De Buenaventura a pasarelas de Nueva York

De Buenaventura a pasarelas de Nueva York

Diseñador Edwin D'Angelo alista colección que presentará en Colombiamoda, apoyado por la Usaid.

04 de julio 2016 , 08:55 p.m.

A los 13 años emigró a Estados Unidos, desistió de ser abogado -como quería su mamá- y decidió dedicarse al diseño de moda. Le duele la violencia de Buenaventura y se pregunta qué hubiera pasado con él y con su familia de haberse quedado.

Para Edwin D'Angelo sí existe el sueño americano. Ha vestido a modelos como Tyra Banks y en la pasada entrega de los premios Tony’s Awards vistió a Saycon Sengbloh, nominada como mejor actriz.

La historia de este bonaverense quedó plasmada en el documental Edwin D'Angelo: Life is a runway que se proyectó en Tribeca Film Festival y en el HBO International Latino Film Festival.

Este 26 de julio dejará ver sus propuestas en Colombiamoda, en una pasarela respaldada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

¿Cómo se da el salto desde el Puerto a Estados Unidos?
Los primeros en viajar a New York fueron mis padres. Después enviaron por mis tíos. En Buenaventura todos vivíamos en la misma casa, luego se llevaron a mis dos hermanos menores, los últimos en viajar fuimos mi hermanita que era casi una bebé, y yo, que tenía 13 años.

¿Cómo era su vida en el Puerto?
Tuve una niñez relativamente feliz. La ausencia de mi madre, Sara, quien tuvo que viajar fuera del país para poder sostenernos, dejó una soledad muy profunda. Fui cuidado por mi abuela y por los hermanos de mi madre. La dinámica familiar fue un poco tensa, pero en el dibujo y los estudios encontré una forma de escape, lo que me llevó a desarrollar ese amor por la creatividad que, eventualmente, me atrajo a la moda, donde todo era perfecto. Parte de mi niñez la pasé en casa de mi abuela materna, en el barrio La Independencia, era muy modesta, pero tenía un terreno enorme lleno de árboles que mi abuelo cuidaba. Ahí, mis hermanos y yo jugábamos por horas interminables. Recuerdo que me encantaba bañarme bajo la lluvia. En Buenaventura llovía mucho y me regañaban para que me entrara, pero era en esos chubascos donde mis mejores sueños afloraban, soñaba que hacía desfiles en New York, Londres y París, igual a los que veía en la televisión y en las revistas.

¿Cómo resultó involucrado con la moda?
No soñaba con ser abogado, como quería mi madre. Trabajé en Nueva York, por algún tiempo, con abogados, pero en mis ratos libres siempre estaba con amigos que trabajaban con la moda. Yo diseñaba cositas y las llevaba a sus estudios y mis prendas, siempre terminaban fotografiadas. El momento clave fue en la fiesta de graduación de mi hermana, le diseñé su vestido de gala, fue la mejor vestida. Supe, entonces, que la moda era lo mío.

Todos los diseñadores sueñan con estar en la Semana de la Moda de Nueva York. ¿Cómo lo logró?
Es un camino difícil y costoso. Compites con más de 400 diseñadores, con los mejores de todas partes del mundo. Abrirse camino es una guerra campal, en especial, cuando tus orígenes son humildes, y aunque tengas dinero, competir por la atención de la prensa no es nada fácil. Hay mucha política. Lograrlo me tomó casi 10 años y aún trabajo para obtener un puesto más distinguido. Leí en la Revista WWD que en dos semanas comenzaría la pasarela de Nueva York, ya había abierto mi primera tienda y tenía prendas suficientes para mostrar. Los grandes desfiles eran en Bryant Park, no tenía dinero para estar ahí, así que terminé en la calle 28 de Manhattan, en el consultorio de una clienta quiripráctica que me lo prestó. Ahí realicé mi primer show oficial.

¿Cómo llegó a su tienda Tyra Banks?
He vestido a Tyra Banks, tremendo aliciente para mi carrera. Vino un día a mi tienda que la había mudado a Chelsea, en la calle 20 con 6ta Avenida, yo no estaba ese día. Ella entró, miró, tomó una tarjeta y se fue. Una semana después, su asesora de estilo me dijo que Tyra quería que le hiciera el vestuario para el ciclo 17 de ‘Todas las Estrellas’, de America’s Next Top Model.

¿Qué hubiera pasado si se hubiera quedado en el país?
Últimamente me he hecho esa pregunta y tengo sentimientos encontrados. Por un lado, siempre he tenido anhelos de superación, hubiese buscado la forma de surgir y crear algo digno para mi, me hubiese ido a Bogotá. A algunos compañeros de colegio les ha ido muy bien, buenos puestos de trabajo y bellas familias, yo hubiese podido hacer lo mismo. A nosotros nos salvó el que a mi mamá se le prendió el bombillito y decidió emigrar. Lo que me aterra es qué hubiera pasado con mis dos hermanos, a quienes no les gustó mucho el estudio, qué hubiese sido de ellos con la violencia que se ha respirado en mi amada Buenaventura. ¿Estarían vivos? De cierta forma, la vida me libró de ver la realidad directa de mi tierra. Tengo muchas esperanzas de que haya un cambio y quiero ser parte de él.

¿Cómo ha evolucionado su propuesta?
Ha sido como una montaña rusa, de muchos colores por mis raíces latinas, a muy sofisticada, con lo sobrio de New York. Últimamente estoy en un proceso creativo donde quiero combinar todos esos elementos que son la firma de mis diseños y que describen quién soy como artista y como persona.

En Colombia se abren paso los diseñadores afro, pero los ponen bajo esa etiqueta. ¿Cómo ve ese hecho?
Soy de los que piensa que a caballo regalado no se le miran los dientes. Hay que empezar por alguna parte, comparando a Colombia con otro países de Latinoamérica, de pronto van por buen camino. Yo creo que las instituciones quiere hacer su parte, dentro de lo posible, están dando los primeros pinitos para balancear las cosas. En mi humilde parecer, la responsabilidad de qué hacer con esas oportunidades recae sobre nosotros, los disenadores afro tenemos que demostrar que somos tan capaces, si no mejores, de crear una verdadera identidad de lo que es la moda de alta costura colombiana. Nuestros sueños son válidos, independientemente de nuestro origen. Si logramos mostrarle al mundo, no solo a Colombia, de nuestra excelencia, creatividad, por su propio peso, ese anotación de afros se borrará sola y las generaciones que vengan detrás de nosotros gozarán de este legado.

¿Para quiénes diseña?
Para quienes quieren verse diferente.

¿Cómo se siente frente al desfile en Colombiamoda?
Feliz. Creo que es una muy buena plataforma para poder mostrar mis diseños en Colombia, abrirme puertas a un nuevo mercado y conseguir aliados estratégicos para crear una marca internacional.

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