Carrie Fisher habla de sus adicciones y bipolaridad en 'Bright Lights'

Carrie Fisher habla de sus adicciones y bipolaridad en 'Bright Lights'

La actriz de 'La guerra de las galaxias' habla de sus adicciones y su bipolaridad.

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02 de julio 2016 , 06:53 p.m.

Es la hora del té con Carrie Fisher. La cita es en el restaurante del hotel Majestic, en Cannes, el día siguiente a la presentación del último protagónico de la mujer que se hizo famosa hace cuatro décadas como la Princesa Leia en La guerra de las galaxias.

Bright Lights: Starring Carrie Fisher and Debbie Reynolds se llama el revelador documental de HBO, dirigido por Alexis Bloom y Fisher Stevens, que se presentó con una ovación en la sección Cannes Classics y que tiene a la actriz de nuevo en la palestra.

Razones hay varias. Primero, por el peso de su nombre: un ícono en la cultura pop que se ha revitalizado con las recientes secuelas de Star Wars: el despertar de la fuerza y la filmación en curso de Episodio VIII.

Segundo, porque este documental muestra sin pudores la azarosa vida y carrera de esta artista de 59 años, con sus altos y bajos en el cine y con una arista subrayada con aguda y lúcida mirada por parte de los realizadores: la gravitante relación con su madre, la actriz del Hollywood de los años 50, Debbie Reynolds.

“Me dan risa las libertades que toma la gente para decir cómo me veo”, comenta de entrada sobre el paso del tiempo que ella se ha encargado de asumir sin el plástico de Hollywood.

En el documental hay material de archivo valioso donde ella y su hermano menor, Todd, aparecen desde niños siendo parte de la maquinaria de publicidad de Hollywood: portadas del corazón con sus famosos padres y luego formando parte de la historia cuando ellos se divorciaron porque Eddie Fisher prefirió los ojos color zafiro de Elizabeth Taylor en vez del candor de Debbie.

Si su vida fuera una película hollywoodense, ¿qué conclusiones haría de ese filme?

Bueno, pienso que fui un personaje muy, muy extraño que fue criado delante de la cámara; así que tuve que evitar sentirme observada. No me gusta lo que eso provoca. O sea, soy un producto de Hollywood, pero he estado en las sombras, pero nunca percibí ese lugar como glamuroso. Jamás, jamás, jamás. Mis padres, las carreras de ambos, empezaron a ir no muy bien cuando yo era adolescente y lo sentí como un rechazo intenso y me rompió el corazón, y por eso nunca quise entrar al show business. Luego hice una pequeña parte en una película y de pronto estaba en el show business. Y quedé pegada.

Pese a su deseo de nunca ser parte del negocio del espectáculo, se sumó y lo hizo con una inmersión que incluyó un coctel de excesos de drogas y alcohol que, después de un tiempo, tuvo una dura resaca en su vida.
Terapias de rehabilitación, incluso electroshock y más métodos de encarrilarse, fueron parte de un plan de ruta doloroso y del que habla sin tapujos.

¿Cuánto de esos tiempos se acuerda?

Me acuerdo. A veces me acuerdo mejor porque de alguna manera tiene que ser así, porque en algún momento sabes que te van a preguntar de eso. Sientes que te van a interrogar más tarde y vas a tener que responder.
Conocidas son sus confesiones sobre el consumo de cocaína durante el rodaje de El imperio contraataca, cuando tenía 26 años.

¿Qué diría fue lo más difícil de su vida?

La respuesta más cándida que puedo dar, y anhelaba no darla, es ser bipolar. Y que eso sea público. Con el tiempo pensaba que quizás no debí haberlo confesado.

Carrie Fisher es muy graciosa. En Bright Lights... se la ve en convenciones tipo comic-con y destaca el hecho de pasar horas firmando fotos a cambio de unos pocos dólares, como un lapdance para sus seguidores. Su uso de la comedia también ha brillado en su “unipersonal” de HBO Wishful Drinking, basado en su libro y espectáculo.

¿Cómo ha trabajado el humor en usted para catalizar las crisis?

Es la única forma. Siempre digo que si mi vida no fuese chistosa, simplemente sería verdadera. Eso es inaceptable. O sea, podemos ser verdaderos, pero démonos una mejor perspectiva y lleguemos ahí lo más rápido posible; si no, sientes lastima por ti.

Y sin humor, yo no hubiese sobrevivido a todas esas cosas. Ni lo hubiera aguantado. Es una de las acciones más potentes que podemos hacer: estar en una situación así y ser hilarantes.

Escribir también le ha ayudado...

Siempre he estado inclinada hacia lo verbal y tenía que escribir, porque me ordenaba la mente. Escribo a mano, sé tipear, pero es una cosa muy organizada, y me satisface escribir en el rincón de la página. Y también me fascina observar las cosas, encontrar palabras únicas para algo. No estoy cómoda con mi aspecto físico, me identifico mucho con mi yo interior, y esa parte de la industria me perturba. Y mucho, ¡me perturba mucho!

Además de escribir best sellers y series de TV, ha encontrado una voz en el medio que casi la destruye como “doctora de los guiones”; es decir, las personas que se dedican a mejorar guiones de otros.

Llegué a eso porque quería que las cosas sonaran mejor. No quiero que la vida imite al arte, quiero que sea arte. Yo veía las películas que me gustaban cuando estas tenían comentarios ingeniosos, geniales. Amo cuando en las películas los diálogos no suenan como conversaciones normales.
¿

Y está satisfecha con la nueva versión de ‘Star Wars’? Ahora mismo está filmando ‘Episodio VIII’...

Pienso que son geniales, de verdad. O sea, me encantaría dispararles a mis villanos y matarlos.

Hablando de eso, ¿cuál es su versión favorita de la Princesa Leila?

Me gusta El imperio contraataca. El vestuario era práctico, pero a la vez asentador. El bikini metálico me gusta verlo, porque me veía fantástica en El regreso del Jedi y no lo sabía en ese momento. Fui una pin-up y no me di cuenta. Ahora hay hombres diciéndote que fuiste su primer amor, no entendía hasta hace poco la profundidad de esas confesiones.

Sin embargo, esa imagen no es Carrie Fisher: su semblante es mucho más complejo y terrenal que el personaje que alimentó y sigue alimentando el mito, desde hace mucho tiempo, en una lejana galaxia llamada Hollywood.

Los caminos tras el carrusel de la fama

‘Bright Lights...’ es un estupendo trabajo audiovisual que siguió durante un año y medio los recientes caminos de Fisher después de haber saltado y sufrido el carrusel de la fama en Hollywood durante toda su vida. Nacida y criada en el seno de una familia de celebridades, el cantante superventas Eddie Fisher y la actriz de la era dorada de Hollywood, Debbie Reynolds, Fisher derrocha honestidad tanto en este documental como en esta hora del té para reflexionar sobre una historia personal digna de película. De hecho, escribió el libro semibiográfico y luego el guion en el cual se basó el filme 'Postcards from the Edge' (1990), con las superestrellas Meryl Streep y Shirley MacLaine interpretando justamente su intensa relación con su madre.

ERNESTO GARRAT VIÑES
EL MERCURIO / GDA

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