E=mc²

E=mc²

Los caminos en ciencia teórica son igualmente diversos y creativos, como una novela literaria.

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20 de junio 2016 , 04:42 p.m.

E(instein) = M(iguel) de C(ervantes)², lo digo por lo siguiente:

Hace once años, con motivo de la celebración de la publicación de la primera edición de la más grande creación literaria del idioma español y de una de las más grandes de la literatura universal, hice una reflexión que repito a continuación con motivo de los cuatrocientos y un años de la segunda parte del Ingenioso hidalgo.

En 1605 en España y en 1905 en Alemania se alcanzaron dos picos altísimos en la historia de la literatura y de la ciencia. Con una diferencia muy grande: el Quijote solo lo pudo haber escrito don Miguel de Cervantes Saavedra; a la teoría de la relatividad, a la fórmula de E=mc², habría llegado la humanidad tarde o temprano, sin restarle méritos al sabio teutón. América no existe gracias a Colón, pero sin García Márquez no existiría Macondo. El creador es imprescindible; el descubridor es circunstancial.

Mucho tiempo después de haber escrito lo dicho, mi hijo, que es un apasionado de la ciencia, me escribió lo que sigue: Los modelos teóricos en ciencia no son descubrimientos, son creaciones conceptuales por medio de las cuales se pueden hacer predicciones y descubrimientos (como un nuevo planeta o la trayectoria de un cuerpo celeste). El fenómeno físico es lo que se puede descubrir, la teoría detrás de ellos toca crearla, concebirla. Es decir, no puedo estar de acuerdo con que se habría llegado a la relatividad general de todos modos. Sin Einstein, quizá otra persona habría podido concebir un nuevo marco teórico para la ampliación de la teoría universal de gravitación de Newton, pero es imposible afirmar que sería exactamente igual. Los caminos en ciencia teórica son igualmente diversos y creativos, como una novela literaria.

He de confesar que mi hijo me convenció, razón por la cual –en lugar de crear o descubrir– escogí el título que lleva esta columna.

Cabe agregar que estos dos genios de la creación también escribieron sus segundas partes exactamente diez años después de publicar sus primeras partes. La segunda del Quijote en 1615 y la segunda de la teoría de la relatividad en 1915. Años que resultan ser picos en la historia de la ciencia y la literatura universales.


Mauricio Pombo

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