El paisa que enseña en Tedx sobre agricultura urbana

El paisa que enseña en Tedx sobre agricultura urbana

Heriberto Vargas estuvo como orador ayer en TEDxComuna13.

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08 de julio 2016 , 12:16 a.m.

 Si Heriberto Vargas ve un vaso plástico o una botella vacía no piensa en llevarla a la basura sino en echarle tierra, unas semillas y un poquito de agua. Si ve un jardín en la entrada de una casa piensa en las legumbres que sembraría, si ve un balcón con una pared libre piensa en el jardín vertical que instalaría y en las plantas aromáticas que haría brotar.

Su historia ha inspirado a muchas personas a conectarse con la tierra sin salir de la ciudad, por ello fue uno de los invitados a TedxComuna13, un evento realizado ayer para recoger buenas ideas de personas que han logrado transformaciones en su entorno.

Su obsesión lo ha llevado a cambiar varios espacios, incluso el Parque Biblioteca de San Javier, donde comenzó una huerta urbana.

“Yo fui donde Juliana, una funcionaria de la biblioteca, y le propuse que hiciéramos una revolución agraria allí. Que sembráramos en ese desierto, donde había caminos rodeados de tierra amarilla llena de piedras”, contó Heriberto.

El 29 de abril de 2014 emprendió el proyecto ‘Agroteca’, y desde entonces se reúne, todos los miércoles, con quien quiera aprender a sembrar y a cuidar plantas. En la huerta ya se ven girasol, fríjol, jengibre, pimentón, rosas, heliconias y maíz.

“Yo quiero despertar el interés en las otras personas, sacudirlas y decirles: ‘tú también puedes’. Quiero que la gente haga algo por dejar este mundo un poquito mejor de lo que lo encontró”, dijo ‘el abuelo Kike’, como le dicen.
Su amor por el agro es una herencia de la vida en el campo, de las fincas que tuvo su padre en Yarumal (norte de Antioquia). La que más recuerda es la finca Villa Socorro.

En ese lugar su papá le encargó una responsabilidad a él y a sus ocho hermanos. Cada uno tendría a su cargo algunos árboles que iban marcando con cintas de colores.

Los de Heriberto eran los marcados con cinta café. Entonces nació ese lazo con la naturaleza, con ver brotar del suelo lo que después iba a llevar a la mesa.

Hace 10 años, por azares de la vida, llegó a la ciudad y al ver el ‘bosque de cemento’ en el que iba a vivir decidió empezar a sembrar en los espacios verdes de la unidad residencial donde vivía, en el barrio San Javier (comuna 13).

“En la ciudad hay una cantidad de espacio desperdiciado y nos estamos llenando de polución. El aire es contaminado entonces cualquier arbolito colabora enormemente con el ambiente y cambia el entorno”, aseguró Heriberto.

Las reacciones negativas de algunos vecinos no lo detuvieron. “¡Una lechuga en un jardín! Eso se ve tan cursi, me decían los de dedo parado”, contó Heriberto.

En San Javier logró cultivar siete tipos diferentes de rosas hasta que la unidad residencial cambió de administradora y le prohibieron seguir interviniendo los espacios verdes.

Buscando en donde hundir los dedos en la tierra, se le ocurrió hacerlo en el parque biblioteca a donde iba constantemente a contarles cuentos a los niños.

Al ver crecer la hierbabuena y las cebollas se fueron animando otras personas para sembrar en la biblioteca, incluso les donaron un sistema de riego. Y así comenzó a reverdecer la tierra amarilla que había antes.

Los ciclos de la luna les van marcando las temporadas de siembra y cosecha. El compostaje natural que hacen ellos mismos les sirve como abono para las plantas. Y para espantar a los ‘visitantes’, es decir, las hormigas y otras plagas, utilizan pesticidas naturales como ajo con pimentón.

Heriberto se pasea por el vergel posando sus ojos azules en las plantas que lo llenan de orgullo. “La huerta es de todos, es para compartir, cualquiera puede venir y recoger con prudencia. Cuando hay cosecha la repartimos entre los mismos ayudantes y los vecinos”, expresó el ‘abuelo Kike’.

En esa misión de rescatar el amor y el respeto que los campesinos y los indígenas le tienen a la tierra, ha conocido a más enamorados de su causa como los jóvenes de ‘Agroarte’, un colectivo de la comuna 13 que se dedica a sembrar y a rapear. También se unió como cofundador a la red de huerteros de Medellín, que suman más de 15 personas, asociadas para compartir conocimiento, semillas y plantas.

Heriberto tiene muy claro que él no solo está sembrando plantas, más bien está sembrando ideas, es por esto que incita a que cada uno se contagie de la pasión por cambiar el gris de la ciudad por el verde que da vida.

“Para cultivar solo se necesitan ganas, pasión por la tierra, querer, porque si no lo sabe hacer lo aprende por internet o viene donde nosotros que le enseñamos y le damos las semillas”, aseguró el ‘abuelo Kike’.

Las charlas, en las cuales participaron otros seis oradores, se llevaron a cabo en el auditorio del Parque Biblioteca San Javier.

El objetivo del evento era tumbar los estereotipos de violencia sobre la comuna 13 y contar historias que han transformado las vidas de los habitantes de esa zona de la ciudad.

DIANA SOFÍA VILLA
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

 

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