Una Selección Colombia sin complejos y con capacidades extraordinarias

Una Selección Colombia sin complejos y con capacidades extraordinarias

El equipo nacional de amputados se prepara para representar al país en torneos internacionales.

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30 de junio 2016 , 10:37 p.m.

Eran entre las 3 y 4 de la tarde. Esa hora en que el sol de Barranquilla es inclemente. El clima no fue impedimento para que Luis Cassiani saliera. Iba en una moto de parrillero cuando uno de esos huecos habituales en las calles colombianas se atravesó en el camino y el joven, en ese entonces de 17 años, fue a dar contra un poste. “Estuve 21 días en coma. Lo mío es algo que va más allá de la ciencia”, dice con orgullo Lucho, por haberse salvado.

Ese accidente fue el domingo 3 de abril del 2011. Luis era un muchacho que estaba muy cerca de jugar fútbol profesional: ya había pasado por Barranquilla F.C.

Ese suceso que le cerró la puerta a un talentoso ‘10’ les abrió un portón a cerca de 120 personas que ahora practican el fútbol de amputados en nuevos equipos, pues él fue quien creó esa disciplina en Colombia, que ahora ya cuenta con una selección que se prepara para la próxima Copa América y el mundial, por lo que estará concentrada en Tunjala próxima semana.

“Yo fui el fundador, puse la primera semillita. Yo nunca había visto nada de eso ni lo conocía”, dice con orgullo el ahora joven de 22 años sobre un deporte que existe hace 20 años.

Su idea nació mientras miraba amilanado cómo en las calles de su barrio, Cuchilla de Villate, sus amigos se divertían con un balón de fútbol, que según pensaba sería el medio para salir de la difícil condición económica en la que se ha criado.

“Estaba viéndolos y me dieron ganas de entrar a jugar. Cuando ya estaba con ellos con mis muletas les hice una finta a unos de los rivales; todo mundo aplaudía y me dije: ‘Eche, el talento sigue intacto, puedo seguir jugando’. Así se inició todo”, comenta sobre aquel momento inspirador.

Cuando dice que su “talento sigue intacto” no es mentira, y son muchos los testigos de este jugador de Todos Somos Colombia, quien pese a haber perdido la pierna izquierda se reconocía ambidiestro, por lo no ha tenido problemas. El encargado de escoger la Selección Colombia fue el exfutbolista Orlando Ballesteros, quien estuvo presente en Torneo Nacional de fútbol de amputados que se desarrolló en Barranquilla en mayo pasado.

“Me pareció una experiencia muy bacana porque (era la) primera vez que veía esta disciplina. Son personas con mucha motivación, con muchas ganas, deseos de salir adelante; eso me impresionó mucho. La gente sin los problemas físicos de ellos se queja de todo, mientras que ellos siempre tienen una buena actitud”, expresó el ‘Fantástico’, quien se retiró en el 2012 jugando para Chicó.

Y mientras estaba en la escogencia en las canchas de la Universidad Uniautónoma, donde se realizó el torneo en el cual se hizo la convocatoria, hubo un jugador que lo impactó mucho.

“La técnica que tiene ese muchacho es impresionante. Sabe parar la pelota con el pecho, remata bien, centra bien, corre bien, es muy completo, me pareció el mejor de todos”, comentó Ballesteros, de 43 años, haciendo referencia al mismísimo Cassiani. Él, que era 10 en el fútbol convencional, sigue disfrutando de esa posición.

“Yo sigo con mi calidad; vieras la pegada que tengo, le doy muy fuerte a ese pelota. Fui escogido el mejor del torneo”, expresa quien se graduó como técnico en gestión comercial en el Sena, pero está desempleado.
Mientras Luis hace sus ejercicios de fortalecimiento y técnica, son las 6 p. m., y en diferentes ciudades del país la tarde empieza a caer pero el ánimo a levantarse, los clubes de fútbol amputado empiezan a esa hora sus entrenamientos.

Arnoldo Sepúlveda entra a las 7 de la mañana de su trabajo en construcción y luego de 10 horas, con el cansancio que conlleva esa actividad, sale para una cancha en la capital santandereana, donde son los entrenamientos de Guerreros, su equipo.

“Salgo corriendo para la casa, me baño, me cambio y vuelvo y me visto”, cuenta con emoción Arnoldo, como si ya estuviera viviendo ese momento en el que la adrenalina y el amor por el fútbol hacen que el cansancio quede a un lado; su efusividad es como su dopaje para ir a entrenar con la fuerza de un esquizofrénico.

Él, amputado del antebrazo izquierdo, es el arquero de la Selección Colombia y el mejor del país entre los tres palos, y también saliendo de ellos.

Ese lugar se lo ganó en el torneo de Barranquilla porque fue pieza fundamental para que su equipo quedara de tercero. Corta centros al mejor estilo de Faryd Mondragón y vuela como una imitación muy bien hecha de David Ospina.

“A mí no me da miedo volar, yo me tiro donde sea, así me raspe o me golpee. Siempre me ha gustado tapar, tengo buenos reflejos”, dice sin ninguno tipo de modestia el futbolista de 24 años y padre de una niña de 9 años, Laura Daniela.

Así como la selección tiene su crack en la portería, también se necesita otro en la parte de adelante, el ‘9’, ese que genera miedo entre las defensas, y el señalado fue Candelario Donado.

Él fue el goleador del torneo que se hizo en la Arenosa al marcar 12 goles en seis partidos, un promedio envidiable hasta para Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

A diferencia de Arnoldo, que nació con la discapacidad y siempre jugó fútbol, la llegada de ‘Candegol’, como llaman al artillero, fue casi una casualidad.

“Iba por el centro de Barranquilla y me encontré con Luis Cassiani y me invitó a jugar; desde ahí no paro”, cuenta el futbolista de 31 años sobre aquella tarde calurosa de Barranquilla hace ya cinco años.

Arnoldo llegó al fútbol de amputados por una historia que parece calcada de la de Luis.

“Estaba en el centro y un señor, sentado en un banco, me empezó hablar. Luego de un rato me comentó del equipo de fútbol y de una dije que sí”, rememora, sobre aquel momento vivido hace dos años. No recuerda siquiera quién fue esa persona.

Cuando se trata de hacer goles, Candelario no es un pescador de área, es un definidor excelso. Hacer chilenas y tijeras son acciones que para él no son imposibles, incluso son tan comunes como cuando dice “vamos a jugar”.

Con su voz calmada y tranquila, que difiere de esa fiera que es con los bastones como cómplices de su potente pierna derecha, exnarra cómo realiza esas acciones que aún no dejan de impresionar a sus compañeros, y menos a los que son espectadores

“Hacer eso es difícil, pero yo me tengo confianza, y también técnica. A veces el terreno está blando y los bastones se pueden enterrar; ahí sí que es duro, pero cuando no, me apoyo en los dos bastones y me levanto y pum, le doy un derechazo; a veces me quedo con los bastones, otras veces los suelto, pero estoy es pendiente de darle al balón. También tengo una forma en la que dejo un bastón apoyado y otro en el aire”, contó Candelario, quien a medida que pasaban los segundos aumentaba su emoción y su narración era casi que televisiva.

Este jugador de 31 años, que perdió la pierna izquierda por la picadura de una culebra en su natal Guacamayo, Bolívar, a los 10 años, relata que tiene otra característica que fue vital para que su equipo, Guerreros, quedara campeón del torneo en Barranquilla.

“Como tengo tanta velocidad, a cada rato hago el ocho a los defensas, y eso que me marcan hasta tres”, detalla con risas tímidas, este hombre que es padre de una niña de 5 años.

En busca de la liga

Wílmer Blanco es el presidente de la Asociación Colombia de Fútbol de Amputados (Asocolfa), creada apenas el pasado 22 de abril, pero cuyo objetivo es ya bastante claro.

“Estamos buscando tener nuestra liga como hay en otros países y no contamos con el apoyo de ningún ente deportivo, y el Comité Olímpico no nos ayuda porque no estamos en los Juegos Paralímpicos.

Mientras se da ese paso, que podría finiquitarse antes de terminar este 2016, también se está buscando la afiliación a la Federación Mundial de Fútbol de Amputadas (Waff, por sus siglas en inglés).

Durante el certamen que se hizo en la Uniautónoma estuvo Jan Gauna, presidente de la Asociación Mexicana de Fútbol de Amputados como delegado de la Waff, y quedó satisfecho con la organización y el nivel mostrado por los equipos.

Colombia ya ha participado en dos torneos internacionales: una Copa del Mundo en el 2014 en México y en la Copa América del año pasado, también en el país azteca y en el cual quedó de tercera, dejando a Candelario como goleador, con seis tantos en cuatro partidos.

En el 2017, Colombia buscará estrenar su afiliación a la Waff organizando la Copa América, pero todavía no es nada oficial y para eso tendrán la ayuda de la Uniautónoma.

Para este año estaba el Mundial en Turquía, pero se canceló por problemas de seguridad.

Guillermo Cepeda, el secretario de Asocolfa, es el encargado de hacer las concentraciones de la selección.

“Tenemos una invitación para ir a Puerto Rico en agosto y estamos organizando un preliminar para los juegos de eliminatoria mundialista de la Selección Colombia de fútbol”, comentó.

Por lo pronto, la asociación, que ha contado con el apoyo de Uniautónoma, busca más ayudas económicas que le permitan desarrollar normalmente su trabajo, pero mientras tanto estas personas, que han servido de motivación para muchos, no desfallecen porque para ellos la idea es “trabajar en silencio y que el éxito se encargue de la bulla”.

Fútbol para amputados, severas reglas

Los jugadores de campo pueden tener dos manos, pero una sola pierna. Los guardametas pueden tener dos piernas, pero una sola mano.

Se juega con muletas y sin prótesis. Se acepta una excepción en el caso de los amputados de ambas piernas, quienes pueden utilizar una prótesis. Los jugadores no pueden utilizar las muletas ni el muñón para controlar el balón voluntariamente. Tal acción se equipara a jugar con la mano.

El uso de la muleta contra algún jugador se penaliza con la expulsión y penalti.

El terreno de juego mide 70 × 60 metros como máximo, y las porterías tienen 2,2 metros de alto y 5 metros de largo.

Los encuentros duran dos periodos de 25 minutos cada uno (variable según la competición), con un descanso de 10 minutos.

También se concede un tiempo muerto de dos minutos por equipo y por partido.

El fuera de juego no se aplica en el fútbol para amputados y cada equipo es de siete futbolistas.

El arquero no puede salir del área; si lo hace de forma intencional, es expulsado y hay penalti.

En cuanto a las sustituciones, estas son ilimitadas.

ANDRÉS FELIPE VIVEROS B.
Redactor de EL TIEMPO

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