'Víctimas de violencia sexual necesitan que alguien pague'

'Víctimas de violencia sexual necesitan que alguien pague'

Embajadora para Asuntos Mundiales de la Mujer habló sobre la impunidad en estos casos.

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03 de julio 2016 , 09:33 p.m.

La inequidad salarial, en participación de cargos públicos y privados de poder, así como el abuso y la violencia sexual, siguen siendo los problemas más graves que enfrentan las mujeres en el mundo. Eso dejó en claro durante su visita a Colombia Cathy Russell, embajadora en Misión Especial para Asuntos Mundiales de la Mujer de Estados Unidos.

Esta funcionaria, abogada, ex procuradora general, mano derecha de Barack Obama y quien coordinó desde la Casa Blanca la estrategia para prevenir y responder a la violencia basada en género a nivel mundial, habló con EL TIEMPO sobre las falencias que persisten en el tema y de los retos que tiene Colombia frente al posconflicto.

La ONU y su secretario, Ban Ki-moon, han reiterado que la violencia contra las mujeres es una pandemia y una de las mayores amenazas a nivel global. ¿Cuál es su balance al respecto?

Una de cada tres (mujeres víctimas) es un número estremecedor. Es impactante imaginarse el alcance de este problema y sabemos qué tan dañino es para las mujeres y para sus comunidades. Por eso trabajamos para tratar de enfrentar el problema, que se manifiesta de muchas formas. La más común es la violencia de la pareja. Debemos estar seguros de que las leyes son buenas y de que todas las personas que toman decisiones están entrenadas para solucionar el problema: la policía, los fiscales y profesionales de la salud. Pero requiere mucho esfuerzo.

Vemos la violencia familiar casi en todas partes; en muchos países es tratado como un asunto de familia y no como algo de la sociedad o como un asunto criminal, que es como nosotros lo vemos.

Otros tipos de violencia también preocupan...

Vemos distintas formas de violencia, como el matrimonio forzado y a temprana edad, como un instrumento de violencia sexual. Consideramos la mutilación genital una forma de violencia. Mientras he estado en Colombia he escuchado mucho de los ataques con ácido, lo cual fue sorpresivo para mí. Y la violencia tiende a ser exacerbada por el conflicto. No siempre vemos violencia sexual en los conflictos armados; entonces, no creamos que es inevitable.

Precisamente, la situación que afrontan las mujeres refugiadas es dramática...

Trabajamos de cerca con nuestros colegas en estos asuntos alrededor del mundo, y EE.UU. es el donante más grande en asuntos de refugiados. El secretario John Kerry ha liderado algo clave, que es hablar y enfrentar la violencia sexual; necesitamos anticipar qué puede pasar y prepararnos para eso.

Por ejemplo, en un campo de refugiados verificamos dónde están los edificios o lugares para las mujeres, y nos aseguramos de que hay baños para ellas y de que no queden aisladas. Pero el punto ahora es que la comunidad internacional está abrumada por la escala de la crisis de refugiados y mientras todos están tratando de luchar para hacer lo mejor que pueden, el apoyo financiero no está llegando. Nos gustaría ver más dinero disponible y es difícil con esos desafíos.

Cuando usted toma una crisis, como la de refugiados, o ambiental como un tifón, un terremoto o, por supuesto, un conflicto, las mujeres y niñas son las más vulnerables y es más difícil protegerlas. Es allí cuando crece la violencia sexual y el tráfico de personas, que también es horroroso.

Usted mencionó algo importante y es el papel del secretario Kerry. ¿Falta mucho más compromiso de hombres como él para hablar de la violencia sexual?

Creo que por mucho tiempo hubo una aceptación de que era algo que estaba bien. El secretario Kerry ha hecho mucho trabajo en esto, pero como dije, sigue pasando. Pero desde mi perspectiva, la pregunta interesante, y siempre vuelvo a esto, es por qué lo vemos en unos conflictos y no en otros. Si podemos encontrar por qué no sucede, incluso cuando es asimétrico y solo pasa en un lado del conflicto y no en el otro, tendremos más claridad. No es que sean tropas del Gobierno contra tropas de rebeldes o que están entrenados o no; aún no entendemos exactamente por qué pasa.

Estamos tratando de enfrentarlo desde muchos ángulos, pero cuando uno ve lo que está pasando en Irak con los miembros del Estado Islámico, y lo que les están haciendo a las mujeres... es tan aterrador y tenemos que seguir luchando fuertemente contra ello.

La impunidad es un aliciente para que los crímenes aumenten. ¿Qué nos falta para poder encontrar un punto de quiebre?

No creo que haya una sola respuesta para eso. En algunos países vemos que no tienen sistemas tradicionales preparados para enfrentar el problema. Incluso si reconocen que está mal y tratan de hacer justicia no tienen cómo hacerlo. Nosotros hicimos un trabajo en la República Democrática del Congo, colaborando con las comunidades, intentando apoyar los casos de violencia, porque no todos pueden llevarse a La Haya. Es muy costoso llevar testigos allá y es un proceso muy grande, pero se ha logrado establecer una jurisprudencia internacional para estos casos que es muy valiosa.

¿Falta compromiso de los Gobiernos?

Necesitamos aprender a encargarnos del problema. Las víctimas necesitan ver que alguien está respondiendo por estos crímenes.He conocido víctimas en Bosnia que tuvieron que vivir en comunidades, con su agresor sexual cerca porque nunca fue juzgado. Es terrible para una sociedad que haya gente que puede hacer ese tipo de cosas y no pagar un precio.

Lo segundo es que estamos muy interesados en construir sistemas tradicionales para que exista una forma de enfrentarlos. Parte importante es entrenar a jueces y fiscales.

Y en el caso de Colombia, de cara al acuerdo de paz que está próximo a firmarse, ¿qué llamado le hace al Gobierno Nacional sobre el papel de las mujeres?

El presidente Barack Obama siempre habla de cómo los países no serán exitosos ni alcanzarán todo su potencial si las mujeres no participan completamente ni son empoderadas. La forma en la que EE. UU. mira esto es completa. El mecanismo para obtener progreso en las mujeres es elevando su estatus en el país. Se tiene que asegurar que las mujeres tienen oportunidades y derechos completos, que no son sujeto de violencia en las comunidades o en sus familias, que tienen oportunidades económicas completas, y eso requiere trabajo.

Cuando las mujeres tienen una independencia económica, cambia la dinámica de poder en la familia. Algunas veces, el resultado de esto es violencia en la familia, que no es inusual porque a la gente no le gusta perder poder.
Y necesitamos asegurar que las mujeres puedan participar completamente en la sociedad, y eso significa todo. En EE. UU. tenemos un 20 por ciento de mujeres en la Rama Legislativa, pero quisiéramos ver más en posiciones gerenciales, ministeriales, en Gobiernos. Necesitamos ver a más mujeres en cuerpos de policía, en esfuerzos de peace-keeping y, finalmente, en negociaciones de paz.

¿Cómo vio a las mujeres en las negociaciones de paz en Colombia?

Ha sido positivo ver a mujeres envueltas en el proceso de paz, porque hay investigaciones de la ONU que dicen que cuando las mujeres participan, los acuerdos de paz duran más, y eso es lo que queremos. Estamos felices de que las mujeres hayan participado. Necesitamos lo mejor del esfuerzo de todos para hacer a la sociedad tan fuerte como sea posible y debe serlo en cada país, en el mundo. Los países deben tener entre sus intereses apoyar a las mujeres y, por eso, nos estamos enfocando en ese asunto y espero que sigamos trabajando en eso.

JINETH BEDOYA LIMA
Subeditora de EL TIEMPO

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