Una noble en lío judicial

Una noble en lío judicial

Lo veo y no lo creo, Cristina de Borbón acusada de saqueo de dineros públicos.

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14 de junio 2016 , 08:07 p. m.

Siento pesar por el papá del terrorista que en un bailadero de Orlando (Florida) mató a 49 personas por tenerle antipatía a la línea gay. Pero ese no es mi tema en este miércoles de sol brillante en que llega a Bogotá, con su bonita y tercera esposa, Mauricio Macri, presidente de los argentinos, campeones en fútbol, tangos, cocina, modestia y sencillez.

Mi personaje hoy es una mujer española, Cristina de Borbón, de 51 años, con cuatro hijos, porque este martes fue acusada de estafas en un juzgado en Palma de Mallorca. Doña Cristina ayudó a su marido, Iñaki Urdangarin, en unas picardías por millones de euros a los pagaimpuestos. Eso no podía hacerlo una nieta de la reina Federica, una bisnieta del rey Alfonso XIII, una hermana del rey de España don Felipe VI, el edecán de Letizia, la colega afortunada.

El lío de Cristina de Borbón es que su marido, Iñaki Urdangarin, ama los euros, pero en millones. Tanto que compró en Barcelona un apartamento de 700 metros por siete millones de euros. ¿De dónde sacó semejante billetón? No fue de Reficar, ni de Interbolsa, ni de contratos alimentarios a colegios populares en Colombia; fueron trampas financieras en Valencia e Ibiza, la ‘isla pecaminosa’ del Mediterráneo. “Son pillos estrato ocho”, opinó mi amigo músico y actor Bruno Díaz.

Lo veo y no lo creo, Cristina de Borbón acusada de saqueo de dineros públicos. Su marido, un buen mozón, ambicioso la enredó. Ella se rajó al escogerlo como marido. Ciao, Cristina de Borbón, voy a ‘Isidoro’, el nombre en la clandestinidad, años del franquismo, del socialista Felipe González, de paseo en Bogotá, vino al matrimonio de la hija del Presidente. Bienvenido y regrese pronto a Madrid, porque su partido socialista va en triste reversa. Pablo Iglesias, un demagogo inteligente y chavista, lo está derrotando.

Aleluya, en 15 meses don Juan Manuel Santos será abuelo de dos mellizas, dos niñas que le suavizarán el ingrato oficio presidencial, en el que ha toreado centenas de paros, bloqueos y mentiras de burócratas ineptos. “El mundo es y será una porquería”, lo dijo Enrique Santos Discépolo, ese genio del tango y la milonga. Por eso hay que soportar lo feo del ‘Bronx’, lo feo de Iñaki Urdangarin y lo feísimo de Cristina de Borbón.


Poncho Rentería

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