El último día de la guerra

El último día de la guerra

Este no es más que el inicio de un proceso prolongado de recuperación de una nación malherida.

notitle
23 de junio 2016 , 04:47 p.m.

Como después de una prolongada y dolorosa enfermedad, el sentimiento de alivio y júbilo se ha diseminado por todo el territorio nacional tras el anuncio del fin de la guerra. El primer día de paz para los colombianos no es sino el inicio de un proceso prolongado de recuperación de una nación malherida durante medio siglo.

La inútil prolongación de odios, muerte y destrucción no ha hecho sino perpetuar la impunidad, la pobreza y el abandono inhumano de millones de niños, mujeres y ancianos. Pero esta semana ha renacido el ave fénix, ojalá para no volver a ser cenizas nunca más.

Este primer paso, del cual es testigo el planeta entero y que cuenta con asistentes garantes de ambos bandos del conflicto, es señal ineludible de que los pacifistas somos más, de que nada, ni el fin más noble, justifica el descuartizamiento y el secuestro, la violación y la muerte por inanición, el desplazamiento y el sufrimiento de más de siete millones de colombianos.

Por no hablar del acumulado de víctimas ‒millones y millones‒ a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y una década y media del XXI. Como todo proceso de restablecimiento, tomará tiempo alejarnos de la retórica guerrerista donde solo vale la venganza a punta de motosierra. Tardaremos en llegar a un estado de bienestar y reconciliación, sin duda. Pero hemos dado el paso más difícil que es decidir dirimir nuestras diferencias en la arena política y social, y no en el campo de batalla.

El presidente Juan Manuel Santos, si bien debería corregir el rumbo en temas como el agro, la protección de la industria nacional y un mayor respaldo a las minorías étnicas, sí ha acertado en su persistencia por sacar adelante el fin del conflicto. Él y las Farc, desde orillas políticas antagónicas ‒a pesar de los intentos risibles del Centro Democrático por suscribirlos a los dos en el Partido Comunista‒, han hecho historia y los dos están, además, en el lado correcto de la misma.

La consolidación de los acuerdos y la implementación de los ideales originarios de las guerrillas ‒justicia social, reforma agraria, participación política‒ deberán sacarse adelante, a partir de ahora, sin un fusil al cinto. Será el pueblo colombiano, en las jornadas electorales, el que decida si los nuevos candidatos de izquierda merecen su voto. Y será en los debates del Congreso y en la interacción con los ciudadanos donde tendrá lugar la verdadera reforma social y económica que clama nuestra aporreada nación.

Los nostálgicos de la violencia tendrán que adaptarse a un nuevo modelo de país, donde los medios belicosos hacen parte de organizaciones al margen de la ley, y tendrán que acostumbrarse a derrotar a su opositor con ideas brillantes, no con balas.

¡Enhorabuena por nuestro amado país! Somos muchos los que estamos listos para unirnos a la labor de reconstrucción física, moral y estructural del tejido social. Ojalá que nuestro próximo presidente no solo asuma con entereza la tarea de repensar este país, sino que también provenga de una vertiente de izquierda para darles prioridad a las necesidades más imperiosas de los millones de víctimas del conflicto, fortalecer la industria nacional y tomar distancia de la fuerte influencia estadounidense que tanta leña le lanzó al fuego de nuestro conflicto armado con el nefasto Plan Colombia. La paz, la anhelada paz, es nuestro preciado tesoro, y una vez conquistada, no la dejaremos ir nunca más.


María Antonia García de la Torre

@caidadelatorre

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.