Las 6 'plagas' que están matando la tierra en Colombia

Las 6 'plagas' que están matando la tierra en Colombia

Ganadería en terrenos no aptos, uso de plaguicidas y deforestación, lo que más afecta al suelo.

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04 de julio 2016 , 09:27 p.m.

La calidad del suelo colombiano está en problemas. El 40 por ciento ya presenta algún grado de erosión por efectos naturales o por intervención de la mano del hombre, mientras que el 15,6 por ciento está sobreutilizado y es difícil su recuperación, bien sea por la sobrecarga de cultivos o la ganadería sin control que se realiza en zonas no aptas para ello.

Así lo revela un informe del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), según el cual el uso inadecuado, la compactación, la contaminación por plaguicidas y fertilizantes, la erosión, el mal riego y la eliminación de coberturas (deforestación) son las seis ‘plagas’ que están matando al suelo.

De acuerdo con Juan Antonio Nieto, director del Igac, estos “son factores que en el mediano plazo ocasionan la pérdida de la estructura y de la materia orgánica y, por ende, de las características típicas de los suelos, como su capacidad de resiliencia para enfrentar los fenómenos naturales”. (Lea: Habrá restauración ambiental en 6 regiones afectadas por el conflicto)

Para Nieto, estas ‘plagas’ están asociadas principalmente a las malas prácticas de manejo agrícola. “Esto ocasiona el deterioro de las propiedades físicas y químicas y degradan la diversidad del suelo, haciéndolo susceptible a enfermedades y plagas; además, disminuyen su facultad de recuperación”, aseguró el experto.

De acuerdo con el funcionario, “el remedio” es que se tenga una agricultura acorde con la vocación de uso, se conozca el suelo y las aguas por emplear y se implementen prácticas de manejo sostenibles como rotación de cultivos, ganadería intensiva bajo techo y selección de cultivos. (Además: Deforestación, el mal que aqueja a tres departamentos)

El reporte del Igac menciona además que estudios del Ideam y el Ministerio de Ambiente evidencian que en 2014, 140.000 hectáreas fueron deforestadas, especialmente en la Amazonia y la zona Andina. De acuerdo con los dos organismos, la tasa de deforestación en ese año fue de 16 por ciento.

Una mala utilización de los sistemas de riego

En este caso lo que se plantea es que hay ocasiones en las que el hombre causa la degradación del suelo por un mal conocimiento del mismo, o por falta de medios para poder controlar o impedir su pérdida. (Lea también: La tala ilegal de árboles que azota al Guaviare)

“El ejemplo perfecto de este desconocimiento es el mal uso del riego a través de aguas que tienen una elevada carga salina, que causa compactación del suelo y degradación por la excesiva salinización”, señala el informe del Igac.

Esos suelos salinos son los que tienen cantidades excesivas de sales solubles que afectan el normal desarrollo de las plantas, perturban el drenaje natural del suelo y reducen su calidad, al igual que la del aire y agua.

Plaguicidas y fertilizantes, grandes contaminantes

El uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes químicos afectan el suelo. Generan una pérdida de biodiversidad, de la estructura y de la materia orgánica, al igual que la disminución de la actividad biológica.

“Los suelos pueden contaminarse de manera natural o por acción del hombre (la más común). Un suelo contaminado es aquel que ya no puede retener las sustancias y elementos nocivos y pasa de ser un medio protector a un medio emisor de estos hacia la atmósfera o las aguas”, señala el Agustín Codazzi.

Los agentes contaminantes más frecuentes son metales pesados (como plomo, cadmio y cinc); aplicaciones excesivas de plaguicidas (herbicidas, insecticidas y fungicidas); fertilizantes (fósforo y nitrógeno) y agua de riego salina. La mayoría de veces, estas sustancias son aplicadas con fines productivos.

La perjudicial compactación de los suelos

La compactación, que se utiliza especialmente en los cultivos de papa, causa una pérdida de la estructura del suelo y de la materia orgánica.

Esa presión ejercida sobre las partículas del suelo desemboca en una reducción del espacio poroso, lo que restringe la profundización de las raíces y el volumen de absorber agua y nutrientes. Además, disminuye los poros grandes del suelo, lo que limita el drenaje y afecta el intercambio gaseoso.

Adicional a ello, esta actividad disminuye la descomposición de la materia orgánica.

No siempre se respeta su uso

Para el Igac, la principal causa de degradación de los suelos es su uso inadecuado. Colombia solo tiene 15 millones de hectáreas con terrenos aptos para la ganadera, pero en realidad hay más de 34 millones dedicadas al pastoreo de las reses.

A esto hay que agregar que muchas zonas del país con un alto grado de pendiente son usadas para la cría de ganado y este pisoteo constante compacta el suelo, afecta las aguas subterráneas y acaba con la vegetación nativa. Según el Igac, Colombia cuenta con cerca de 22 millones de hectáreas aptas para los cultivos, pero se aprovechan solo unos 6 millones, algunas de las cuales están en zonas prohibidas como reservas.

La corrosiva erosión en el país

Es la pérdida del suelo por acción del agua o del viento, la cual puede ser natural o acelerada por el hombre, y que constituye la principal causa de degradación de las tierras a nivel mundial. Según Nieto, existen condiciones climáticas o topográficas extremas, como pendientes muy fuertes o condiciones de sequía o de inundación, que hacen que el suelo se degrade y que presente grados de erosión sin que el hombre haya intervenido. “Es como el cáncer de la tierra, ya que produce la pérdida de la parte más productiva del suelo”, dijo el funcionario.

La deforestación que acaba con los bosques

La quema de los bosques o pastizales o la creencia de que es necesario dejar descansar el suelo tienen claros efectos sobre la tierra, pues afectan la capa vegetal y tienen una incidencia muy clara en la deforestación.

De acuerdo con el Igac, el solo efecto de los rayos del sol sobre un suelo desnudo genera una disminución importante de materia orgánica, lo que redunda en pérdida de fertilidad, de estructura del suelo y de biodiversidad.
A esto se suma que la acción directa de las lluvias ocasiona erosión, sobre todo cuando el terreno se encuentra desprotegido y en pendiente.

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