Lo más fácil habría sido no hacer nada en el 'Bronx': Daniel Mejía

Lo más fácil habría sido no hacer nada en el 'Bronx': Daniel Mejía

Secretario de Seguridad de Bogotá niega improvisación en operativo, cuya preparación duró 4 meses.

notitle
12 de junio 2016 , 09:16 p. m.

Esta semana tuvo examen en el Congreso sobre la intervención en el ‘Bronx’. ¿Cómo le fue?

Fue una de esas comisiones accidentales que tienen creada para los casos de violaciones de derechos humanos por parte de la Fuerza Pública. Por lo tanto, me sorprendió esa citación, porque era una crítica del Polo y de los congresistas de izquierda a la intervención en el ‘Bronx’. Quedé sorprendido de que partidos que gobernaron y no hicieron nada para no dejar prosperar el ‘Bronx’ hicieran esa citación. Es que lo que encontramos allá adentro fue brutal.

¿O sea que al Polo, que llevaba tres gobiernos de Bogotá, le pareció mal que esta alcaldía resolviera acabar con esa película de terror?

Ellos nos criticaron porque decían que no estábamos preparados, que hubo improvisación, pero nadie dijo en qué no estábamos preparados ni en qué hubo improvisación. Ni siquiera habían escuchado mi intervención, en la que expliqué cómo el operativo fue producto de cuatro meses de preparación.

Explíqueme bien esa preparación…

Desde que llegamos, la primera o segunda semana, hubo una reunión con la Fiscalía. Nos mostraron la investigación que tenían por el secuestro de dos agentes del CTI. Nos dijeron que querían entrar al ‘Bronx’ y desarticular unas bandas criminales muy peligrosas. Vinculamos a la Policía, al Ejército, y durante varios meses se planeó el tema de inteligencia, las órdenes de captura, de allanamiento y luego vinculamos a todo el brazo social para atender el problema de los habitantes de calle y de los niños, pues había denuncias de menores que iban a rumbear allá con droga, con licor adulterado y había indicios de explotación sexual de menores que luego se confirmaron. Los inducían a las drogas, luego los invitaban por redes sociales. Se fue planeando una operación cada vez más grande durante cuatro meses y medio, hasta que finalmente se hizo lo del 28.

¿Esto había que hacerlo, a pesar de los riesgos?

Sí. Pero no hubo ningún herido ni vulneración de los derechos humanos, ni se disparó un solo tiro. Planeamos una intervención integral bajo tres pilares fundamentales: el de seguridad, para recuperar el control de esa zona vedada para cualquier autoridad; el de atención social, para habitantes de calle, niños, y el pilar después de la intervención, que es renovación urbana, qué hacer con esos predios.

¿Qué riesgos pensaban que podía tener la operación?

Semanas antes medimos el riesgo de que nos tomaran niños rehenes en Tinytunes, Millonarios o Hulk (las discotecas donde rumbeaban los menores). Diseñamos un plan B para eso. También por si había intercambio de disparos a la entrada. Nada de eso pasó.

¿Cómo cree que lo evitaron?

Fue disuasiva la hora y la cantidad de gente con la que entramos. Muchos han criticado: que por qué 2.300 agentes de Policía, agentes del CTI, más un anillo de seguridad del Ejército. Es que teníamos que mostrar tal despliegue de fuerza para que nadie fuera a responder.

(Además: El millonario negocio detrás de las maquinitas del 'Bronx')

¿Usted de dónde viene, cuál es su experiencia para tomar una decisión de estas tan arriesgada? Cualquier cosa que saliera mal se la iban a achacar a usted. Y propiamente no tiene cara ni temperamento de policía…

(Risas) Pues para que vea, yo soy teniente de la Reserva de la Policía desde hace tres años. Y tiene razón en que todo lo que saliera mal iba a ser culpa mía. Yo tengo un doctorado en Economía, pero siempre me había interesado estudiar los temas del conflicto en Colombia, la violencia, la guerra contra las drogas. Esa oportunidad la tuve con Alejandro Gaviria, quien cuando era decano me llevó a los Andes a trabajar en temas de drogas y de seguridad ciudadana, temas que después trabajé con el BID. También acompañé el último año de su ministerio a Juan Carlos Pinzón en evaluación de las políticas de seguridad ciudadana y el plan cuadrantes.

¿Es viejo amigo del Alcalde?

¡No! Al alcalde lo conocí en un debate sobre esos temas y al final se me acercó y me invitó a participar a su campaña.

Hay una tesis perversa de que, como los habitantes de calle no pueden ser obligados a rehabilitarse y desintoxicarse, era mejor dejarlos concentrados en el ‘Bronx’ así, para que no se repartan por toda la ciudad…

Mire: lo que estaba pasando en el ‘Bronx’ era demasiado grave para dejarlo así. Los habitantes de calle sí son un problema difícil de enfrentar, pero uno no se puede rendir, hay que seguir convenciéndolos de que se dejen ayudar, y si bien ellos cometen robos, molestan a la gente, hacen labores de agentes de tránsito por unas monedas, sus derechos sí estaban siendo vulnerados porque muchos de ellos estaban atrapados entre la espada de las bandas criminales y la pared que era su consumo de droga. A ellos había que rescatarlos. Muchos no querían, pero otros nos reconocieron que querían ser rescatados de ese infierno. Y creo que lo logramos. No con el ciento por ciento, pero sí con más de 3.000 habitantes de calle que han pasado por los albergues.

Entonces no es verdad que aquí hubo improvisación y que no tenían preparadas las medidas para reubicarlos…

Esto se planeó con meses de anterioridad con Integración Social, que jugó un papel fundamental; con el ICBF, que está haciendo una gran labor; el Idiprón, entidad encargada de atender jóvenes con problemas, y la Secretaría de Salud.

Pero no podemos negar que ha habido una dispersión de los habitantes de calle. Se han tomado zonas como la carrera once, los parques... Es entendible que la gente no quiera que le invadan su parque, su calle…

Especialmente, en la calle 19 bis entre 11 y 12, que es lo que se llama Cinco Huecos y en San Bernardo, pero los estamos viendo en muchas zonas más, y una buena proporción se dedica al reciclaje. Era un efecto colateral inevitable de esta operación. Ahora la labor ha sido todos los días hacer jornadas para localizarlos y seguirlos convenciendo. Pero hay dos tipos de habitantes de calle: unos que tienen un grado de adicción que habría que hacer un debate público sobre si todavía tienen poder de decisión sobre sus patrones de consumo o no. Y otros habitantes dedicados al reciclaje que consumen frecuentemente, pero no con un patrón de dependencia incontrolable.

Los cartones los venden y compran droga. Desafortunadamente, a diferencia de la heroína, para el basuco no hay terapias de sustitución. A heroinómanos se les puede ofrecer metadona, para crack no hay. El síndrome de abstinencia para los consumidores de basuco es muy difícil, y hay muchos.

(También: El 'Bronx', una historia repleta de delito)

¿Cuántos habitantes de calle había en el ‘Bronx’?

El cálculo era que más de 3.500 pasaban a diario por allí a consumir y salían a sus actividades de reciclaje y a pedir limosna. Fueron recuperados 136 menores de edad que estaban allá al momento de la intervención. Dieciséis eran menores de 14 años y el resto, adolescentes entre 14 y 18. Muchos en tal estado de intoxicación que hubo que hospitalizarlos inmediatamente. Había control territorial de tres organizaciones criminales, los ‘ganchos’ ‘Mosco’, ‘Manguera’ y ‘Payaso’, más venta y distribución de licor adulterado, droga sintética, más tráfico y alquiler de armas cortas, largas, con y sin silenciador, túneles, máquinas tragamonedas…

No he entendido lo de las tragamonedas…

Es que la segunda adicción después de la droga son las apuestas. Sacamos 300 kilos de monedas que transaban a baldados. O sea, había todo tipo de integración horizontal de actividades ilegales que confluían en cuatro manzanas de Bogotá, entre la calle 9 y la calle 10 y carreras 15 A y 15 bis.

Es un sitio relativamente pequeño. Gran dejadez de anteriores administraciones no intervenir ahí…

La izquierda en las administraciones de Bogotá siempre pensó que la seguridad no era con ellos, que eso era un tema de derecha, y dejaron crecer muchísimo las organizaciones criminales. Yo he hablado con la Policía y el CTI y me han dicho que intentaron hacer esa intervención, pero la administración anterior no dejó. A los 10 días de yo estar en el cargo, el CTI me visitó y me hizo la pregunta de frente: ¿están dispuestos a metérsela a esto? Mi respuesta fue, sin consultar al alcalde porque ya la sabía: claro que sí.

Pero la inseguridad en Bogotá no es solo en el ‘Bronx’. Es por todos lados. ¿Cómo vamos a recuperarla?

¿De dónde venimos y para dónde vamos? Las cifras objetivas de criminalidad –hurto a personas, hurto a vehículos, lesiones personales, hurto a viviendas y homicidios–, todas venían creciendo. Homicidios, que era la que menos crecía, se había estancado en los últimos cinco años, ya no bajaba. Cualquier encuesta de victimización que uno mire muestra que las cifras de percepción de inseguridad se venían deteriorando en los últimos cuatro años. Y había una relación absolutamente rota entre la Alcaldía, la Policía y la Fiscalía. El alcalde Petro no iba a los consejos de seguridad. No había comunicación.

¿En esta alcaldía ha mejorado esa comunicación imprescindible?

Al alcalde Peñalosa lo eligieron el 28 de octubre. El martes siguiente estábamos visitando al general Guatibonza para anunciarle que desde enero, bajo la nueva administración, no iba a haber ese rompimiento entre los actores claves de la seguridad ciudadana.

(Lea aquí: El padre que se infiltró en el 'Bronx' y rescató a su hija de 17 años)

¿Y cómo van avanzando?

Diseñamos un plan de acción de choque de 100 días y, luego, una política de seguridad que va en el plan de Desarrollo de inversiones. En el plan de choque estamos interviniendo 754 puntos calientes de crimen, cuadras de Bogotá que son críticas, desarticulando bandas de microtráfico en entornos escolares, persiguiendo bandas de hurto de celulares, que afecta a una gran parte de la población. Y logramos que el Consejo de Bogotá aprobara la Secretaría de Seguridad. Hoy el presupuesto de seguridad de Bogotá es 60 por ciento más que el de los últimos cuatro años. Pero comparado con ciudades como Medellín, sigue siendo muy bajo.

¿Para qué va a servir la Secretaría de Seguridad? ¿No será una organización burocrática más?

No. Tendrá los temas de control de delito, de prevención y cultura ciudadana, especialmente en edades tempranas. También se organizará en la subsecretaría todo el tema de justicia que tiene Bogotá. Casas de justicia, UPJ, Uris, Casas de Justicia, relaciones con la Fiscalía.

Ojalá funcione…

Esto no es una maratón. Con la intervención del ‘Bronx’ no vamos a acabar con el consumo de drogas ni con las organizaciones criminales ni vamos a resolver el problema de todos los habitantes de calle. Ni es un problema solamente de esta administración o la de Petro o la de Moreno o de la de Lucho. Es un problema de la ciudad. De los empresarios, de los comerciantes, de los colegios…

No puedo creer todavía que haya personas que sostengan que era mejor dejar a los habitantes de calle concentrados en el ‘Bronx’…

Lo más fácil habría sido no hacer nada. Pero era insostenible desde nuestro punto de vista permitir la explotación de menores, el tráfico de drogas y armas, el control territorial. Otras administraciones no pensaban eso. Consideraron que ahí no pasaba nada y que todo eso debía estar permitido. Todo lo planeamos para que no hubiera un solo muerto, y hoy estaríamos respondiendo por eso. Pero hoy estamos respondiendo por un efecto colateral, y era que los habitantes de calle se iban a dispersar. Están en el parque de Santander, en la plaza España, en el Voto Nacional… En Cinco Huecos, donde hay cinco o seis bodegas de reciclaje, seguimos viendo movimientos de personas muy sospechosas en carros de alta gama que llegan a repartir comida y droga.

¿Qué indica eso?

Estas son estructuras jerárquicas donde hay personas de alto poder socioeconómico que se lucran de este negocio de integración horizontal. También se han capturado patrulleros y un oficial vinculados con estas ollas. La policía tiene todo nuestro respaldo en esas capturas.

(Aquí: Ahora hay que enfrentar 'ollas' satélite del 'Bronx')

Última pregunta: el operativo del ‘Bronx’ hubiera podido salir peor. ¿Pero también mejor?

Peor, definitivamente, sí. Pero mejor solo si más habitantes de calle nos hubieran aceptado la invitación de los albergues. Pero hay un fallo de la Corte Constitucional que dice que no se puede llevar por la fuerza. Tenemos abiertos los cupos. Es un drama humano de la ciudad. Unos habitantes de calle que no eran tan habitantes de calle salieron corriendo. A los que sí eran les ofrecimos unos palos de queso y se abrazaban diciendo: nos van a dar comidita, nos van a llevar a darnos una ducha. Y se abrazaban. Es un drama humano, y no lo veo como un problema, sino como un reto de política social. Sí es cierto que muchos de ellos salen a atracar a alguien para comprar droga. Pero detrás de eso hay un drama social de personas que voluntaria o involuntariamente cayeron en eso y que tenemos que enfrentar como sociedad. No será un problema que va a resolver una administración distrital sola. Hay que controlarlos, darles albergues y no dejarlos vincular a bandas criminales como ocurría en el ‘Bronx’.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.