Meluk le cuenta... (¡Incapaces!)

Meluk le cuenta... (¡Incapaces!)

Colombia murió en la semifinal de la Copa América por su falta de carácter.

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23 de junio 2016 , 12:29 a.m.

No se pudo. Y no se pudo porque a las ganas, a la lucha, al deseo, al querer hay que ponerles fútbol. ¡Toca ponerles fútbol!

Y Colombia no pudo en la larga noche de goles en contra, tormenta, esconderse en los pasillos, desaguar la cancha y esperar por más de dos horas a la ilusión entre la lluvia, volver a jugar y... ¡Nada!

Chile le ganó bien y con justicia 2-0 en la semifinal de la Copa América Centenario. Merecido. Merecidísimo finalista, el próximo domingo frente Argentina. Se repetirá la misma final de la Copa América del año pasado. Chile y Argentina se verán a la cara frente a frente.

Pero con todo y lo que respeto al cuerpo técnico de la Selección Colombia, pareció triste y lánguido que José Pékerman, el director técnico indiscutido e indiscutible del equipo, recurriera a justificar la derrota en la jugada del penalti no pitado en contra Daniel Torres y a la expulsión de Carlos Sánchez (merecida, pero criticada por Colombia).

En gracia de discusión, aceptemos que el juez se equivocó en el penalti. Con todo y ese supuesto error, no se puede tapar el sol de la derrota con un dedo.

Chile liquidó el partido con dos goles en los primeros 10 minutos, producto de la falta de juicio de la defensa colombiana y la ambición ofensiva chilena. Con la ventaja 2-0, Chile hizo un fútbol control de ochenta y pico minutos acertado, justo, serio y merecido. Por eso ganaron. Porque fueron superiores. Fueron más como equipo. Como grupo de defensa.

Y en ese marco, Colombia, necesitada de un gol para descontar y meterse de nuevo en la pelea, hizo lo que pudo. Tras el largo y lento descanso por tormenta en Chicago, con ese 2-0 en el cuello para hundirlos, metió a Marlos Moreno con su poco y nada de efectividad entre su exagerada movilidad; y a Bacca con su tobillo golpeado para salvar un juego que estaba y terminó perdido.

Y no funcionaron. El remedio fue tan malo como la enfermedad. Colombia murió en la semifinal de la Copa América por su falta de carácter. La lucha no le dio ese plus de personalidad. El equipo lo intentó con lo que tenía... Con un James con ganas, pero muy ansioso y errático; con un Cuadrado torpe en su afán y equivocado; con un Cardona muy lento y muy fallido, con un Marlos improductivo, con un Bacca lesionado...

Los errores defensivos de esos 10 minutos del primer tiempo fueron suficientes para acabar con una Colombia que tuvo más testosterona que neuronas.

En fútbol, ellos fueron evidentemente más fuertes: anotaron dos goles rápido y los protegieron con relativa y cómoda calma para pasar a la final de la Copa América.

A Colombia le faltó genio. Le faltó talento. Le faltó maravilla. Le faltó una genialidad, una movida de riesgo, una jugada impensada, un pase de gol, una acción diferente.

Colombia fue incapaz.

Ni James (nuestro superhombre), ni el gordo y lerdo Cardona, ni Martínez en su soledad imprecisa, ni el Cuadrado fatal que no ganó ni un solo mano a mano pudieron. Colombia fue eliminada con justicia.

Este miércoles, fue incapaz. Nada más, nada menos...

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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