El niño samario que consiguió un cupo para ir a campamento en la Nasa

El niño samario que consiguió un cupo para ir a campamento en la Nasa

Así luchó Juan Henriquez Aarón, de 10 años, para hacer realidad su sueño. Dice que la fe fue clave.

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04 de julio 2016 , 11:44 a.m.

En la terraza de su casa, ubicada en la urbanización Villa de Alejandría, en Santa Marta, Juan José Henríquez Aarón, de 10 años, observa a través del telescopio negro, que hace tres meses le prestó un amigo de su mamá, la luna, las estrellas. Trata de calcular cuándo salen Júpiter o Marte, que aunque aún no ha podido ver, aspira a conocer de cerca algún día.

A los 4 años, este niño samario, delgado y que usa gafas para la miopía, soñó que estaba en un cuarto blanco y escuchó la voz de Dios: le decía que iba a ser astronauta y que conocería la Nasa. Desde entonces empezó a prepararse para cumplir esa misión leyendo y viendo videos en Internet sobre los planetas, la vida inteligente y los extraterrestres, temas que lo apasionan. Además, desde enero está estudiando inglés.

Dos días después de cumplir 10 años, el 14 de septiembre pasado, cuenta que volvió a tener un sueño en el que Dios le dijo que debía buscar la fundación que lo llevaría a la Nasa. “Yo le insistí a mi mamá para que buscara la fundación, que este era el momento. Pasó todo el día hasta la noche y mi mamá me decía que no podía ir a la Nasa, sino cuando tenga 20 años y yo dije que con fe todo es posible”, dice sentado en la sala de su casa.

Esa noche, Mayra Aarón, su mamá, encontró en Internet la Fundación Grupo de Astronomía Apolo, de Barranquilla. Se contactó por Facebook con el coordinador general, Jorge Salazar, con quien concretó una cita para que conociera a Juan José.

“Al día siguiente nos mandó un test con preguntas con tiempos, como a los tres días vino un representante de la Fundación a Santa Marta a conocer a Juan José, se sentó con su papá y conmigo, y a los pocos días viajamos a Barranquilla y conocimos al señor Jorge, quien se sentó con Juan José y en una conversación muy amena le hizo una evaluación, intercambiaron conocimientos sobre astronomía y quedó sorprendido”, dice Aarón, quien trabaja como asesora inmobiliaria independiente.

Descrestó a Salazar

En esa conversación hablaron sobre la supernova, que es la muerte o explosión de una estrella, y la formación de los hoyos negros en el universo y Juan José descrestó a Salazar con sus conocimientos a tan corta edad. Hoy es el integrante más joven de la Fundación Apolo.

A finales de diciembre, a esta fundación le encomendaron la tarea de conformar la delegación suramericana que participará en el campamento espacial del programa de la Nasa ‘La Generación Marte’, en Huntsville, Alabama (Estados Unidos), y seleccionó a tres de sus integrantes: Juan José, Hans Barceló, de Soledad, y Nicole Molino, de Puerto Colombia (Atlántico).

Los primeros días de enero, Juan José recibió la carta de invitación al campamento, que inicialmente se iba a realizar el primero de abril, pero en esa fecha no pudo viajar porque no habían completado el dinero para los tiquetes de avión y los seguros médicos de él y su mamá.

La Fundación Apolo se autofinancia con un planetario itinerante, que lleva a los planteles educativos de la costa Caribe, y con los recursos recaudados financiará parte del viaje a los Estados Unidos de los tres seleccionados, pero a Santa Marta no pudo traerse por falta de apoyo de la Alcaldía Distrital.

“La Fundación cubre el hospedaje y alimentación de Juan José y míos y nosotros tenemos el compromiso de conseguir los tiquetes porque ellos iban a cubrir el tiquete de Juan José, pero en el momento que tocaba consignar el dinero para apartar el cupo del hospedaje y la alimentación mía no los tenía”, dice Aarón.

Para conseguir el dinero de los pasajes (5,6 millones de pesos, sin incluir los seguros médicos), la mamá de Juan José hizo rifas, bingos, llevó cartas a empresas privadas, la Alcaldía y la Gobernación y visitó medios de comunicación.

A finales de marzo, la emisora Fuego Stereo empezó a liderar una campaña para recoger ayudas y a través de esta logró comunicarse con el exfutbolista samario Carlos ‘Pibe’ Valderrama, quien le donó dos millones de pesos a Juan José, con los que pagaron los trámites de las visas.

El campamento fue aplazado para el 7 de junio pasado, pero tampoco pudieron viajar. El próximo está previsto para finales de este mes de julio.

“Yo sabía que Dios me daría otra oportunidad porque Él me dijo que iba a ir. De que voy a ir, voy a ir”, dice Juan José.

Comunicación con Dios

Desde pequeño, asegura, tiene comunicación con Dios debido a su enfermedad. A los 10 meses de nacido se enfermó de una alergia alimentaria, que afectó los órganos de su sistema digestivo. El diagnóstico que le dieron los médicos inicialmente fue errado y no recibió el tratamiento adecuado. Hoy sufre de gastritis, colitis, duodenitis y esofagitis crónica. Es intolerante a muchos alimentos y requiere una dieta especial. Además, toma medicamentos a diario.

“Cada vez que estoy en crisis de muerte –ha tenido tres– Dios me dice que voy a estar bien, que tengo una misión, que me voy a sanar”, dice. Sus primeros cinco años de vida fueron críticos por sus problemas de salud y no pudo estudiar normalmente. Se saltó todo el preescolar porque estaba en tratamiento en Bogotá y solo hizo medio año de transición. Hoy cursa cuarto de primaria en el colegio Pinceladas Creativas.

Pese a sus quebrantos de salud, Juan José es un niño con capacidades especiales. A los 2 años y medio arregló una moto de batería, que le habían regalado y tenía unos cables sueltos. Desde entonces arregla ventiladores, televisores, celulares y todo tipo de aparatos electrónicos. ¿Cómo aprendió?

“No fui yo, sino que fue Dios el que me enseñó”, responde y agrega que no le gusta revelar tanta información porque “tiene permisos y órdenes de Dios”.

¿A Marte?

En el campamento espacial ‘La Generación Marte’, que durará 12 días, recibirá entrenamiento sobre astronomía y tendrá la oportunidad de ser uno de los candidatos para viajar en la primera misión tripulada al planeta rojo en 2025.

Lo que más lo motiva es ir a Marte y conocer un extraterrestre que se haga amigo suyo. “El Universo tan grande que es y ¿nada más vamos a estar nosotros con vida, los únicos seres vivos? Eso no tiene sentido”, dice.

Su sueño de ir a la Nasa cada vez está más cerca. Un domingo de junio, su mamá y él fueron invitados a contar su historia en la emisora Radio Magdalena y una oyente los puso en contacto con la gobernadora del Magdalena, Rosa Cotes.

Al día siguiente se reunieron con ella en su despacho y la mandataria del Magdalena se comprometió a ayudarlos con los recursos que les hacen falta para el viaje. “Con fe todo es posible, sí se puede soñar en grande”, dice Juan José con una sonrisa.

PAOLA BENJUMEA BRITO
Corresponsal de EL TIEMPO
SANTA MARTA

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