La técnica que permitirá conocer más el cerebro

La técnica que permitirá conocer más el cerebro

La optogenética empezará a usarse en ciertos tipos de ceguera y sordera.

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20 de junio 2016 , 07:24 p.m.

Algunos tipos de ceguera y de sordera, las formas de dolor más superficial controladas por el sistema nervioso periférico, y ciertos trastornos intestinales serán las primeras áreas en las que la optogenética hará ensayos clínicos en humanos.

Así lo dijeron Ed Boy-den, Karl Deisseroth y Gero Miesenböck, los tres neurocientíficos a quienes galardonó la Fundación BBVA por su contribución a la biomedicina al desarrollar la novedosa técnica llamada optogenética, que aspira a descifrar cómo trabaja el cerebro humano, cómo surgen la personalidad y las emociones, y que busca hacer un mapa del ‘cableado’ del cerebro y de todas las conexiones neuronales, pero, sobre todo, que pretende curar las enfermedades y trastornos cuyo origen está en este desconocido órgano.

La reciente técnica consiste en activar con luz grupos escogidos de neuronas a las que se les ha introducido una proteína sensible a la luz. La acción puede disparar la señal eléctrica que se propagará por el circuito neuronal o, por el contrario, inhibirla.

Por lo pronto, la optogenética está restringida a la investigación básica, pero en Estados Unidos ya se utiliza para tratar la ceguera por retinosis pigmentaria, enfermedad que destruye las células de la retina sensibles a la luz.

El objetivo, explicó el bioquímico y médico Karl Diesseroth, es comenzar otros ensayos “en ciertas formas de dolor superficial originadas por el sistema periférico, como los dolores causados por la diabetes o el dolor posquirúrgico, o los dolores provocados por trastornos intestinales o del movimiento”.

En estos casos, la optogenética es una técnica menos invasiva que cuando se utiliza en el cerebro, lo que por ahora solo se ha hecho en animales de experimentación.

De momento, no está suficientemente desarrollada para utilizarla en el cerebro de las personas, ya que la técnica requiere introducir un cable de fibra óptica para llevar la luz al cerebro, método que antes de aplicarse a los humanos debe garantizar su seguridad.

A largo plazo, “el objetivo es tratar las enfermedades cerebrales, pero todavía sabemos muy poco del cerebro. Nos falta comprensión básica, especialmente de las enfermedades psiquiátricas, pero la optogenética puede ayudarnos a entender cómo funciona este órgano”, precisó Diesseroth.

Precisamente por ello, “la optogenética es una técnica apasionante y un área potencialmente prometedora” porque “si llegamos a conocer cómo funciona el cerebro, cualquier terapia será más eficaz, efectiva y segura”, agregó el científico.

Por su parte, Miesenböck (Austria, 1965), catedrático de la Universidad de Oxford (Reino Unido), recuerda cómo tuvo la idea que dio lugar a la optogenética: “Investigaba entonces cómo visualizar la actividad de las neuronas usando proteínas sensibles a la luz; una tarde de sábado, de repente me vino la idea: ¿no sería increíble no solo leer la actividad del cerebro, sino también poder controlar su actividad? Es que, en biología, para entender un sistema necesitas poder controlarlo de forma precisa, y eso había sido imposible en neurociencia”.

EFE

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