VallenPaz está lista para el posacuerdo

VallenPaz está lista para el posacuerdo

La Corporación hizo un llamado al Gobierno para que no improvise y recoja su modelo.

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06 de julio 2016 , 07:02 p.m.

En la mesa de La Habana, donde el Gobierno Nacional y las Farc ponen punto final al conflicto armado, se analizó el caso de VallenPaz, un modelo que, desde hace 16 años, promueve la inversión y el desarrollo integral de las comunidades campesinas asentadas en aquellas zonas donde se libraron los más cruentos combates.

Los propios campesinos fueron quienes expusieron en Cuba este modelo de intervención que VallenPaz espera, se replique cuando llegue la etapa del posacuerdo.

"El llamado al Gobierno”Nacional, para que realmente construya un posacuerdo y no se ponga a inventar sobre lo inventado, para que no improvise con entidades 'avispadas' que aparecerán ahora, es que tenga en cuenta 16 años de experiencia”, dijo Felipe Montoya, el director de VallenPaz.

A lo largo de estos años se han impactado 13.800 familias en Valle, Cauca y Nariño y en la actualidad llegan a 2.600 familias, 1.840 de ellas localizadas en el Valle.

Son campesinos que tienen una o dos hectáreas y media de tierra, pero con una alta producción. A partir de la tecnología que implica contar con distritos de riego, por ejemplo, una hectárea cultivada de forma correcta genera 2,3 salarios mínimos mensuales legales vigentes, que en un año suman 12 millones de pesos.
El 70 por ciento de los agricultores en el país tienen menos de cinco hectáreas para cultivar.

Este modelo de intervención tiene un componente social que incentiva a los jóvenes a quedarse y disfrutar de sus territorios, a las familias a asociarse y autogestionar su propio desarrollo; un componente productivo que implica llevar tecnología e insumos al campo; un componente empresarial que busca convertir al campesino en un empresario del campo con cultivos a corto, mediano y largo plazo para que pueda vivir de él y un componente comercial que promueve los procesos de mercadeo para que lleguen a las grandes superficies. Por ahora sus frutos se venden en La 14 bajo el sello de 'Cosechas de paz'. Comercializan de forma directa, sin intermediarios alimentos producidos con tecnologías límpias. La meta es una agricultura orgánica.

Sus ventas, promedio, suman 25 millones de pesos al mes en las grandes superficies.
Los campesinos se asocian para vender sus productos.

“Hace ocho años la persona que me compró mi primera cosecha de tomate me pagó a 200 pesos el kilo y cuando terminaba de recogerla llegó VallenPaz, en los almacenes me lo pagaron a 1.200”, recordaba Álvaro Torres, pequeño agricultor de la vereda El Avispal del corregimiento de Quinamayó en Jamundí.

“Hoy que la naranja está barata los intermediarios ofrecen 200 pesos por kilo, en los almacenes pagan 700”, agregó este agricultor nacido en El Patía.

“Está demostrado que es un modelo exitoso y que el campesino lo que necesita son oportunidades. Ahora que viene la desmovilización de los guerrilleros, si no se logra encontrar actividades lícitas habrá problemas. Guatemala y El Salvador son un ejemplo de lo que no puede pasar en Colombia”, dijo Rodrigo Guerrero, uno de los gestores de VallenPaz.

La Corporación nació a raíz del secuestro masivo en 1999 de los feligreses que se encontraban en la misa dominical en la iglesia La María. En la Cámara de Comercio de Cali se e 770 personas, unas propusieron una marcha, que se hizo y fue multitudinaria, y otras hacer algo parecido al Plan Colombia, intervenir las zonas en conflicto.

El primer reto fue vencer el miedo para entrar a esas zonas y consultar a los grupos armados ilegales para que entendieran el alcance del proyecto; el segundo reto fue la productividad, los más escépticos pensaron que no se lograría, que sería preciso que las multinacionales llegaran ahí con su tecnología.

“La mayoría de los integrantes de las Farc son campesinos, la solución debe ser agraria”, dijo Guerrero.

“La tierra no distingue entre víctimas y victimarios, ni entre afros, campesinos o indígenas. La tierra da para todos”, agregó Montoya.

Ya se ha hablado con el ministerio de Agricultura y con el ministerio del Posconflicto sobre este modelo, pero se trata de un modelo a largo plazo, los resultados no son inmediatos y requiere de financiación.

“La paz se debe construir en los territorios, no desde 2.600 metros más lejos de la realidad”, dijo Montoya, una expresión usada también por Guerrero.

“Nuestro reto es demostrar que construir paz del campo es posible. Nosotros lo hemos venido haciendo hace 16 años, consolidando el trabajo de campesinos en regiones del país que históricamente estuvieron completamente agobiados por la violencia”, agregó el director de la Corporación VallenPaz.

CALI

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