'Tuve un sueño y seguí mi instinto': Tommy Hilfiger

'Tuve un sueño y seguí mi instinto': Tommy Hilfiger

El diseñador estadounidense lleva 30 años de éxito en el negocio de la moda.

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11 de junio 2016 , 09:14 p. m.

Los cuarteles generales de Tommy Hilfiger en Nueva York, en la calle 26 con la 11.° avenida, tienen una espectacular vista al río Hudson y a lo lejos se puede ver la Estatua de la Libertad. Adentro del edificio, todos los anfitriones de Hilfiger llevan puesta alguna prenda de su marca.

El propio diseñador, creador del estilo 'preppy' (ropa clásica y con estilo, típica de los estudiantes de preparatoria en EE. UU), viste en esta ocasión pantalones rojos y chaqueta y suéter azules.

El libro de sus memorias, 'American Dreamer', es coescrito por el autor estadounidense Peter Knobler y habla de su vida y su triunfo en la moda internacional. El lanzamiento del texto está previsto para noviembre de este año y su portada fue conocida a principios del 2016.

Con una amplia sonrisa sorprende al preguntar cómo le había ido a los Rolling Stones en su concierto en Chile, en el marco de la gira de la legendaria agrupación por América Latina. Y es que el diseñador no solo es amigo, sino también vecino de Mick Jagger en la isla caribeña de Mustique.

Una de las cosas que se dijo respecto de la visita de los Stones a Latinoamérica es que habían perdurado en el tiempo, en buena parte, gracias a su entusiasmo. Después de 30 años de carrera, ¿qué lo motiva a usted?

Mi empuje personal viene de la energía positiva; me gustan las cosas nuevas, el cambio que trae el mundo de la moda y la emoción, porque no hay dos días iguales.

¿Usted está en el movimiento conservacionista?

Estoy involucrado en los movimientos para salvar el océano. El plástico lo está destruyendo. (El diseñador recuerda especialmente a su amigo, el ecologista y empresario estadounidense Douglas Tompkins –fundador de la marca de ropa The North Face–, quien murió en diciembre en Chile, tras sufrir un accidente en kayak).

¿Qué están haciendo ustedes al respecto, sobre todo con las telas?

Nosotros utilizamos principalmente algodón en la fabricación de la ropa, pero estamos viendo nuevas maneras de teñirlo, usando menos agua y con tinturas más orgánicas. Estamos buscando sustentabilidad.

Su colección más reciente se llama ‘Voyage’ (Viaje), ¿en qué consiste su viaje personal?

Mi viaje personal ha sido muy interesante porque cuando adolescente partí en este negocio, porque tuve un sueño y seguí mi instinto y no escuché ninguno de los consejos que me daban.

***

Tommy Hilfiger es un emprendedor. Un hombre que no escuchó a sus padres cuando le dijeron que tenía que estudiar en la universidad. Hilfiger es el segundo de los 9 hijos de Richard y Virginia Hilfiger, católicos practicantes, del pueblo de Elmira, en el estado de Nueva York. Aunque no pasaron penurias económicas, los niños desde chicos debieron trabajar.

“Mi padre me dijo que nunca lo lograría. ¡Mucha gente me dijo que no lo lograría! Seguí mis instintos y lo sigo haciendo hasta hoy –dice el diseñador–. A mí me gusta quebrar las reglas. No me gusta seguir las reglas que alguien más puso, aparte de lo que pueden ser las leyes para vivir en sociedad. Yo siempre quise escribir un capítulo en la moda”.

A mediados de los 70, en sociedad con un amigo montó primero una venta de jeans que iban a comprar a Manhattan en una tienda que se llamaba Peoples’s Place. Pese al éxito, la empresa quebró y Hilfiger debió comenzar de nuevo, esta vez considerando los números. El éxito llegó pronto y se ampliaron a otras ciudades. Hilfiger, en los 80, ya era una celebridad en la moda y un millonario.

Moda global

El diseñador, de 65 años, confiesa que le encanta la idea de que la industria de la moda esté empezando a cambiar con las redes sociales: “Se está moviendo bastante rápido a un mundo nuevo en el que hay consumidores jóvenes que compran por celular o tableta, cambiando la mirada que la gente le da a la moda”.

Cuando usted comenzó su carrera fue calificado como el representante del estilo ‘preppy’ por excelencia, pero hoy su ropa se vende en todo el mundo. ¿Cómo ve esta dualidad de tener un estilo tan marcadamente norteamericano y ser global al mismo tiempo?

Creo que soy global, pero con el sello norteamericano. Porque cuando uno viaja se da cuenta de que hay una similitud entre personas de diferentes lugares y culturas. Uno se pregunta: ¿cuál es la diferencia entre la moda en Londres y en China? Pero es que no es diferente. Es muy similar. La gente del mundo de la moda se mueve por tendencias muy parecidas: les gusta la calidad, les gustan las marcas de diseñadores, les gustan ciertos colores, ciertas telas, ciertos accesorios. Compramos a lo largo del año muchos productos similares. ¡Hasta tomamos la misma Coca-Cola!

¿Qué espera siempre de sus desfiles?

Desde hace varios años nosotros mostramos la colección o en un muelle o en el Armory (un edificio en Park Avenue). Siempre tenemos un gran espectáculo, porque es parte de la entretención –este año el desfile de su colección otoño-invierno 2016-2017 se realizó en la cubierta de un barco antiguo, con chimeneas a vapor–. En el futuro mostraremos el desfile directamente al consumidor para que pueda adquirir las prendas inmediatamente. Las colecciones que se presentan llegan hasta seis meses después a las tiendas, pero muchos consumidores las quieren el mismo día. Buscan gratificación inmediata y estamos ideando un sistema para que puedan comprar directo desde el desfile.

¿Qué valores ha querido transmitir personalmente y a través de su marca?

Pongo mis creencias en la compañía. Creemos que hay que devolver a la sociedad lo que nos da. Nos gusta ayudar a otros, ser generosos, ser caritativos. Sobre todo con los niños con necesidades especiales.

De las causas filantrópicas que apoya, ¿cuál es su preferida?

El autismo. Porque ha afectado a mi familia de manera muy importante (Kathleen, la menor de los hijos de su primer matrimonio, es autista y asiste a un colegio especial).

***

Pese a su éxito empresarial (la marca estaba valorada en 6.700 millones de dólares en el 2014 y tiene 1.400 tiendas en todo el mundo), la vida no ha sido fácil para Hilfiger. Con su primera esposa, Susie Cirona, una trabajadora de sus primeras tiendas (People’s Place) en Ithaca, se casaron en 1980 y tuvieron cuatro hijos. La primera es Ally, de 30 años, quien trabaja como diseñadora y productora de modas. Ella participó una breve temporada en 'Rich Girls', y luego pasó un tiempo en rehabilitación. Ally luego sufrió la enfermedad de Lyme, una infección que afecta varios órganos del cuerpo y de la que se recuperó hace pocos años. Además, ella fue la primera que convirtió en abuelo a Tommy Hilfiger.

Su otro hijo Richard, 26 años, es un conocido rapero que vive en California. Con su cuerpo tatuado y aspecto rebelde, es lo opuesto al hombre 'preppy' que siempre ha querido proyectar su padre. Richard se ha involucrado en varios incidentes, el último fue en octubre pasado cuando fue detenido tras una pelea en un bar. Muy cercana a Tommy es su hija Elizabeth, quien lo acompaña usualmente a todos los desfiles, pero tampoco tiene el 'preppy style'.

Se divorció de Susie en el 2000 y ocho años después se casó con Dee Ocleppo, una exmodelo a quien conoció en la playa de Saint-Tropez (Francia). Dee estaba casada con un tenista italiano y tenía dos hijos. Uno de ellos, Alex, también es autista. En el 2009, Tommy y Dee tuvieron a Sebastian Thomas.

Con su esposa suman siete hijos, dos con autismo...

No. Son tres –responde lenta y más calladamente. Es un tema que lo afecta profundamente y que quiere mantener lejos de la pasarela–. Es una enfermedad cruel, no tiene cura y tampoco se sabe cómo se adquiere.

¿Cómo los ha afectado?

Definitivamente nos ha ayudado a ser mejores personas. Lo cambia a uno para bien.

Si hoy un joven le dijera que no va ir a la universidad, como usted le dijo a sus padres, ¿qué le respondería?

Si una persona tiene una pasión por algo y está enfocada en alguna idea muy específica, puedo entender por qué (no quiere entrar a la universidad). Pero si usted me pregunta qué he echado de menos en mi vida, le diría que me habría encantado ir a Harvard.

¿Por qué?

Hay mucha gente inteligente que sale de Harvard o de Yale. Creo que cuando uno está en una sala de clase con gente con la mente iluminada, con curiosidad y ganas de aprender es apasionante. No he logrado hacerlo aún. Hay personas de mi edad que vuelven a la universidad.

¿Por qué no lo hace?

Si me tomara dos semanas para hacer eso, estaría absolutamente ausente de las otras cosas que hago.

¿No cree que ya es hora de que se dé un gustito?

Quizás. Claro que me doy gustitos de vez en cuando, como ir a esquiar a Courchevel (Francia) o andar en yate.

PATRICIA O’SHEA
El Mercurio (Chile)
Nueva York.

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