Enrique Peñalosa no mejora en las encuestas

Enrique Peñalosa no mejora en las encuestas

El Acalde de Bogotá cumple 6 meses de gobierno con varias críticas.

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01 de julio 2016 , 11:11 p.m.

En comunicación de gobierno se busca un ejercicio en el que el discurso político que se transmite refleje al actor político y su propuesta, buscando siempre que estén en congruencia con la ciudad. En el caso de Enrique Peñalosa las dos primeras han sido congruentes, pero falla en la tercera.

En campaña, Enrique Peñalosa ejerció la comunicación electoral con destreza. Las encuestas, publicadas en varios medios, pudieron haber generado un efecto de espiral ganadora e impulsado a los indecisos a su favor. Supo señalar las debilidades de sus adversarios y se consolidó, con una comunicación refrescante y de redes sociales #SúperCívicoRegresó, como una alternativa de centro derecha que lo eligió con un porcentaje muy similar a la que eligió a su antecesor. Eso también lo obligaba a comunicarse con todos y no solo con los que lo eligieron.

El ‘Bogotá Para Todos’, que adoptó como su eslogan, no es solamente un llamado a la inclusión, sino a extinguir la polarización que tanto daño le ha hecho al país y en los últimos años a la capital, que acentúo el discurso de la disparidad de clases sociales como instrumento de legitimación de la gestión y de la política.

Pero las cosas empezaron mal. El logo de ‘Bogotá Para Todos’ recoge el color de la campaña electoral del que ya no es candidato, sino gobernante y deja por fuera variaciones en las propuestas de agenda o gestión de una ciudad que es multicultural y cargada de matices; que es de todos y no solamente de un 33%.

Podría pensarse que el discurso entraría a complementar a la imagen y que en esa medida veríamos una comunicación política en la que el ciudadano es eje fundamental de la administración, con el diferencial de gerencia y ejecución planeada que reclamaba la ciudad. No obstante, eso no sucedió en los primeros 100 días de Peñalosa.

Los primeros pronunciamientos del Alcalde sobre su gabinete hacían pensar que el perfil técnico de la mayoría de las personas que componen su equipo serían la estrategia en experiencia y conocimiento para una ciudad que necesita ser de todos y no de unos pocos, pero los errores empezaron a dejarse ver y en cabeza del discurso del Alcalde.

Las redes sociales, motor de la política moderna y que a Petro siempre le dieron gobernabilidad y margen de maniobra, gracias, entre otros, a una articulada red de contratistas y funcionarios del distrito, que muy oportunamente salían a ponderar, defender y socializar la gestión del mandatario en Twitter y Facebook, se convirtieron en la primera debilidad de la nueva administración.

Hoy después seis meses (#En6MesesPeñolasa) y a pesar de que el Alcalde ha hecho caso en permitir que la estrategia de comunicación se articule desde una mirada institucional, en la que prima el hacer y luego mostrar: mejorar la calidad de los servicios de salud, mejorar movilidad en ciertos sectores, tapar huecos y limpieza de fachadas, entre las más visibles que tendría como bastión fundamental su intervención en el Bronx para la recuperación de la seguridad en el centro de la ciudad, su favorabilidad sigue una tendencia negativa. En marzo su imagen desfavorable era del 60% y en junio del 75%.

Si bien, el ejercicio de redes sociales ha mejorado sustancialmente y las declaraciones del Alcalde han sido mucho más ponderadas, incluso disminuyeron, la razón del por qué la gente no se conecta con la administración de Peñalosa radicarían en la distancia que ya marcó y que lo precede como figura pública. Peñalosa se mostró prepotente y ese prejuicio es difícil de transformar. La frase que erradamente algunos le achacan a Einstein, de “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” se cumple con el Alcalde.

Si bien el Alcalde en muchas de sus declaraciones ha mencionado que no gobierna para las encuestas, eso no significa que pueda seguir dando la espalda a la opinión pública y al reflejo que es evidente en todos los estudios de opinión, que él mismo utilizó para señalar que era el candidato que más preferían los bogotanos para ser Alcalde.

Si bien en su primera administración logró revertir la tendencia de favorabilidad de las encuestas, tuvo la imagen positiva más baja de los Alcaldes de Colombia con 18%, y en esta oportunidad el Concejo aprobó su plan de desarrollo, debe persistir en que la comunicación política y de gobierno actual exige un contacto e intercambio con la gente. Que escuchar va más allá de abrir los canales de comunicación con los ciudadanos para que allí se descarguen las inconformidades. Se debe tener cercanía y sensibilidad a esas preocupaciones, de lo contrario el problema aumenta porque no solo no estaría escuchando, sino que cuando lo hace no lo importa.

La reiteración de los aciertos y construir un imaginario de cercanía y receptividad es entonces el camino a seguir.

Además, de continuar con el trabajo de comunicación por cada una de las secretarías con piezas audiovisuales y pedagógicas atractivas y pedagógicas. Finalmente, tener el referente que la política moderna, si bien las redes sociales son fundamentales, lo son cuando hay intercambio interacción, de lo contrario se convierte en incubadoras de inconformidad y caldo de cultivo para detractores.

CARLOS ANDRÉS ARIAS ORJUELA
Docente Maestría en Comunicación Política de la Universidad Externado y Consultor en Estrategia Política
Twitter: @cariasann

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