La archifamosa / El caldero

La archifamosa / El caldero

De la cocina de La Trattoria de la Plaza hay que decir que no es exclusivamente italiana.

23 de junio 2016 , 06:20 p.m.

Tan de moda estaba este restaurante, la Trattoria de la Plaza, que a propósito me demoré en conocerlo, tal vez porque he aprendido a desconfiar de aquellos lugares que brillan de repente pero que no logran mantenerse en el tiempo.

Finalmente fui, y la primera impresión que me da es que sí se mantendrá: porque hay allí buena cocina y buenos precios, y porque a muchos de los comensales que han ayudado a encarecer sin compasión la escena gastronómica bogotana les gusta tener en la baraja opciones como esta, que les permite codearse con un mundo al que suelen mirar de reojo.

Así ha pasado con comedores populares como el de los huesos de marrano de Rafa en la Primero de Mayo, en donde era común encontrar políticos y periodistas de renombre, o piqueteaderos como el de doña Luba, el de doña Elvira o el de las Ojonas.

Y, sin ir más lejos, como el célebre español La Barra, que hizo historia por lo feo de su local en comparación con lo apetecido de su carta.

De la cocina de La Trattoria de la Plaza hay que decir que no es exclusivamente italiana, que se dejan ver unas cuantas recetas españolas y algunas que comparten muchos puertos del Mediterráneo. Que es abundante. Que tiene una carta extensa como pocas. Que hay enorme variedad de vinos para acompañarla.

Probé, para empezar, las alcachofas a la romana, y volví a comprobar que se trata de uno de los ingredientes más maravillosos.

El pulpo con chorizo español estaba en su punto: y la combinación de sabores y texturas me resultó afortunada. De las carnes, acude la carta a clásicos italianos como el 'ossobuco' o la milanesa, y también a clásicos españoles como el rabo de toro, que sirven en muy buen punto.

La pasta, capítulo principal de cualquier trattoria, se ofrece en enorme variedad de presentaciones, casi todas clásicas aunque no todas populares.

Aparecen infaltables como la 'puttanesca' –que, por cierto, no es para recomendar acá– o la amatricciana –siempre sabrosa–, hasta la Norma, una siciliana poco común en estas tierras, que lleva berenjena, ricota y aceitunas, y que en esta trattoria aprendieron a preparar muy bien.

Mejor que la salsa de quesos, a la que quizás le falte un poco de fuerza, pero que en todo caso merece buena calificación. Como la merece, en general, este restaurante vecino de la plaza del Siete de Agosto al que por lo pronto es imposible llegar sin reservación.

Trattoria de la Plaza. Calle 66 n.° 22-45, piso 2, Bogotá. Teléfono 315 847-8478.

SANCHO
Crítico gastronómico
elcalderodesancho@yahoo.com.co

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