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Cae brasileño, cerebro de máquinas 'dragones' que matan a los ríos

El hombre se movía entre Chocó, Cauca, Nariño y Antioquia. Aparatos potencian el daño ecológico.

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El ingeniero que, según la Policía, es el creador de los ‘dragones brasileños’ –grandes dragas ilegales que barren indiscriminadamente el lecho de los ríos en busca de oro y que están acabando con el ecosistema ribereño en varios departamentos del país– fue capturado en uno de los municipios más golpeados por su tecnología depredadora: Istmina, en el Chocó.
José Antonio Cavalcante, un brasileño de 50 años que llegó al país en el año 2005 y se radicó en Caucasia, en Antioquia, y que ya había sido capturado en el 2014, responderá esta vez por delitos que lo podrían tener hasta 20 años en la cárcel: concierto para delinquir, contaminación ambiental, daño de recursos naturales y violación de fronteras para explotación de recursos. Adicionalmente, la Fiscalía trata de documentar el uso de mercurio con la muerte de varios niños en el Chocó, aparentemente por el consumo de agua contaminada.
Cavalcante cayó junto a otras ocho personas, entre ellas otro brasileño, José Aroudo Sousa, quien se encargaba de mover el mercurio que se usa en la minería ilegal y que termina envenenando ríos y selvas. Istmina era su destino cada dos o tres meses para pagarles a la banda de ‘los Úsuga’ y el Eln el ‘gramaje’ para poder proseguir la extracción ilegal, y en la zona son famosas las fiestas que organizaba en cada viaje. Pero su emporio lo manejaba desde Caucasia, la ‘capital’ del bajo Cauca antioqueño, donde tenía una mansión de 700 millones de pesos y donde se movía en siete carros de alta gama. Allí operaba también su empresa de fachada, que comercializaba repuestos para maquinaria pesada y que está registrada bajo sus iniciales: J.A.C.S.
Según la Policía de Carabineros, Cavalcante aplicó su profesión y el conocimiento de la minería en selva que traía de Brasil para adecuar las dragas tradicionales usadas en la minería y convertirlas en los llamados ‘dragones’, que pueden costar hasta 800 millones de pesos. (Lea: El sector de la minería se siente acosado por la Corte Constitucional)
Se trata de grandes planchones en los que trabajan por semanas enteras grupos de hasta 20 personas dedicadas a buscar oro a través de dos métodos altamente destructivos. Primero, barren con grandes mangueras el lecho de los ríos y lo pasan a través de tolvas instaladas en los planchones en los que el agua recibe altas dosis de mercurio y regresa al cauce. Este metal líquido tiene la propiedad de apartar el oro de la grava y la arena.
Policía infiltrado
Tras la polémica decisión de un juez de ponerlo en libertad en el 2014, la Policía diseñó un plan para recabar todas las pruebas en su contra y se tomó ocho meses para lograrlo. Un carabinero encubierto logró infiltrarse en su organización y ganarse su confianza, al punto que el brasileño lo envió a apoyar sus negocios ilegales en el Chocó. El infiltrado documentó los pagos a ‘los Úsuga’ y a la guerrilla, que se hacían directamente con gramos de oro y en efectivo. La protección del Eln quedó evidenciada hace un mes, cuando la Policía fue recibida con ráfagas de fusil por guerrilleros del frente ‘Resistencia Cimarrón’ que evitaron la destrucción de varias dragas y retroexcavadoras ilegales.
El general Jorge Rodríguez Peralta, director de Seguridad Ciudadana, aseguró que Cavalcante tenía 16 ‘dragones brasileños’ ubicados sobre el río Quitó en Chocó; el río Sambingo, en Cauca; y los municipios de El Bagre y Caucasia, en Antioquia, y Barbacoas, en Nariño. El Sambingo es el más afectado por la minería, al punto de haber casi desaparecido por causa del dragado desenfrenado y los desvíos realizados por los mineros.
“Esta red podía producir entre 3 y 6 kilos de oro a la semana en cada uno de sus puntos de explotación. Cada semana lograban unos 20 kilos de oro, que en el mercado valen unos 2.000 millones de pesos”, dijo Rodríguez.
El cerebro de los ‘dragones brasileños’ logró que se archivara un proceso en su contra por la contaminación del río Quito, en el Chocó. Su abogado en esa ocasión, Jimmy Alexánder Villegas, fue capturado en la última operación de la Policía. Villegas se desempeñaba como asesor en la Alcaldía de El Bagre.
En su nómina, dice la Policía, estaba Luis Eduardo Díaz, quien en Quibdó tenía una comercializadora para la compra del oro sin contar con los permisos de Ley.
Las autoridades sostienen que el brasileño desembolsaba cada mes unos 11 millones de pesos para asegurar el respaldo de una comunidad afrodescendiente que servía como parapeto para frenar los operativos de la Fuerza Pública.
Fachada de líder afro
En la operación fue capturada Deidy Torres Rico, una líder comunitaria en Istmina y poblaciones sobre la ribera del río Quito.
Según la Policía, era la encargada de controlar la producción de los ‘dragones brasileños’ de Cavalcante en la región. La investigación encontró que ella era dueña de 14 barcazas dedicadas a la extracción ilegal de oro.
La Policía ya la había identificado como la promotora de varias movilizaciones y protestas cada vez que la Fuerza Pública adelantaba alguna operación contra minería ilegal. También había conformado la cooperativa Asodracho, con la que buscó agremiar a los dueños de las dragas en Chocó para oponerse a la destrucción de la maquinaria.
JUSTICIA

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