Arte y mito, en una muestra 'pesada'

Arte y mito, en una muestra 'pesada'

El artista mexicano Sergio Hernández expone en el MamBo 'De sangre y de plomo'.

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03 de julio 2016 , 04:11 p.m.

“La pintura tiene mucho que ver con la magia, porque de la nada, del espacio en blanco (el lienzo) aparecen imágenes”, comenta Sergio Hernández (Huajuapan de León, Oaxaca) mientras roza con sus dedos uno de los cuadros de su primera exposición individual en nuestro país, titulada ‘Sangre y plomo’.

El cuadro que toca está hecho precisamente con plomo, un elemento químico en principio tóxico y que hace que cada obra pese alrededor de 80 kilos. En este, una planta hecha con piel de víbora y hojas de palmera esconde una metáfora de la vida, cuenta Hernández.

Después de someter la pieza a un tratamiento, el plomo es neutralizado y se vuelve inofensivo, así le permite develar la mística que ve en el blanco de plomo. Y estimular la imaginación, pues cada una tiene una textura y una historia propia, que no está para ser contada sino observada.

Su obra está nutrida por su interés en la pintura, el grabado y la cerámica, y por la mitología de su país. Por eso, además de estas piezas, expone otros cuadros pequeños que son interpretación contemporánea del Códice de Yanhuitlán. Este es un documento indígena de la mixteca oaxaqueña, de donde es oriundo el artista. Lo que hizo fue extraer diferentes apartes de este documento y mezclarlos con la llegada de los hermanos dominicos a esta región y el encuentro con los indígenas.

Así, calaveras, caminos a medio construir, escudos de plumas y armas, chiles y trajes aparecen en lo que el denomina como “un hallazgo visual”. Estos se exhiben en el tercer piso, junto con dos grandes grabados en madera (xilografías). En estos, los mismos elementos que aluden al pasado se unen con otros que a su parecer hablan de la cotidianidad de la Ciudad de México.

El resultado nunca es figurativo. Puede aparecer la Osa mayor o una calavera muy bien dibujadas, o un hombre con orejas de conejo y otros sin la mitad de su cuerpo. Porque parte de su modo de trabajar tiene que ver con la pintura rápida, casi que automática. “Sé lo que quiero hacer. Lo que no sé es qué va a salir o con qué intensidad”, señala. Así como la llamada escritura automática, que propuso en el siglo XX el francés André Breton, Hernández ha hecho de su pintura un ejercicio basado en la libertad del trazo.

Una muestra de ello se vio el día de la inauguración, el jueves pasado. Allí, hizo su ‘acto de magia’ y pintó, en compañía de una bailarina mexicana, un cuadro con grana de cochinilla, también conocida como sangre de nopal.

Este es otro de los materiales que utiliza en sus obras, pues aunque también trabaja en óleo, para las obras que están en el segundo piso del MamBo empleó desde oro de 23 quilates hasta piedras como el lapislázuli o el azul egipcio.
Materiales que fueron de uso común hace unos siglos pero que han sido descontinuados –algunos por ser tóxicos o porque el óleo y el acrílico son más fáciles de conocer–.

En simultánea con esta exposición el artista presenta en el Palazzo Delle Esposizione en Roma ‘A ferro & Fuocco’.

El miércoles, a las 5 p. m., el curador Giorgio Antei ofrecerá una visita guiada sobre esta exposición.

MARÍA ALEJANDRA TORO VESGA
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

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