

* Cuando utilice limpiadores (cocina, baños), procure que la zona esté ventilada.

VIDA
Con información de Cristián González (‘El Mercurio’, Chile) y natdia@eltiempo.com.

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