Acariciarle el micrófono

Acariciarle el micrófono

En la televisión vemos un encuentro de fútbol, pero los canales nacionales transmiten otro.

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01 de julio 2016 , 06:31 p.m.

Los que vemos juntos el partido consumimos toneladas de angustia. Colombia pierde dos a cero; los jugadores nacionales caminan, resbalan y, minuto de por medio, gesticulan un largo hijuep... para saciar la ansiedad de millones de televidentes. Una y otra vez extravían los pases, como si por daltonismo confundieran las camisetas. Y, venga uno a notar, hasta patean algún balonazo famélico al polo norte del arquero contrario, quien pasa inadvertido; divertido e impecable, para más precisión.

En la televisión vemos un encuentro de fútbol, pero los canales nacionales transmiten otro. El señor Hernández Bonnet, comentarista acostumbrado y costumbrista, dice que la selección juega bien; no, nada de eso, muy bien. En cualquier momento vendrá el gol, pero, eso sí, aclara con agudeza, solo falta meterla con un poquito de puntería.

Y tras esa narración admirable acude a un escaño mayor, en realidad a la infalibilidad analítica, y transfiere el micrófono al profesor Alfaro, al profe Alfaro, como le dice con alguna cercanía, pero sin perder la reverencia debida. Y el profe, si nos es permitida similar familiaridad, con recalcado acento argentino advierte algo, cómo decirlo, algo revelador para cualquier ser común: Colombia tiene que pensar primero en el primer gol y luego sí en el segundo.

Einstein no lo hubiera relativizado mejor, profe. Así que mientras en la pantalla el equipo nacional continúa improvisando, el profe agrega, esto ya para nuestra alucinación y algo parecido al paroxismo del señor Hernández, quien quisiera, parece, acariciarle el micrófono: “Colombia está en su mejor juego, no es momento de dejarse hacer otro gol, hay que estar concentrados”. ¡Guauuu!

Alguien cambia el canal. Aumenta el consumo de uña, dice otro locutor, mientras Faryd, exarquero neocomentarista, repite “yo que jugué, yo que vestí, yo que, yo felicito a los jugadores nacionales que se baten como guerreros” (pero los guerreros siguen deambulando).

Una vez que pelean por la exclusividad, al menos en las transmisiones deportivas cabría esperar que ambos canales privados renueven elenco. Menos grotesco, más creíble. No es cierto que el público es tonto y merece sobras. En cuanto al fútbol de la selección, este mejorará cuando se parezca menos a los comentaristas de la irrealidad.

Gonzalo Castellanos

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