La paz ciudadana es el camino

La paz ciudadana es el camino

En Colombia se necesitan espacios para que los que confían en el proceso de paz se expresen.

notitle
03 de julio 2016 , 10:32 p.m.

Lo que presenciamos recientemente los 42 colombianos que empezamos hace varios meses a pensar en la paz, como ciudadanos convocados por el general Henry Medina, tiene un profundo significado para el momento actual.

La aceptación que tuvo una invitación bastante informal, a la Biblioteca Luis Ángel Arango el martes 28 de junio a las 6 de la tarde, nos sorprendió de una manera muy positiva a los miembros de La Paz Querida y, como nos lo expresaron muchos asistentes, también a muchas de las más de 200 personas que asistieron a la presentación del grupo y, sobre todo, de su mensaje.

Este acto, que se había programado desde hacía varias semanas, antes de que el Gobierno y las Farc firmaran el compromiso de llegar al fin del conflicto, confirmó que había empezado la nueva etapa de nuestra historia. El 23 de junio del 2016, Colombia le mostró al mundo, a pesar de dolorosas y largas confrontaciones, que hará política sin armas, consolidará su democracia y empezará a construir un país en paz. Y la primera conclusión que sacamos de la acogida de nuestro llamado es que en Colombia solo se necesitan espacios abiertos para que los que confían en el proceso de paz se expresen y se hagan, sobre todo, visibles.

Parecería que se está reconociendo que se acabó el tiempo de las aguas tibias. Que se empieza a aceptar que es hora de que los millones de colombianos que reconocemos los sufrimientos del conflicto, así no hayan sido propios, apoyemos la construcción de una sociedad sin guerra. La ciudadanía empieza a tomar conciencia de que no será por la magia de esta firma como todo cambiará en Colombia, pero sí es el primer aliento para generar consensos sobre un país distinto, que dependerá de la voluntad de 48 millones de colombianos, todos.

Para quienes seguimos los análisis de Memoria Histórica, para los que reconocemos los horrores de este conflicto armado, resulta incomprensible que sectores bien informados, que lo han tenido todo, crean que es mejor que los colombianos nos sigamos matando entre nosotros. Así no se quiera reconocer, el mensaje que plantea La Paz Querida es todo lo contrario. No se trata de ahondar la polarización que se vive actualmente, y que debería avergonzarnos ante nuestras generaciones –presentes y futuras– y ante el mundo.

Amplios sectores de la sociedad seguramente no están de acuerdo con estos enfrentamientos de palabras, de gestos, que nos agobian. Pero, después de haber callado durante décadas, ya debemos estar listos para expresarnos, para apoyar los cambios que todos quisiéramos ver, si existen los espacios para hacerlo. Hemos sido una sociedad temerosa, desconfiada, un poco arrinconada por la indiferencia o por el dolor.

El momento más emocionante de nuestro encuentro fue cuando se nos entregó a los asistentes un símbolo de la paz, de distintos colores, para que en un momento específico se lo diéramos al vecino y al mismo tiempo también lo recibiéramos de quien teníamos al lado. Hubo emoción en un auditorio absolutamente heterogéneo, compuesto por académicos, jóvenes universitarios, mujeres y hombres intelectuales, activistas, en fin, ciudadanos y ciudadanas de muchos sectores.

Por ello, lo primero destacable de este encuentro por la paz es su componente fundamental: se trata de la paz de los ciudadanos. Como lo dijo el padre De Roux, no queremos ni dinero ni hacer política.
Se demostró que sí somos capaces de ser solidarios. No importó quién nos diera ese símbolo de la paz ni a quién se lo teníamos que entregar, lo importante era demostrar que estábamos dispuestos a dar, pero también a recibir. La solidaridad está a flor de piel en muchos.

Se abrió una puerta para que entremos de la mano, sin ningún tipo de exclusiones, a empezar a construir ese camino que traerá prosperidad, pero, más importante aún, unión, confianza y todo aquello que nos convertirá en una verdadera democracia. En un país que tenga razones valederas para ser realmente feliz.

Cecilia López Montaño
cecilia@cecilialopez.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.