El estatuto de oposición que planean sin los uribistas

El estatuto de oposición que planean sin los uribistas

El uribismo no se sentaría ni con los otros partidos, ni con el Gobierno a construir esas reglas.

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06 de julio 2016 , 03:01 p.m.

El uribismo es el principal sector de oposición política hoy y probablemente, sin su participación, se va a elaborar el estatuto de oposición. Claro, no es la única oposición que hay.

Este punto por resolver en la vida política de la nación desde hace muchos años, parece coger impulso definitivo ahora a propósito del proceso de paz con las Farc.

Este martes los negociadores de las dos partes anunciaron desde La Habana que habían llegado a un nuevo acuerdo (dentro de lo que faltaba sobre el punto de la participación política) que involucra este asunto.

“Los partidos y movimientos políticos con personería jurídica, serán convocados en una Comisión para definir los lineamientos del estatuto de garantías para los partidos y movimientos políticos que se declaren en oposición”, reza la declaración de lo pactado por los equipos negociadores.

Además, añade la declaración: “Se convocarán a este escenario de discusión otras agrupaciones políticas representativas de oposición, según lo acuerden las partes”.

Aunque estas directrices vienen de La Habana, es claro que la discusión se dará en Colombia entre todos los partidos y movimientos políticos con personería jurídica. Pero, claro, trae el impulso de Cuba, que podría ser el ingrediente definitorio para que, después de muchos años de intento de lograr este objetivo, se consiga.

Los negociadores del Gobierno y de las Farc también le señalaron un itinerario al proceso que debería culminar con la expedición del ‘estatuto de la oposición’. Dicen que dicha “comisión, a través de un evento, facilitará la participación de voceros de las organizaciones y movimientos sociales más representativos y expertos académicos”.

Los resultados del trabajo de esta comisión con todos los partidos, las “organizaciones sociales” y los académicos, debe culminar en un proyecto de ley que el Gobierno presentará a consideración del Congreso.

Por mandato de los negociadores, se tendrá que convocar también a Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos, las únicas dos organizaciones señaladas con nombre propio en el acuerdo de La Habana. Son movimientos de izquierda.

La Mesa de Negociación tendrá dos delegados suyos en la comisión que habrá de redactar el proyecto de estatuto. Dicho estatuto contendrá las reglas del juego para que la oposición tenga garantías en todos los gobiernos.

Desde hace muchos años se ha hablado de la necesidad de acordar reglas claras para el ejercicio de oposición, pero la costumbre política después del Frente Nacional, independiente de que se gane o se pierda, se estaría en el poder, no facilitó avanzar en una norma o un acuerdo político de este tipo. (Vea el especial: Así comienza el fin del conflicto)

El presidente conservador Belisario Betancur (1982-1986) mencionó el tema y le entregó los organismos de fiscalización a los opositores.

Virgilio Barco (liberal, 1986-1990) intentó un acuerdo político con el entonces líder de los conservadores, el expresidente Misael Pastrana, pero después de un buen tiempo de conversaciones fracasó. Pastrana defendía esa opción de manera contundente.

Después en los sucesivos gobiernos se ha mencionado el tema pero no ha habido aproximaciones viables.

El presidente Juan Manuel Santos abordó el tema con el Polo, con la entonces presidenta Clara López (hoy su ministra de trabajo), pero tampoco se consolidó.

Pero ahora el punto es que, como están las cosas, el uribismo, principal sector de oposición (de centro derecha) no se va a sentar con los demás partidos y con el Gobierno a construir las reglas para la oposición.

“Negociar el Estatuto de oposición con los cabecillas de las Farc sin que pasen por la cárcel y entregarles elegibilidad política no va a contribuir a la paz sino a nuevas expresiones de violencia”, dijo el senador uribista, Fernando Araújo, en una clara advertencia de que su partido no se sentará a manteles, y menos con líderes de las Farc, para ese propósito.

Carlos Holmes Trujillo, precandidato presidencial del uribismo, le dijo a EL TIEMPO que “el estatuto de la oposición es una necesidad independientemente de las negociaciones que existen entre el Gobierno y las Farc en La Habana".

POLÍTICA 

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