Lollapalooza: un llamado al público de los conciertos

Lollapalooza: un llamado al público de los conciertos

Ni siquiera despegó en Colombia, y las redes sociales lo acabaron. Expertos analizan qué ocurrió.

notitle
03 de julio 2016 , 03:40 p.m.

“¡Nos robaron!”, alegaban algunos tuits la mañana del pasado 15 de junio, cuando en medio de gran efusividad, todas las cámaras de los medios del entretenimiento apuntaron al anuncio de Lollapalooza. La reacción negativa a los nombres del cartel fue sintomática y sin piedad: ‘¿Por qué no hay rock?’ ‘¿Dónde está Radiohead?’

Ese día se anunció que uno de los dos artistas cabeza del cartel del festival estadounidense que se iba a realizar por primera vez en Colombia era Lana del Rey, una figura muy influyente de la escena actual del pop alternativo, no necesariamente de la más comercial, pero que generó un culto a través de internet muy valioso.

El otro nombre permaneció en silencio, apenas señalado en el afiche con ‘?????’, y la promesa de ser anunciado luego, lo que despertó todo tipo de especulaciones: si era Radiohead, Guns N’Roses o Foo Fighters, entre muchos otros nombres.

Pero, en masa y a través de redes sociales, hubo una reacción muy negativa al bloque general de bandas, entre el desconocimiento de sus nombres y la no muy numerosa presencia de exponentes del rock. Algunos usuarios se organizaron en etiquetas como #lollapalooser (que traduciría “lollaperdedor”). En cuestión de minutos se hizo común el mensaje “vendo boleta de Lolla”.

“Para qué ver a Bomba Estéreo, a esos los puedo ver cuando quiera”, repetían otros mensajes con desidia frente al elemento nacional. Realmente, Bomba Estéreo suele actuar más por fuera, en sus giras internacionales, que en Colombia, y ha estado en dos ocasiones en Lollapalooza Chicago, en 2014 con muchísimo éxito. Pero eso no valió para el público.

“Nosotros no nos esperábamos esta reacción, cuando empezamos a leerlo fue muy frustrante”, comentó a este diario uno de los organizadores del Lollapalooza.

Uno de los factores sobre los cuales los empresarios de T310 / Absent Papa han querido llamar a la reflexión es que los espectáculos tienen un valor, y que el de Lollapalooza era uno de los más altos.

Al desmenuzar el precio de la boleta, los costos se reparten porcentualmente entre la ganancia del promotor del concierto, los pagos al Estado y por servicios, y los costos de la operación. De estos, en el caso de Lollapalooza, el 59 por ciento estaba destinado al pago de los artistas . Y las cifras pueden llegar a ser aún más escandalosas con artistas como los Rolling Stones, que apuntan a hacerse con más del 90 por ciento del negocio.

Este factor tiene un contraste muy fuerte con un festival como Rock al Parque, cuya entrada es gratuita, por lo que los asistentes no sienten los esfuerzos que hay detrás de su realización. La sola programación de 71 actos en esta edición de Rock al Parque, que cuenta con bandas muy importantes pero que no son de primer nivel en cuanto a cargos de contratación, llega a los 1.000 millones de pesos (presupuesto reducido frente a los de otros años). Pero en la operación, el alquiler de equipos y otros requerimientos, sus gastos se multiplican.

No son pocas las voces que han señalado los peligros de la cultura de la gratuidad que durante 22 años ha promovido el “festival gratuito más grande de Suramérica”, pues gran parte del público ha crecido bajo la creencia de que ir a ver un concierto es algo que debe ser gratis.

Consecuencia de ello han sido los intentos de ‘coladas’ masivas a presentaciones de Iron Maiden, entre muchos otros: fanáticos que sienten que se han ganado el derecho a ver a su banda sin costo alguno.

Por supuesto, hay más festivales y los empresarios de Absent Papa / T310 son los gestores del exitoso modelo del Estéreo Picnic.

A continuación, algunas reflexiones sobre cómo cultivar una audiencia más receptiva a las propuestas de festivales.

‘Era nuestro ingreso a las grandes ligas’

El director de la emisora Radiónica, Álvaro González Villamarín, lamentó en estos términos la cancelación de Lollapalooza Colombia:

“Si revisamos los últimos 11 años del circuito sonoro colombiano, no solo nos encontramos con el crecimiento más importante de nuestras propuestas musicales alternativas, también la oferta de entretenimiento sonoro logró lo soñado: los artistas más importantes del mundo tenían un nuevo escenario para presentar sus propuestas, y es Colombia.

“Además de grandes conciertos, nació Estéreo Picnic y con él, una nueva generación de eventos realizados por gestores independientes, al igual que desde lo musical y la proyección de esos contenidos.

“Lollapalooza Colombia fue la confirmación de nuestro ingreso a las grandes ligas del entretenimiento musical en el mundo. Su ausencia, hoy, no solo es preocupante para el crecimiento de la oferta musical del país, debe generar profundas reflexiones sobre cómo funcionan las políticas culturales públicas en Colombia en cuanto a emprendimiento y garantías de desarrollo de proyectos y si realmente hemos aprendido, los medios, artistas y en especial los públicos, a entender, desde la cultura y desde la sensibilidad, la dinámica y vertiginosa industria musical del presente siglo”.

‘Una turba enfurecida si le ofrecen cultura’

El director de la emisora radial La X, Alejandro Marín, deploró la reacción del público:

“Estamos 20 años atrasados en la cultura festivalera; esto es una muestra muy clara de ello. Hay una cosa: no estoy diciendo que el público sea bobo, el público se dio cuenta desde un comienzo que algo andaba mal y que las cosas no iban a funcionar. Pero la avalancha de odio que produce esto es lo más preocupante. Desde esa perspectiva, uno dice:

‘Qué miedo vivir en este país con una turba enfurecida cada vez que le ofrecen cultura’. Yo estoy muy asombrado con este tema”.

En su columna ‘Corre Lolla Corre’, Marín agregó sobre el tema, por medio de su blog Themusicpimp:
“¿Qué les dices a los patrocinadores? ¿Cómo negocias con los anunciantes? ¿Cómo recuperas la credibilidad? Son preguntas que irán resolviendo en la medida en que pasen las horas.

Y surgen ya muchas más, de carácter personal: ¿Estamos preparados para avanzar en el desarrollo cultural? ¿Aprenderemos a disfrutar de los esfuerzos colectivos para poner a Bogotá en el mapa del entretenimiento mundial sin vituperar a los locales y sin demeritar todos los esfuerzos? ¿Aprenderemos a descubrir cosas nuevas? ¿Construiremos esta audiencia como una audiencia ejemplar, o nos contentaremos con seguir estando veinte años atrasados en el tiempo, pensando en los Lollas del 91 y añorando a los Guns N’ Roses? ¿Estamos preparados como público? Pero la que más me raya el coco es: ¿en realidad vale la pena?”

CARLOS SOLANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.