Así convierten en combustible llantas usadas y abandonadas en Bogotá

Así convierten en combustible llantas usadas y abandonadas en Bogotá

Cerca de 217.000 llantas serán procesadas y aprovechadas energéticamente en los próximos meses.

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20 de junio 2016 , 11:02 a.m.

Reducir a segundos los 100 años que tarda una llanta en degradarse. Esta es la nueva apuesta de la alianza entre el Distrito, Sistema Verde y Argos, que busca frenar el eterno problema ambiental que han ocasionado durante años las llantas abandonadas en las calles de Bogotá.

En medio de los ajustes del acuerdo, el pasado 8 abril se realizó un plan piloto en el que Sistema Verde recolectó, en el espacio público del barrio Meissen, 200 llantas de camiones y 137 de automóviles.

Este primer paso permitió replantear los alcances del proyecto, estableciendo una nueva meta de 217.000 llantas que serían recogidas en un período aproximado de dos a tres meses.

¿Cómo es el proceso?

El proyecto cuenta con la disponibilidad ocho camiones –cada uno con capacidad de almacenar 850 llantas– para la recolección en zonas como Fontibón, el relleno sanitario Doña Juana, la calle 68 en inmediaciones de San Andresito y lugares aledaños a los cementerios de la capital colombiana.

Luego de que son recogidas, la totalidad de las llantas es llevada a la planta de Sistema Verde en Madrid, Cundinamarca, en la que posterior a un almacenamiento que no supera los diez días, se inicia el llamado ‘destalonado’, un proceso que toma un minuto por cada llanta y que consiste en extraer el acero que estos objetos tienen en el talón.

El turno es para los trituradores, los cuales se encargan de trocear entre 350 y 400 llantas por hora hasta dejarlas en un tamaño de dos pulgadas, listas para ser transportadas en tractomulas hacia Argos en la planta de Rioclaro en Antioquia.

A partir de ahí se lleva a cabo el coprocesamiento, una actividad que implica la conversión de residuos en una fuente de combustible. En este caso, temperaturas de hasta 2.000 ºC en la llama y un adecuado sistema de filtrado de gases permiten una combustión limpia y segura en la que no se generan cenizas y se destruyen los compuestos orgánicos con una eficiencia superior al 99,9 %.

Esta disposición final en los hornos cementeros de Argos tiene varios beneficios, por ejemplo, se evita la proliferación de agentes infecciosos, se reduce el uso de recursos energéticos fósiles no renovables (petróleo, carbón) y se disminuye la emisión de gases efecto invernadero.

Teniendo en cuenta que las llantas tienen un tiempo de degradación mayor a 100 años y pueden transmitir enfermedades producto de una incorrecta disposición final, el coprocesamiento contribuye a mejorar la calidad del aire y con esto, la salud de las personas.

Para Lucas Moreno, vicepresidente de innovación de Argos, “es mucho más eficiente el coprocesamiento que tener 600.000 llantas en una bodega de Bogotá”.

Se trata de una técnica que no es nueva, pues se ha usado durante más de 30 años en otros países como Holanda, y de hecho, Argos la ha implementado con excelentes resultados en sus plantas de Honduras y Estados Unidos.

Según Moreno, “si se diera la cadena logística de recolección, la empresa podría usar casi el 65 % de las llantas usadas que se producen en Colombia”. Esto significaría también una sustitución de los combustibles fósiles de aproximadamente un 15 % en sus operaciones.

Otros aprovechamientos

Pablo Agudelo Madrid, gerente de Sistema Verde, explica que las llantas procesadas sirven de materia prima para la construcción de pavimentos y canchas sintéticas; sin embargo, el mayor beneficio es para otro sector. “En el mundo, entre el 50 y el 75 por ciento de este residuo se usa en el aprovechamiento energético”, indica.

Y eso es precisamente lo que hará Argos: convertir en combustible alternativo los insumos entregados por Sistema Verde. Un proceso que toma segundos y que se realiza gradual y constantemente en los hornos de la planta.

En cuanto a la responsabilidad ambiental, el directivo señala que los hornos cuentan con una licencia otorgada por la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare), que cumple con normativas americanas y europeas. También, la transformación atiende a la resolución 1488 de 2003 que establece las condiciones para la emisión de gases. “En este proceso, los gases invernadero son menores de los que se producen al usar carbón o petróleo”, explica.

No más emergencias ambientales

El nuevo proyecto, realizado entre Sistema Verde, Argos y la Alcaldía de Bogotá, busca evitar nuevas catástrofes ambientales ocasionadas por las miles de llantas que día a día son tiradas a las calles de la ciudad.

La más reciente emergencia por calidad del aire fue declarada en noviembre de 2014 cuando un incendio sobrevino en una bodega de Fontibón que acumulaba más de 600.000 llantas usadas. En esa ocasión, las concentraciones de partículas contaminantes superaron hasta en un 400 por ciento los límites permitidos para la salud humana. (Lea también: Contaminación del aire por quema de llantas en Fontibón)

ANDREA MORANTE ÁLVAREZ
ELTIEMPO.COM

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