Bud Spencer convirtió la fuerza bruta en sonrisas y alegrías

Bud Spencer convirtió la fuerza bruta en sonrisas y alegrías

Un tributo al actor italiano, que falleció el 27 de junio, a los 86 años.

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28 de junio 2016 , 12:25 a. m.

 
Bud Spencer nadó en el cine mucho más que en el equipo olímpico de Italia. Este deportista que una vez apareció en el filme Quo Vadis? Como un guardia romano se convertiría con los años en el personaje de exportación más querido en todo el mundo.

La razón, es que el grandote de Nápoles logró una receta de acción y entretenimiento blanco. Con puños y patadas que no le dolían al espectador, sino que le sacaban sonrisas. Bud Spencer fue siempre la fuerza, pero también la ternura, mientras su compañero de fórmula en algunas de sus producciones más famosas (Terence Hill), interpretaba al astuto y un poquito manipulador. Pero al final todos amaban el poder del gordo para convertir los puños en sonrisas.

Hace un par de años en la televisión española le hicieron un homenaje, no solo por su amplia trayectoria como actor, sino también por el ser el creador de la famosa cachetada con mano abierta con la que derrotaba a quienes intentaban hacerle daño.

Así mismo, de él fue el famoso puño martillo, en el que la mano cerrada golpeaba la parte superior de los malos de turno. Siempre fue respetuoso con las mujeres y con los niños y en algunas de sus aventuras cinematográficas mostraba temores cotidianos.

Muchos colombianos lo vimos en las matinés dominicales, la mayoría acompañados por papás que se sentían seguros con las tramas que envolvían las películas. Ellos también aprovechaban el buen humor y la diversión que proporcionaban esas con personajes reales, fuera de estereotipos o estéticas preconcebidas.

Bud Spencer fue un monstruo de la actuación, pues no se quedó tampoco en la zona de confort que le daba trabajar en la comedia o seguir las locuras de su inseparable Hill. Fue un hombre inquieto, que se le midió al terror psicológico de un realizador como Dario Argento en la cinta 'Cuatro moscas sobre terciopelo' o en 'Turín negro', un policíaco en el que mostraba un matiz más dramático.

Sin embargo, nunca se consideró ni un gran actor, ni una gran estrella. Él solo hacía lo que tenía que hacer. Pero siempre tuvo claro que sus películas tenían que darle un protagonismo a la gente común y un poco de justicia. Siempre peleó por los desvalidos y en contra del poder, como se vio en su película 'Banana Joe', en la que se enfrentaba a una mafia que se quiere apoderar del mercado del banano en una pequeña isla del Caribe.

¿Por qué triunfó?, pues porque nunca se tomó en serio la fama o el exceso que a veces revela la industria cinematográfica. Hizo música, pero más por diversión y para aprender otra cosa en la vida. En ese terreno también tuvo a sus fanáticos.

Antes de su partida, ocurrida el 27 de junio, a los 86 años de edad, siempre recordó a Terence Hill (cuyo nombre verdadero es Mario Girotti) como el más talentoso de la pareja que configuraron frente a las cámaras. Ahora Hill dice (a sus 77 años) estar devastado con la noticia del deceso de Bud Spencer, su mejor amigo dentro y fuera de la pantalla, pero aún quedan las películas, las copias borrosas de VHS de algunos coleccionistas o las ediciones especiales que existen y que van a salir en el futuro de 'Me llaman Trinity', 'Dos superpolicías en Miami', 'Dios perdona, no yo' o Dos 'puños contra río'; para recordar a Bud, literalmente el más grande, y divertido personaje del cine italiano.


ANDRÉS HOYOS VARGAS

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