Claves para entender por qué frentes de Farc optarían por no a la paz

Claves para entender por qué frentes de Farc optarían por no a la paz

La estrecha relación con el narcotráfico y la minería ilegal, los factores fundamentales.

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07 de julio 2016 , 10:18 a.m.

La eventual defección del frente primero de las Farc del proceso de paz –riesgo que fue advertido por el propio presidente Santos el miércoles– encaja en una realidad de todos los procesos de negociación en el mundo entero: siempre hay un porcentaje de los grupos irregulares que opta por mantenerse en la guerra, bien por razones ideológicas o religiosas o por simple pragmatismo: para esas facciones es mejor negocio mantenerse en la ilegalidad. Estas son algunas claves de ese fenómeno y sus antecedentes tanto en Colombia como en el mundo.

1. De cada diez, al menos tres vuelven a la guerra. La media mundial de los excombatientes que regresan a las armas o de los que deciden mantenerse aparte de las negociaciones de paz ronda el 30 por ciento. De hecho, el gran reto de la paz no es tanto llegar a un acuerdo como hacerlo sostenible en el tiempo, y uno de los principales indicadores de éxito en esa tarea es el porcentaje de desmovilizados que se logran reintegrar a la sociedad y a la vida económica y política de sus países. (Lea también: El expediente del frente de Farc que no entraría en el proceso de paz)

Por eso, según los expertos en conflictos, creer o pretender que toda una fuerza irregular se desmovilice y entregue sus armas por un proceso de paz es, simplemente, iluso. Lo que sí se debe buscar es atraer a la mayor parte de esas fuerzas a la negociación y mantenerlas luego en la paz.

2. La economía ilegal, el factor clave. Los antecedentes en todo el mundo muestran consistentemente que en las negociaciones de paz suelen aparecer saboteadores ('spoilers' los llaman los expertos) que buscan aprovechar las nuevas condiciones creadas por la paz para su propio beneficio. En guerras étnicas o religiosas suelen ser los líderes más radicales, pero en conflictos políticos como el colombiano usualmente los mueven los intereses económicos. El riesgo de que aparezca un 'spoiler' en un proceso de paz está directamente amarrado a la disponibilidad de recursos naturales explotables y fácilmente transables.

En Colombia hay dos que han nutrido por años el conflicto: la coca y, sobre todo en los últimos tiempos, el oro ilegal. Seguir controlando los miles de millones de pesos que producen esos negocios criminales es llamativo para miembros de grupos armados irregulares que, además, hace tiempo perdieron su norte ideológico. Mientras más ligado el frente de las Farc al narcotráfico o a la minería ilegal, mayor se vuelve el riesgo de 'conejo' a la paz. (Además: Este es el frente de las Farc que amenaza con no desmovilizarse)

3. Los antecedentes. En África, el tráfico de los 'diamantes de sangre', oro y hasta marfil jugó un papel clave en la persistencia del conflicto en varias naciones que intentaron la paz. En Colombia, el antecedente más directo y diciente lo representan las bandas criminales: fueron producto de un plan de jefes paramilitares como Vicente Castaño, 'los Mellizos' y otros que pretendieron hacerle trampa a la paz guardando ejércitos de retaguardia en las zonas de narcotráfico.

Esos grupos atrajeron después a centenares de desmovilizados que volvieron a la criminalidad. Lo que hoy son las 'bacrim' puede ser un espejo de lo que serían los grupos de las Farc que se mantengan en la guerra: totalmente despolitizados y con la mira únicamente puesta en el narcotráfico y otras rentas ilegales, a pesar de eventuales fachadas políticas. De los 35.000 desmovilizados en el proceso de paz con las Autodefensas, la mayor parte se mantuvo en la legalidad y ese ha sido uno de los grandes éxitos del Estado colombiano y su política de Reintegración. Unos 3.000 han sido capturados por nuevos delitos y un número similar murió de manera violenta en la última década.

4. La solidez del proceso es clave para atraer al mayor número de combatientes. Hasta ahora, lo que ha mostrado la negociación de La Habana es que ha logrado convocar a los más radicales de las Farc, incluidos algunos de los hombres más impopulares por sus crímenes como el 'Paisa' y 'Romaña', integrados hace meses a la mesa de paz. Por eso, el avance del proceso irá mostrando las reales dimensiones del fenómeno que parece manifestarse con el frente primero.

El reto del Estado es, además del cumplimiento de los acuerdos de paz, consolidarse en las zonas que entreguen las Farc y no dar pie al surgimiento de nuevos grupos ilegales allí. Demostrar con el uso de la fuerza legítima del Estado que la negociación es el único camino es clave para que la opción de quedarse en el monte sea menos llamativa.

JUSTICIA

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