Los objetos que guardaba el presunto asesino en serie de Guarne

Los objetos que guardaba el presunto asesino en serie de Guarne

El hombre conservaba la ropa de sus víctimas. Según Fiscalía, habría asesinado a 25 personas.

notitle
01 de julio 2016 , 10:54 a.m.

“Mi papá me quiere matar” repetía, una y otra vez, la pequeña de 5 años. Quienes la escuchaban se reían y creían que se trataba de su imaginación. Su profesora del jardín infantil observaba cómo ella tenía comportamientos violentos y asociales: les pegaba a los otros niños, los aruñaba y cogía a coscorrones, después se sentaba en un rincón, solitaria, a hablar con ella misma y a llorar.

Lo que no sabían ni la profesora ni los vecinos, que escucharon la historia, era que detrás de los temores que expresaba la niña había una realidad aún más dramática que desembocaría en la muerte de la menor, su mamá Natalia García Gil, un niño de 7 años y María Gladys Arango Cuervo, de 51 años.

Sus cuerpos fueron hallados, el pasado 13 de junio, enterrados por los linderos de una finca de la vereda Hojas Anchas, del municipio de Guarne, en el oriente de Antioquia. Para rastrearlos se utilizaron caninos expertos en la búsqueda de restos humanos. (Lea también: La vida oculta del asesino en serie de Guarne)

Las prendas de los niños fueron quemadas y solo encontraron en la zanja un saco de niña, una camiseta de niño y una media. El autor del crimen era Jaime Iván Martínez Betancurt, de 43 años, a quien se le conoce como el ‘coleccionista’, porque guardaba los objetos de sus víctimas.

Uno de los cuerpos encontrados sería de María Gladys, pues encontraron un carné al lado con ese nombre. Fue incinerado y con señales de estrangulamiento. Medicina Legal, que realiza la identificación de todos los cuerpos, estudia además una prótesis dental que había en el lugar.

Según confesó Martínez Betancurt, el martes 3 de noviembre de 2015, Natalia tenía todo preparado para irse con sus dos hijos con destino a Cali. Eran las 7 a. m. y Jaime le pidió que antes de irse le ayudara a alimentar a los animales de la finca en donde vivían.

“Cuando ella se agachó a llenar los recipientes, él aprovechó y la ahorcó con una cuerda de nailon muy fina y difícil de reventar. La dobló juntándole los pies con la cabeza y la metió en un costal”, cuenta un investigador de la Fiscalía.

Martínez confesó que luego de asesinar a Natalia, despertó a sus hijastros con la misma excusa de alimentar a los animales, y también los ahorcó y enterró.

Las autoridades han encontraron los restos de Natalia García, sus dos hijos de 5 y 7 años y el cadáver de María Gladys Arango.

El hombre dijo que la mató porque ella lo iba a dejar por otro. Según contó, los problemas empezaron a finales de octubre y ella le dijo que buscaba tranquilidad. Confesó también que mató a María Gladys, amiga de Natalia: “Por ella fue que me dejó”, dijo.

La mujer desapareció el pasado 19 de enero. Según sus familiares, dijo que iría a cumplir una cita a la Personería de Guarne y nunca regresó.

La búsqueda de María Gladys les permitió a los investigadores llegar a Martínez. Interceptaron su número celular y encontraron que para el día de su desaparición la había llamado a las 8: 30 a. m. y que la 'sim card' la seguían utilizando en dos celulares diferentes registrados a nombre de él.

Con esa información solicitaron su orden de captura. Llegaron a la fábrica donde trabajaba como operario y allí preguntaron la dirección de su vivienda.

En el allanamiento, con una prueba ‘bluestar’, se identificaron rastros de sangre en tres paredes del lugar.

También hallaron objetos personales como anillos, prendedores, aretes, cerca de 15 prendas de mujer, celulares de alta gama y 'sim cards'. Los objetos quedaron regados en las mesas, el suelo y los cajones del pequeño lugar, sucio y rudimentario, en donde habitaba el asesino.

Cuando los investigadores le preguntaron por qué tenía tantos celulares, Martínez dijo: “Lo cambiaba a lo que salía nueva tecnología”. En uno de estos se encontraron fotos de un revólver y de una mujer muerta.

Con los objetos encontrados, la Fiscalía realizó un álbum fotográfico y citó a la familia de María Gladys, una de las víctimas. Dos sobrinas reconocieron un anillo que estaba marcado por dentro con el nombre de Norbey y que le había regalado la mamá. También un reloj y un prendedor que le había comprado a una vecina. (Además: 'Nunca creímos que fuera un monstruo', vecinos de asesino en serie)

Martínez enviaba mensajes desde la 'sim card' de Natalia a sus familiares para que no la buscaran. “Les decía que se había ido con otro hombre a vivir a Cali, que no la llamaran y que estaba bien, solo les hablaba por mensajes de texto porque supuestamente no había señal”, relata una fuente de la Fiscalía. Así los mantuvo engañados por siete meses.

El dueño de la finca dice que alguna vez recibió una llamada de un anónimo diciéndole que Martínez era un asesino, pero que él no creía porque era un hombre “dócil, obediente y que solo se dedicaba a cuidar a los animales de su finca, donde era mayordomo”.

Los investigadores buscan a tres personas que fueron reportadas como desaparecidos en Guarne, entre ellos una mujer de 24 años que vivía en una vereda cercana. Foto: Javier Agudelo

¿Un asesino en serie?

La Fiscalía cree que está ante un asesino en serie porque en entrevistas a compañeros de trabajo han dicho que el hombre “llegaba todos los días empantanado, con las botas llenas de tierra. Le veíamos las manos con sangre y con callos”. Les mostraba una cuerda con la que habría matado a más gente y les decía: “La mejor manera para uno tener la mujer es tenerla enterrada”.

Todos coinciden en que, según contaba, había matado a muchas personas, pero que nadie le creía. Además, cogía unos químicos con elementos venenosos o nocivos para la salud y decía que con eso era muy fácil matar a una persona.

“La Fiscalía cree que solo tengo esos, pero tengo más gente enterrada en otra parte, pero no los van a encontrar”, dijo a un compañero de celda. Agregó que “enterraba de 2 a 4 para que no les diera frío”.

Con esta información, los investigadores buscan a tres personas que fueron reportadas como desaparecidos en Guarne, entre ellos una mujer de 24 años que vivía en una vereda muy cercana en donde se encontraron enterrados los otros cuerpos. Además, rastrean en el Valle del Cauca y Medellín, donde vivió, a posibles víctimas.

El hombre, de contextura delgada, moreno y de facciones bruscas, confesó haber cometido cerca de 20 homicidios en diferentes regiones del país donde vivió. Pero el pasado miércoles se retractó. “La verdad, yo maté a mi compañera, a mis dos hijos y a la amiga de ella. No tengo otro crimen encima”, dijo ante varios medios de comunicación cuando personal del CTI lo sacó de la celda en la que permanece recluido en Rionegro.

Martínez esta detenido por el delito de desaparición forzada de María Gladys, pero la Fiscalía espera tener las pruebas de Medicina Legal para imputarle homicidio agravado, tortura y desaparición forzada agravada.

“Yo no le notaba nada raro. Ahora están diciendo que se emborrachaba con los compañeros de trabajo y decía que había asesinado gente. Pero yo no lo vi nunca tomar trago o llegar a ese estado, pues ese señor se mantenía era trabajando, de arriba para abajo buscando qué hacer”, dijo Juan Bejarano, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la vereda San José, en donde la pareja Martínez García recién llegada cuidaba la escuela, vivía y compartía con la comunidad.

Bejarano recuerda a Martínez como un hombre común, que asistía a los torneos de fútbol, hablaba con los vecinos e iba a las reuniones; por eso, se había ganado la confianza de la comunidad.

En las tiendas y bares de Guarne lo conocieron porque hacía tres años y medio había llegado por primera vez al pueblo en un carro repartidor de pan, como empleado de una empresa de alimentos. “En cada esquina parqueaba, se bajaba e iba dejando los productos, siempre con un tono formal”, dicen.

Según la Fiscalía, y algunos vecinos, el hombre también trabajó como guarda de seguridad, vendedor ambulante, podando los prados de los vecinos, como jornalero en fincas y cuidando fincas de recreo.

En la Registraduría de Samaná, departamento de Caldas, de donde según las autoridades es oriundo Martínez, no hay registro de su nombre, tampoco de su familia o del hospital donde nació. No aparece en los datos de Sisbén, que cubre a los corregimientos y veredas. En los colegios apenas escuchan ese nombre evitan dar respuesta, pues el estigma de que en su pueblo haya crecido un posible asesino en serie los asusta.

Estos datos, aseguró la Fiscalía, serán revelados en las primeras audiencias. Pero por ahora, la investigación se encuentra en una etapa preliminar. Lo que sigue es un análisis familiar y social del detenido, además de las pruebas psiquiátricas que establecerían en qué condiciones mentales se encuentra Martínez.

A pesar de que aún la Fiscalía no ha entregado datos específicos y que no se tiene información acerca de su infancia, según el psicólogo Jaime Echeverry, las fases de los homicidios en el accionar de los asesinos en serie es muy similar a la que se encontró de Martínez Betancurt.

“Es evidente que hay una fase de preparación y después una de seducción, donde cautiva o enamora a sus víctimas. También tiene acercamientos con la persona que va a capturar y se hace amigo o amante de estas”, explica el especialista.

MEDELLÍN y JUSTICIA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.