'Al salir del sótano, inicié una nueva vida'

'Al salir del sótano, inicié una nueva vida'

Vivencias de discriminación fueron protagonistas del Encuentro de Periodismo: Historias no contadas.

notitle
03 de julio 2016 , 09:57 a.m.

El moderador del foro, Marco Jaramillo, le cede la palabra. Maximiliano se levanta, baja algunos escalones y coge el micrófono: “hoy voy a hablar desde mi ser. Yo soy un ‘toner’, ya tengo 46 años. Salí del clóset hace tres años y no estaba conforme, pero después salí del sótano y recuperé mi vida, mi alma despertó”.

Maximiliano Arango, que narró su experiencia en el Primer Encuentro de Periodismo: Historias no contadas, es un hombre transexual. Es decir, una persona transgénero que fue asignada como mujer al nacer pero cuya identidad de género es hombre.

Él solo aceptó su condición a los 40 años, cuando la depresión lo consumía. Salir a trabajar o a la calle era un sacrificio, pues ante la sociedad tenía que fingir algo que no era.

“Me iba de mi casa, cerraba la puerta y decía: que comience la función. Hoy salgo a la calle, cierro la puerta y digo: Adiós, porque me voy es a gozar”, narra el hombre y ríe, porque dice que tiene la capacidad de burlarse de él mismo y de la vida oculta que llevó.

Cuenta que los tres primeros años de aceptación se dedicó a construir su identidad masculina tras bambalinas, escondido detrás de la pantalla de su computador y dedicado a escribir acerca de la discriminación y la homofobia.

Pero con el pasar de los años, Maximiliano ha ido asumiendo un activismo más activo y político: ya cuenta su historia en público, asiste a las marchas, conversatorios y foros, además se ha unido a los colectivos Lgtbi de la ciudad.

“Ya estoy saliendo del escondite y estoy sintiendo desde el alma, es una luz. Es algo tan lindo que a los padres del grupo de apoyo al que voy les dijo: están salvando la vida a sus hijos, porque yo fui un zombi, un ente”, expresa.

La mujer que era no la ha olvidado porque 40 años, un tatuaje y algunas experiencias se la recuerdan. “No estoy dispuesta a negar mi femenino, pues eso estructura mi parte delicada para no volverme machista, aunque a veces lo soy. Ahora entiendo que los prejuicios se aprenden”, dice Maximiliano.

'La marcha del orgullo gay' esta vez tendrá como lema: "Por una ciudadanía plena y con voz en Medellín". Iniciará en la Alpujarra y terminará en el Obelisco.

La homofobia

Los prejuicios y tabúes fueron precisamente tema de conversación en el Foro, pues según Carlos Mendoza, periodista independiente, estos son los que configuran los imaginarios sociales, los que impiden que los integrantes de la población Lgbti puedan expresar con tranquilidad su condición sexual o de género.

Historias con estas características se repiten una y otra vez: la falta de aceptación en el colegio y la universidad, el bullying constante, la necesidad de esconder sus relaciones de la familia y de los amigos.

“Este evento fue una revelación para mí, pues salí del clóset públicamente. Siempre tuve miedo al qué dirán, por eso creé una maraña de mentiras a mi alrededor. Pero hoy me siento liberado, ya no tengo que fingir una imagen que encaje en una sociedad heteronormal”, señala Carlos, que durante seis años fue presentador de noticias en Honduras, país centroamericano.

El hombre de 31 años cuenta que la homofobia, transfobia, la discriminación, amedrentamientos y los asesinatos en su país son tema de todos los días en su país. Del 2009, años en que fue el golpe de estado, al 2016 hubo 229 asesinatos de activistas o personas de esta población.

Pero confía en que la situación cambie, en que los imaginarios sociales y culturales que se han creado acerca de esta población evolucionen, así como lo hizo su madre, Iris Rivera. Ella ahora se dedica su tiempo libre a la defensa de los derechos humanos de personas Lgtbi en las cárceles del país.

“Ella cambió de ser una mujer religiosa y machistas a recoger denuncias y lleva libros a estas personas cuya situación es deplorable. Los más vulnerables allí son las mujeres trans, que porque biológicamente son hombres se encuentran en prisiones masculinas”, cuenta Carlos.

Tanto para él como Maximiliano, el reto ahora, después de hacer pública sus tendencias sexuales y de género, es lograr el cambio de imaginarios y transformar los paradigmas culturales, para así poder vivir en una sociedad más justa e igualitaria.

PAOLA MORALES ESCOBAR
Redactora de EL TIEMPO
inemor@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.