Viaja por el mundo para probarse que puede vivir sin producir basura

Viaja por el mundo para probarse que puede vivir sin producir basura

notitle
01 de julio 2016 , 09:06 p.m.

La conciencia por el medioambiente no está muy lejos del ideal de una vida más simple. No solo los alimentos y sus recipientes pueden ser reciclados o reutilizados.

Para la francesa Louise Salvati, lo que comenzó como un esfuerzo por no echar todo al basurero culminó en una renovación de toda su manera de vivir.

Ropa que solo utilizó una vez, exceso de cubiertos, mobiliario redundante y otras exageraciones del cotidiano pasaron a quienes realmente lo necesitaban.

Productos sintéticos y empaquetados fueron reemplazados por artículos de higiene hechos en casa y alimentos a granel.

“Lo que no puede ser reutilizado, reciclado o convertido en compost va hacia un contenedor transparente en el centro de la cocina, para recordar por qué lo hago”, comenta.

En año y medio de minimalismo, el recipiente solo contiene un empaque de plástico: el del candado de la mochila para la gira Cero Basura.

Antes de descubrir que podía vivir con menos, Salvati se felicitaba a sí misma por saber reciclar. “Mucha gente cree que un gesto pequeño como ese puede cambiar el mundo, y está bien, pero yo no había visto el problema completo”, cuenta. Cuando lo hizo, se preparó para una vida más complicada, pero las complicaciones nunca aparecieron.

“Después de tres meses, mi vida era más fácil y barata: tenía menos objetos en casa, no tardaba demasiado en encontrar un atuendo para el día, no utilizaba maquillaje, no pasaba días de shopping y tenía tiempo para salir a caminar por París o incluso salir de la ciudad”.

La gran diferencia, asegura, es comprar todo a granel y acumular el compost orgánico para su jardín. “Cocino más que antes, pero mi salud es mejor”, dice.

Tras compartir su experiencia en redes sociales durante el último año, Salvati renunció a su trabajo de organización de eventos para la industria farmacéutica y, junto a su novio, inició su viaje por el mundo con los ahorros de su nueva vida minimalista. Con siete kilos de maleta de mano y ninguno en la bodega, pasaron por Perú en abril, Bolivia y Colombia en mayo y se dirigen ahora hacia los Estados Unidos.

“En casa me decían que en Francia era más fácil vivir sin producir basura, así que salimos a comprobar que todos pueden hacerlo”, afirma.

En dos meses, Salvati y su novio se han movilizado en transporte público, han tomado agua de caño, viajado con sus propios vasos de vidrio y rechazado todos los empaques de plástico. El producto: cero basura.

En los últimos meses, también, Salvati ha tomado en cuenta otros gastos innecesarios de la vida en el siglo XXI, como el impacto ambiental del gasto de energía o la industria de las carnes. El más innecesario quizá sea el impacto de la vida contemporánea sobre la salud mental.

“Minimalismo también es deshacerse de la basura en nuestras cabezas: malos amigos, mal trabajo, mal compañero, tener el coraje para detener esa acumulación”, asegura. “Como el resto de objetos: no los necesitamos”.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.