'Mafia del cobre', un azote para los servicios públicos

'Mafia del cobre', un azote para los servicios públicos

Empresas Municipales dice que delito está a la baja. Aún es un dolor de cabeza para Cali.

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12 de junio 2016 , 09:54 a.m.

Apagones en sectores de las ciudades, áreas incomunicadas y sin servicio de telefonía fija, más de una vivienda o cuadra de un barrio que se queda sin servicio de acueducto.

Son algunos de los daños y efectos del hurto de cobre. Cables y componentes que retiran de los ‘armarios’ o cajas en los postes de energía, redes completas en telefonía fija y acometidas o conexiones y contadores son algunos de los hurtos tradicionales, con grave impacto en el servicio de cada área y costos para las empresas, que a su vez los transmiten a los usuarios.

Y es que aunque Colombia no produce cobre, registra exportaciones superiores a los 187 millones de dólares anuales, representados en manufacturas y chatarra. Pero esa cifra podría quedarse pequeña, si se incluyera todo lo que se mueve en el mercado clandestino.

Según un exportador, que pide reservar su nombre, en un mes se pueden mover 6.000 toneladas de chatarra, incluido el cobre, de manera ilegal.

Proviene en su mayoría de los hurtos a las redes de servicios públicos. Lo que más buscan son los cables de telecomunicaciones y de energía.

Hasta el 2005 no había registro de exportaciones de cobre en el país. El boom llegó con la gran demanda en países asiáticos. China, por ejemplo, consume el 45 por ciento de ese mineral en el mundo.

Las prestadoras de servicios domiciliarios recibieron desde entonces parte del enredo.

Un operador privado en Bogotá reportó más de 2.000 millones de pesos en pérdidas y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de misma ciudad 10.000 medidores hurtados al año.

A las Empresas Municipales de Cali (Emcali) esa clase de hurtos llegó a costarle más de 2.000 millones de pesos en el 2008. También le hurtan contadores, por la extracción del mismo material. Cada mes son 500 contadores, lo que le cuesta a la empresa entre 80.000 y 120.000 pesos.

El año pasado, a través de una operación conjunta con las autoridades y otros operadores de telefonía, lograron bajar esa cifra a 779 millones de pesos.

“Hacia el 2008 pusimos cartas en el asunto, había gente robando cable y si la aprehendíamos, no podíamos hacer nada más. Y es imposible tener policías o vigilantes en todas las conexiones”, dice Rubén Chávez, ingeniero de la zona sur del área de energía de Emcali.

Las empresas de servicios lograron que el Gobierno atendiera sus reclamos y se reglamentó el artículo 37 de la Ley 1142, donde el hurto de cables o el vandalismo pueden representar entre 7 y 15 años de prisión.

Las empresas del sector en ciudades como Pereira, Armenia y Manizales decidieron aliarse con la Policía y con grupos de seguridad para enfrentar ese delito y lograron disminuirlo en un 50 por ciento.

No obstante, las organizaciones delincuenciales siguen con el asedio a las redes de Emcali, que cubre más del 95 por ciento de la ciudad.

Se ha detectado que usan camiones y herramientas especiales para arrancar kilómetros de cable, se camuflan en uniformes y hacen uso de calcomanías y conos de seguridad para no despertar sospecha y poder cometer el delito.

En lo que va corrido del 2016, el 'Grupo de reacción inmediata de Emcali' ha logrado la judicialización de 54 personas.

El coronel Germán Huertas, jefe de seguridad de la empresa, asegura que entre el 2014 y el 2016 se desarticularon cinco bandas.

“Los robos empezaron en el sur de la ciudad, ahora una de las zonas más afectadas es el centro, con más de 18 robos este año. Hemos detectado que algunos que apoyan esas organizaciones, sin generalizar, han sido excontratistas o extrabajadores”, indica el coronel Huertas.

Cifras del Banco de la República indican que en el 2015, solo en chatarra de cobre, desde Colombia se exportaron 187 millones de dólares. A su vez, Colombia importa cobre desde Perú y México.

El año pasado, el Valle exportó 8,1 millones de dólares en chatarra y manufactura de cobre. Brasil y Estados Unidos están entre los destinos.

En el mercado, hasta hace un mes, el kilo de cobre se comercializaba en 12.000 pesos. Los precios no son fijos y oscilan de acuerdo con la bolsa de metales, pero siempre son los más altos del mercado.

“El negocio es sencillo, guardan todo en bodegas y cuando ya tienen cierta cantidad de toneladas, lo sacan por Buenaventura y lo venden a China, Corea y a Holanda”, dice Huertas.

Mario López, de la Asociación de Recicladores de Cali (Arca), sostiene que es un mito que se le pague a recicladores para que cometa el delito.

“El reciclador, a veces, se encuentra con cables quemados, o saca otros metales en construcciones, pero no está involucrado en daños a servicios públicos”, dice.

Los expertos sostienen que detrás de este negocio hay gente que conoce de comercio exterior, exportaciones, manejo de grandes sumas y contactos para esos negocios.

Un negocio sin freno

“Lo que los jueces no entienden es que a nosotros nos quitan 30 centímetros de cable, pero tenemos que reponer 2.300 metros. Todo esto afecta hogares, el comercio, la imagen de la empresa”, dice el ingeniero Rubén Chávez, de Emcali.

En corregimientos como El Saladito, La Buitrera y otros sectores de la zona rural de Cali han dispuesto grupos de vigilancia entre los mismos vecinos porque se les llevan los cables una y otra vez.

“Queremos el acompañamiento de las autoridades, para frenar la mano criminal de algunas organizaciones”, agrega el funcionario.

Y en medio de este enredo, los suscriptores deben soportar varios días aislados o sin agua por culpa de los hurtos. La reconexión les llega en la factura. 

Cuadrilla contra el robo

Emcali tiene unas cuadrillas de seguridad pendientes de los puntos de cajas y líneas importantes de la ciudad.

A través de una alarma que se activa cada vez que es violentada una tapa o caja, de inmediato se activa una alarma que permite que se actúe de manera rápida.

De acuerdo con el coronel Germán Huertas, jefe de seguridad de la empresa, por lo regular se llevan a cabo aprehensiones de habitantes de la calle, quienes solo buscan llevarse un poco de cable para venderlo y poder comer comprar alucinógenos.

Pero el gran negocio estaría por parte de grandes empresarios.

El cable subterráneo, que hace parte de la red primaria, cuenta con tapas de seguridad, un sellado especial más difícil la apertura de las cámaras.

Emcali también cuentan con un grupo de abogados penalistas para denunciar por hurto continuado a quienes hurtan cable.

Emcali hace un llamado a la comunidad para que denuncie cualquier irregularidad o actitud sospechosa en cada uno de sus barrios.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
CALI

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