Tragedia de helicóptero enluta a dos familias del Cauca

Tragedia de helicóptero enluta a dos familias del Cauca

De la región son oriundos el soldado Jesús González Fernández, y el teniente Gerson Cortés Avirama.

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28 de junio 2016 , 08:25 a. m.

 Dos de las 17 familias colombianas a las cuales el luto embarga tras el fatídico accidente de una aeronave del Ejército Nacional registrado en la zona rural del municipio de Pensilvania (Caldas), residen en el departamento del Cauca.

Se trata de la familia del soldado profesional Jesús Eduardo González Fernández, integrante de la Compañía de Salvamento y Rescate en Combate (C-SAR), con 17 años de antigüedad en la Fuerza Pública; y del teniente Gerson Andrés Cortés Avirama, con 8 años en la Fuerza, y adscrito al Equipo de Sistema Aéreo No Tripulado para Maniobra Terrestre.

Ambos hacían parte del grupo de militares que perdieron la vida cuando se movilizaban en el helicóptero MI-17 de matrícula EJC3393, accidentado en el área general del corregimiento de San Daniel, vereda Santa Teresa, jurisdicción de Pensilvania, en el Eje Cafetero, en momentos de cumplimiento de misiones operacionales en la ruta Quibdó-Tolemaida.

Luego de que el cuerpo de González Fernández, de Cortés Avirama y el de sus otros 15 compañeros fueran rescatados por organismos de socorro y campesinos de la zona en horas de la mañana del lunes, en Cajibío, población ubicada unos 40 minutos al norte de Popayán, y en esta, la capital caucana, esperan los féretros de los militares.

Allegados de Jesús González, quienes lo recuerdan como una persona muy amable, trabajadora y buen amigo, señalaron que le rendirán un homenaje en la vivienda que regularmente visitaba, y en la que estuvo el pasado mes de mayo celebrándole el día de la madre a su progenitora, doña Aura Elena Fernández, quien en medio de su desconsuelo lo recordó como “un hijo ejemplar”.

Jesús Eduardo habría manifestado en esa reciente visita su intención de retirarse de las Fuerzas Militares, luego de más de 17 años de servicio; su objetivo ahora era continuar cumpliendo sus sueños en su comunidad con el apoyo de su esposa y pensando en ver crecer a su hija, de cuatro años de edad.

Mientras tanto, Angela Avirama, madre del teniente Cortés Avirama, y quien reside en el suroccidente de Popayán, indicó que la última vez que logró hablar con su hijo fue el pasado sábado 25 de junio, cuando él le hizo una llamada telefónica para saludarla. Desde ese momento no supo más de él hasta que se enteró de que era una de las víctimas del accidente aéreo en mención.

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