Sobreviviente narra cómo se salvó del alud de tierra en Quibdó

Sobreviviente narra cómo se salvó del alud de tierra en Quibdó

Análisis de Gestión del Riesgo revelan que el derrumbe alcanza 200.000 metros cúbicos de tierra.

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13 de junio 2016 , 03:31 p. m.

Antes de sentir un latigazo en la espalda que lo dejó casi inmóvil, Andrés Felipe Betancur vio a su hermano y a otras 10 personas desaparecer mientras huían de miles de metros cúbicos de tierra que se desprendían de una montaña.

Él logró correr hacia el lado contrario, pero ellos quedaron sepultados bajo toneladas de lodo.

Este joven de 27 años, que se recupera en el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín, es uno de los dos sobrevivientes del alud de tierra, registrado el pasado jueves en la vía Medellín- Quibdó, que hasta ahora deja ocho muertos y una cifra sin confirmar de desaparecidos.

Sin quejarse del fuerte dolor que tiene en todo su cuerpo ni de sus piernas rotas, Andrés sacó fuerzas para dibujar un mapa con el punto aproximado donde cree que está enterrado su hermano Luis Ignacio Betancur, de 23 años.

Según el mapa, Luis quedó sepultado al lado izquierdo de la montaña, en el sector El 20, en dirección hacia el municipio de El Carmen de Atrato, a donde llegaron unos 15 familiares del joven con pico y pala para buscarlo con sus propias manos.

En el sitio hay 75 rescatistas que buscan en dos frentes, uno en el lado de Quibdó y otro en dirección a El Carmen de Atrato, donde caninos marcaron cuatro puntos en los que habría cadáveres.

Rafael Bolaños, coordinador de la Oficina de Gestión del Riesgo del Chocó, explicó que los socorristas no solo trabajan en los sitios que marcaron los caninos sino también en otras zonas, trazadas por testigos de la emergencia.

El funcionario también dijo que el 60 por ciento del trabajo es manual porque se trata de una zona de alto riesgo, incluso, en varias ocasiones han suspendido las labores de búsqueda por el mal clima y por movimientos de la montaña.

El equipo de rescate, detalló el funcionario, tendrá que remover más de 200.000 metros cúbicos de tierra con mucha cautela para encontrar los cuerpos y garantizar la vida de los socorristas.

En esa montaña están Luis Guillermo Betancur y Ángela María Benjumea, padres de Luis, esperando que lo rescaten.

La pareja lleva más de 70 horas en el sitio, mirando hacia ese barranco, que además de tierra y lodo, tiene árboles arrancados desde la raíz.

El padre no se queda con los brazos cruzados y él mismo también busca en el sitio que le indicó el hijo que sobrevivió. Mientras mueve la pala, llora, pero no se detiene, le da fuerzas la esperanza de encontrarlo con vida.

Manifiesta que no es imposible, que quizá corra con la misma suerte de Andrés Felipe, rescatado gracias a una llamada que él mismo hizo para salvar su vida.

El sobreviviente describió los minutos de la tragedia: “Mientras las personas corrían contra la corriente, yo veía cómo desaparecían. Di tres pasos largos, pero la tierra también me alcanzó, empecé a dar vueltas, a darme contra todo y a sentir que la respiración se me iba, no veía ni escuchaba”.

Después de dar muchas vueltas, quedó sentado, pero con su cuerpo atrapado del ombligo hacia abajo. Entones, empezó a sacar tierra con sus manos y a abrir un hueco a su alrededor.

“Veía muertos a lado y lado, pero no me rendí, cuando logré remover tierra, toqué el celular en el bolsillo del pantalón y llamé a un transportador de la zona para que me ayudara”, detalló.

Lo guió por teléfono y cuando el transportador vio que no podía solo, llamó a la guardia indígena, que logró sacarlo con pico y pala, tras una hora de lucha.

Andrés Felipe y su hermano llevaban dos años manejando camiones de carga por la vía Medellín- Quibdó. Hacía tres días estaban ‘varados’ en el sector El 20, esperando que abrieran la carretera, bloqueada por un derrumbe, justo donde cayó el alud que dejó tantos muertos.

Por la gravedad de sus heridas, el pasado sábado, organismos de socorro trasladaron a Andrés F. Betancur a Medellín. Guillermo Ossa/EL TIEMPO

Así va la búsqueda

El punto que señaló Andrés Felipe en el mapa que dibujó coincide con una de las cuatro zonas que demarcaron los caninos, que ayudan en las labores de rescate.

El capitán Mario Uribe, comandante del Cuerpo de Bomberos de Jardín y representantes de Bomberos de Antioquia, explicó que el pasado 11 de junio llegaron 35 unidades del Suroeste antioqueño para apoyar la búsqueda, sobre todo en el frente que va en dirección hacia el municipio de El Carmen de Atrato.

“La idea es adelantar las labores de búsqueda y encontrar los cuerpos en el menor tiempo posible. En esa labor nos apoyan unos 30 civiles, que tienen familiares desaparecidos”, dijo.

El funcionario explicó que la búsqueda es compleja por la dificultad del terreno y que tardará más de una semana. “Estamos trabajando con pico y pala, eso hace más lento el rescate”, agregó.

A lo que se le suma el mal tiempo, por lluvias y amenazas de otro alud. Sin embargo, Andrés Felipe y sus padres esperan que haya un milagro.

DEICY JOHANA PAREJA
Enviada especial de EL TIEMPO
deipar@eltiempo.com

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