Por Júpiter

Por Júpiter

Una especie que es capaz de cruzar el sistema solar tendría que ser capaz de la solidaridad.

05 de julio 2016 , 07:58 p.m.

Quizás lo más interesante de las noticias sobre las exploraciones del espacio es que ponen en perspectiva lo que está sucediendo aquí en la Tierra: los nacionalismos que tienen a la Unión Europea en el borde de una crisis como las de los siglos pasados, los fundamentalismos que han ido reuniendo a los desmoralizados y a los desempleados de las sociedades de estos años, las guerras cada vez más sucias que suceden en los rincones más explotados del planeta son un enorme fracaso de esta especie cuando se ven a la luz –por ejemplo– de la increíble conquista de Júpiter que acaba de conseguir la Nasa.

Fue una sonda espacial, Juno, la que, luego de un trabajo de 13 largos años y de superar una serie de problemas físicos que en un principio sonaban insuperables, llegó a la órbita del planeta más grande del sistema solar: al enorme, frío, lejano, oscuro e ingrávido Júpiter. Lo que consiguió el genial equipo de la Nasa es, en pocas palabras, diseñar una caja de metal de 1.587 kilos a prueba de los fenómenos del espacio, y llevarla –fue lanzada desde Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, hace cinco años– hasta un planeta que no por nada toma su nombre del dios de dioses de la mitología romana.

Se busca saber en los veinte meses que vienen de qué está hecha esa atmósfera, de qué está hecho su núcleo. Se quiere saber qué tanta agua ha tenido el planeta, qué tan cierto es que, como dicen algunos, Júpiter fue algo semejante a una super-Tierra. Pero tal vez el primer descubrimiento de todos ha sido ese: que el hombre no es solo ese animal que repite sus errores y sus guerras, sino también esa mirada que no se rinde a la hora de descifrar los misterios de la vida y del universo, y que una especie que es capaz de cruzar el sistema solar tendría que ser capaz de la compasión, de la solidaridad.

Si se quiere hacer la comparación en esta parte del mundo, en Colombia, basta con recordar que la científica barranquillera Adriana Ocampo ha sido una de las líderes de la expedición y que su ejemplo ha recordado que la solución a cualquier país, a cualquier sociedad, es la gente seria que hace seriamente su trabajo.

editorial@eltiempo.com

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